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Elecciones Brasil El "bolsonarismo" se desinfla, el Partido de los Trabajadores sigue en depresión, el centroderecha recupera espacio

La influencia de Jair Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva se ha mostrado insustancial: resultados vulgares de candidatos del presidente y jornada nefasta del PT, sobre todo en São Paulo.

La pandemia ha provocado que la participación en las elecciones municipales brasileñas fuera ligeramente inferior a la de anteriores comicios.
La pandemia ha provocado que la participación en las elecciones municipales brasileñas fuera ligeramente inferior a la de anteriores comicios. MARCELO CAMARGO / AGÊNCIA BRASIL

Los partidos de centroderecha, algunos de los cuales conforman el denominado "Centrão" en el Congreso Nacional, han retomado en las Elecciones Municipales celebradas ayer en Brasil el espacio político que habitaban antes de la ola de ultraderecha que recubrió el país en las presidenciales de 2018. Sus siglas son las que más gobiernos municipales han aglutinado, empezando por el Partido Social Democrático (PSD) y el Movimiento Democrático Brasileño (MDB).

La influencia de los dos líderes políticos más importantes del momento, Jair Bolsonaro (actualmente sin partido) y Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores, PT), se ha mostrado insustancial para aquellos candidatos que apoyaban expresamente. Los aspirantes apadrinados por el presidente Bolsonaro han cosechado resultados vulgares y el PT del expresidente Lula da Silva continúa deprimido, sin capacidad de respuesta ni renovación.

Por parte de los candidatos que han abrazado al "bolsonarismo" en su carrera hacia las alcaldías, Celso Russomanno (Republicanos) se ha terminado desplomando en São Paulo, acabando en cuarta posición, con el 10,50% de los votos; Bruno Engler (PRTB) no ha tenido opciones en Belo Horizonte –Alexandre Kalil (PSD) ha arrasado en primera vuelta–; Marcelo Crivella (Republicanos), alcalde de Río de Janeiro, disputará con poca ilusión la segunda vuelta, al terminar en segunda posición por detrás de Eduardo Paes (Demócratas), 37,01% frente a 21,90%; y el Capitán Wagner (PROS), el único que se salva, disputará la segunda vuelta en Fortaleza, al terminar en segunda posición tras José Sarto (Partido Democrático Trabalhista, PDT): 35,72% frente a 33,32%.

En São Paulo el candidato más votado ha sido el actual alcalde, Bruno Covas (Partido de la Social Democracia Brasileña, PSDB), con el 32.86% de los votos, seguido de Guilherme Boulos (Partido Socialismo y Libertad, PSOL), con el 20.24%. En Porto Alegre ha liderado Sebastião Melo (MDB), con el 31.01%, seguido de Manuela D´Ávila (Partido Comunista de Brasil, PCdoB), con el 29.00%. El domingo 29 de noviembre tendrá lugar la decisión final en los municipios que, como los mencionados, necesiten segunda vuelta entre los dos postulantes mejor posicionados.

Tanta decepción propagaban las encuestas sobre los resultados del PT, que la presidenta del partido le propuso a Tatto que abandonara y declarara apoyo incondicional a Guilherme Boulos (PSOL)

Si el descalabro del Partido de los Trabajadores en las elecciones municipales de 2016, tras el ruidoso proceso de sustitución sufrido por la presidenta Dilma Rousseff, ya fue desolador, prácticamente un entierro, 2020 ha significado poco menos que un funeral, amplificado sobre todo en São Paulo, ciudad en la que el partido fue fundado hace cuarenta años. Allí siempre habían gobernado o por lo menos disputado la alcaldía hasta las últimas consecuencias. Este año, la candidatura de Jilmar Tatto ha rozado la irrelevancia: sexta posición, recibiendo tan solo el 8,65% de los votos. Tanta decepción venía propagando cada encuesta publicada en plaza tan significativa que la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, se reunió con Tatto a pocos días de las votaciones para sugerirle –sin fortuna– que abandonara la disputa y declarara apoyo incondicional al candidato de izquierda mejor situado: Guilherme Boulos (PSOL).

Poco después de las ocho de la mañana de este domingo votaba en la escuela João Firmino de Araújo, en el municipio de São Bernardo de Campos, región metropolitana de São Paulo, el expresidente Lula da Silva. Preguntado por la nefasta imagen del PT que proyectaban las encuestas en la capital paulistana, Lula da Silva reconoció el movimiento de la presidenta del partido, lo definió como una postura "correcta", al mismo tiempo que señaló que "la decisión de no retirar la candidatura" fue "una actitud soberana" de Jilmar Tatto. El Partido de los Trabajadores, este domingo, solo ha logrado colarse en dos segundas vueltas de las veinticinco capitales de estado que estaban en juego: lo ha conseguido Marilia Arraes en Recife (Pernambuco) y João Coser en Vitória (Espírito Santo).

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva votó en São Bernardo do Campos (São Paulo). RICARDO STUCKERT

Una de las estrategias erróneas que ha intentado el PT ha sido la de disputar el voto de los electores preocupados por la seguridad pública de la misma forma que lo hace la derecha y la ultraderecha: presentando candidatos procedentes de la Policía Civil y la Policía Militar. En capitales como Salvador (Bahía) y Goiânia (Goiás) las candidatas eran la comandante Denice Santiago y la comisaria Adriana Accorsi, respectivamente. Ninguna de las dos disputará la segunda vuelta de las elecciones. También lo ha intentado el PDT en Río con la comisaria Martha Rocha, que en 2011 se convirtió en la primera mujer que ocupaba la jefatura de la Policía Civil de Río de Janeiro. Al partido miembro de la Internacional Socialista tampoco le ha funcionado la táctica.

La pandemia de la covid-19 ha influido negativamente en los datos de participación a nivel nacional, siendo estos netamente inferiores a la anterior cita municipal: ayer fue de 76.5% y en 2016 fue del 82.42%. Según informaciones del Tribunal Superior Electoral, como nota positiva a resaltar, las investigaciones efectuadas hasta el momento indican que en esta campaña electoral se ha controlado mejor la propagación de noticias falsas.

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