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Giuseppe Conte La Italia fiable

El nuevo Ejecutivo del 'premier' Giuseppe Conte apuesta por un lenguaje más "respetuoso" para una Italia que quiere acercarse de nuevo a la Unión Europea, apartando el alarmismo soberanista sobre la cuestión migratoria en el Mediterráneo y apostando por "corredores humanitarios europeos".

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El primer ministro italiano Giuseppe Conte (centro) aplaude al finalizar la votación. EFE MAURIZIO BRAMBATTI

Italia vuelve a ser un país amable. Palabras más "respetuosas" y con la mirada puesta en Europa. El nuevo Gobierno de Giuseppe Conte, fruto de la alianza entre el Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Luigi Di Maio y el Partido Democrático (PD) de Nicola Zingaretti y Matteo Renzi –secretario general y ex primer ministro, respectivamente–, abraza de nuevo el europeísmo y aparta el soberanismo, tranquilizando así al Viejo Continente.

Una vez que el líder nacionalista de la Liga, Matteo Salvini, decidió hace un mes abandonar la coalición con el M5E, Italia ha pasado página con una sorprendente coalición de izquierda, sin cambiar de premier, que calma los ánimos redimensionando el fenómeno de las migraciones en el Mediterráneo. La agresividad de la propaganda política de Salvini, por el momento, queda aparcada. Bruselas, de hecho, premia a Italia con el nombramiento del ex presidente del Gobierno transalpino, Paolo Gentiloni, como titular de Economía de la Comisión Europea. Italia, para el continente, vuelve a ser de fiar.

Este martes no sólo nació el Ejecutivo comunitario, sino que también arrancó oficialmente el Gobierno transalpino. En la jornada de este martes, Giuseppe Conte ganó la segunda y última votación de investidura en el Parlamento transalpino, en ambos casos con mayoría absoluta, disfrutando así de un camino allanado para su Ejecutivo en el largo plazo. El Senado votó ayer con 169 a favor, 133 en contra y 5 abstenciones.

Este lunes, por su parte, la Cámara de los Diputados aprobó el nuevo Gobierno italiano con 343 síes, 263 noes y 3 abstenciones. Los votos a favor han sido del Movimiento 5 Estrellas, del Partido Democrático y de Libres e Iguales. Los votos en contra fueron de la Liga de Salvini, Hermanos de Italia (Giorgia Meloni) y Forza Italia (Silvio Berlusconi).

"El Gobierno se comprometerá a emplear un léxico más respetuoso con las personas, la diversidad y las ideas", asegura el presidente

"Equilibrio, sobriedad, rigor". Ahora que hay un nuevo Gobierno sin Matteo Salvini, Giuseppe Conte tiene claro que Italia tiene que volver a ser la que era en Europa, dado que el país con forma de bota fue, hace más de 60 años, uno de los países fundadores de la UE. En este contexto, europeísmo y moderación no existirán el uno sin el otro: "El Gobierno se comprometerá a emplear un léxico más cónsono y más respetuoso con las personas, la diversidad y las ideas", asegura el presidente del Gobierno italiano. Y añade: "Nos comprometemos a ser más pacientes en el lenguaje, midiéndolo con el objetivo de apuntar a la comprensión. El idioma del Gobierno será comedido, porque somos conscientes de que la fuerza de nuestra acción no se medirá con la arrogancia de nuestras palabras". Parafraseando el constituyente italiano Giuseppe Saragat, dijo: "Hagamos que Italia tenga un rostro humano". 

"Giuseppe Conte ha querido alejarse de sí mismo"

Según prestigiosos analistas políticos italianos como Luciano Fontana, director del Corriere della Sera, "Giuseppe Conte ha querido alejarse de sí mismo", es decir, de aquel "abogado del pueblo" como figura de unión sui generis entre la Liga de Salvini y el Movimiento 5 Estrellas, unidos en el sentimiento anti establishment. "Ahora un nuevo lenguaje, una nueva actitud sobria y comedida", explica Fontana: "También hay una nueva determinación por parte de Conte de estar menos presente en las redes sociales", en oposición de la propaganda política constante de Matteo Salvini a través de sus cuentas de Facebook y Twitter. Para el director del Corriere della Sera, "el premier ha hablado mucho de Europa, sobre todo en relación a las migraciones" porque "Salvini se jugará todas sus cartas con esta temática". 

La Italia del segundo Gobierno Conte quiere ser una protagonista activa en la resolución coordinada de la cuestión migratoria en el continente a través de "corredores humanitarios europeos". La normalización de la percepción del fenómeno migratorio, de hecho, será uno de los grandes desafíos del nuevo Gobierno de Giuseppe Conte: "En materia de migraciones, ya no podemos prescindir de una efectiva solidaridad entre los Estados miembros de la UE". "Una solidaridad", dice Conte, "que todavía no se ha visto concretada". El presidente del Gobierno italiano está "convencido" de su "visión", que ya ha compartido "con los principales líderes europeos". Y añade: "Tenemos que implementar iniciativas concretas que nos alejen de la óptica de la emergencia. Como por ejemplo la institución de corredores humanitarios europeos".

"En materia de migraciones, ya no podemos prescindir de una efectiva solidaridad entre los Estados miembros de la UE", dice Conte

El premier transalpino, así pues, tendrá que ir a contracorriente respecto al último año y medio del ex ministro del Interior, Matteo Salvini, quien ha hecho de la cuestión migratoria el eje central del soberanismo italiano como arma arrojadiza contra la Unión Europea. Ayer, durante un intenso debate en el Senado entre Conte y Salvini –quien ha vuelto a la Cámara Alta como senador líder de la oposición–, el presidente del Gobierno aseguró que se acabó la época de "concentrarnos de forma obsesiva en los eslóganes acerca de los puertos cerrados y los puertos abiertos", en clara referencia al nacionalismo de Salvini en los últimos 15 meses como vicepresidente del Ejecutivo. 

La anécdota de estos días la protagonizó ayer la superviviente del Holocausto, Liliana Segre, senadora vitalicia desde 2018 por obra del jefe del Estado, el presidente de la República, Sergio Mattarella. Durante la Segunda Guerra Mundial, Segre fue víctima de las leyes raciales italianas de 1938 y fue deportada junto a miembros de su familia a los campos de concentración de Birkenau-Auschwitz en 1944. En la votación de ayer en la Cámara Alta, en coincidencia con su cumpleaños número 89, Liliana Segre votó "Sí" en la investidura del primer ministro Conte, reflexionando acerca del pasado: "En el último año me han preocupado los episodios de racismo tratados con indulgencia y la difusión de lenguaje del odio". Y advierte al nuevo Gobierno de Conte: "Hemos estado al borde del abismo".