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Críticas a Boris Johnson por volver a Londres en un enorme Airbus para él solo

El primer ministro británico regresa de urgencia a la capital británica en un avión con capacidad para 355 pasajeros pocas unas horas después de participar en la Cumbre sobre Acción Climática de Naciones Unidas.

El primer ministro británico, Boris Johnson, a su llegada a Downing Street, en Londres, después de participar en las reuniones de la ONU en Nueva York. REUTERS/Henry Nicholls

Con todas las miradas puestas este miércoles en Boris Johnson, no ha pasado desapercibido el modo en el que el primer ministro británico ha regresado a Londres procedente de Nueva York para participar en la primera sesión del Parlamento de Westminster después que la Corte Suprema de Reino Unido concluyera ayer que la prórroga que decretó fue “ilegal”. La imagen en una de las pistas del aeropuerto de Heathrow era apabullante: Johnson bajando solo las escalerillas de un inmenso Airbus A330, un avión que en condiciones normales tiene capacidad para hasta 355 pasajeros.

El aparato, conocido como el Voyager forma parte de la RAF, la Real Fuerza Aérea británica. Su principal función es la de petrolero de reabastecimiento de combustible para otros aparatos en vuelo. Y, como indica la propia RAF en su descripción, “alternativamente, puede operar como un avión de pasajeros de la misma manera que un avión civil” pero eso sí, con mucha menor capacidad: después ser adaptado apenas cuenta con 58 asientos.

En declaraciones a The Independent, Anna Hughes, directora de la plataforma Flight Free UK que defiende el uso responsable del transporte aéreo, ha asegurado que “un avión A330 cruzando el Atlántico consume alrededor de 30 toneladas de combustible” y sostenía “que el equipo de una sola persona sea responsable de una cantidad tan enorme de gases de efecto invernadero resultantes no solo es peligroso en términos de calentamiento global, también muestra una falta fundamental de comprensión de la magnitud del desafío al que nos enfrentamos”.

"Si bien las consideraciones de seguridad para el primer ministro son indudablemente diferentes a las de los civiles, nuestro sistema ecológico no hace la misma distinción”, concluía Hughes. A eso se atiene Downing Street, a las condiciones de seguridad que rodean a un primer ministro, para no hacer declaraciones al respecto.

Pero la cosa tiene retranca teniendo en cuenta que Boris Johnson regresa a Londres después de participar en la Cumbre sobre Acción Climática de Naciones Unidas. Y algo se presupone que sabe el tema porque justo antes de llegar a Nueva York, a bordo de este mismo aparato, el Gobierno anunció que destinará 1.300 millones de euros  a abordar la emergencia climática y proteger las especies en peligro de extinción.

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