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Estambul vota a su alcalde por segunda vez este año

Imamoglu se impuso en marzo por apenas 14.000 votos de diferencia a Yildirim, pero se anuló el resultado.

Una mujer vota en un colegio electoral. EFE/EPA/ERDEM SAHIN

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Las calles están casi desiertas, como es habitual a las nueve de la mañana de un domingo cualquiera en el centro de Estambul... salvo el callejón que lleva a la puerta del colegio electoral: aquí se agolpan los vecinos, llamados a votar, por segunda vez este año, al alcalde de su ciudad.

La anulación de las elecciones del 31 de marzo por supuestas irregularidades, tras la victoria ajustada de la oposición, no parece haber hecho mella en la ilusión de los votantes: acuden jóvenes, viejos, familias, hay quien llega con muletas, en silla de ruedas o arrastrando una botella de oxígeno.

En este distrito está claro que la mayoría de las papeletas serán para Ekrem Imamoglu, la joven estrella del partido socialdemócrata CHP, que en marzo se impuso por apenas 14.000 votos a su rival, Binali Yildirim, candidato del gubernamental partido islamista conservador AKP y mano derecha del presidente, Recep Tayyip Erdogan.

"He votado a Imamoglu, para hacer frente al fascismo", dice Ismail, un vecino de mediana edad que, asegura, lleva solo tres años dando su voto al CHP, mientras que antes se inclinaba por "otros partidos", que prefiere no especificar.

Otra votante, Ebru, subraya que ha sellado su papeleta a favor del candidato opositor "porque en marzo pisotearon sus derechos", al anular su victoria y ordenar la repetición de los comicios.

Otro colegio electoral cercano, que reúne vecinos de barrios de mayor diversidad política, sin embargo, presenta un aspecto tranquilo, con la urna relativamente vacía y sin colas en la puerta.

"Es por el calor, la gente vendrá cuando el sol baje un poco", cree una observadora, aunque son apenas las diez de la mañana y las urnas cerrarán a las 17.00 de la tarde (14.00 GMT).

Aquí hay familias que por su atuendo, especialmente por el pañuelo de las señoras, parecen formar parte del electorado habitual del AKP. Pero nadie quiere declarar su preferencia política: "El voto es secreto", es la respuesta más repetida.

Una funcionaria que por razón de su cargo prefiere no opinar se refugia, con un guiño, en una frase hecha: "Todo irá bien, es lo único que puedo decir". Es el eslogan de la campaña de Imamoglu.

Los sondeos prevén que la participación, tradicionalmente alta en Turquía, podría incluso superar el 83,8 % registrado en marzo. Especialmente la oposición ha intentado movilizar a sus votantes pidiéndoles no irse de vacaciones durante esta semana, y a juzgar por el ajetreo registrado ayer en la estación de autobuses de Estambul, muchos veraneantes han hecho caso y han regresado a la ciudad para cumplir con su deber democrático.

Aunque el recuento puede ir relativamente rápido, al haber una única papeleta por escrutar, normalmente la Junta Electoral veta la difusión de resultados hasta las 18.00 GMT. El país entero estará pendiente a esa hora.

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