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Los gobiernos de la UE respaldan el acuerdo del brexit

Reunidos en Bruselas, los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete han ratificado esta tarde el acuerdo al que habían llegado los equipos negociadores del Reino Unido y la Unión Europea esta misma mañana. Próximo paso: la votación en el Parlamento británico de este sábado.

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El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, saluda al primer ministro británico, Boris Johnson, en presencia de la canciller alemana Angela Merkel, al comienzo de la cumbre de la UE en Bruselas, en la que se ha dado el visto bueno al nuevo acuerdo para el brexit. REUTERS/Olivier Matthys/Pool

No ha habido sorpresas. Los 27 jefes de Estado y de Gobierno han dado su visto bueno al acuerdo del brexit que se anunciaba esta misma mañana, tras una reunión de solo una hora y veinte minutos, casi la mitad de lo previsto. Si el acuerdo pasa la aprobación del parlamento del Reino Unido y la Eurocámara, Londres saldrá de manera ordenada de la UE el 31 de octubre.

¿Qué es lo que ha conseguido cambiar Johnson tras tantos días de negociación y meses de tensión? Lo más importante lo resaltaba el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, en una rueda de prensa al término de la reunión de los Veintisiete: han sustituido el backstop, la red de seguridad temporal para Irlanda, por una solución permanente, un nuevo “protocolo de Irlanda”.

“Es una solución única, que reconoce la historia y geografía única de Irlanda”, ha dicho Varadkar. “Es diferente del backstop, que siempre se concebía como algo temporal. [Esto] posiblemente podría convertirse en permanente”. La nueva solución es un acuerdo aduanero por el que se diferencian los bienes con destino final a la parte norte de la isla y los que viajan a la república de Irlanda, parte de la Unión Europea. Así, Irlanda del Norte se queda dentro de la unión aduanera del Reino Unido, y a la vez se evita una frontera dura en la isla -un objetivo clave para preservar la paz-. Si lo deseara, el parlamento de Irlanda del Norte tendrá la oportunidad de anular este arreglo en un voto que se producirá cada cuatro años.

El nuevo protocolo entraría en vigor después del período de transición que se abrirá el 1 de noviembre si hay acuerdo. Una etapa que irá hasta el final de 2020, en la que el Reino Unido tendrá que seguir respetando las leyes comunitarias y los ciudadanos seguirán teniendo permiso de residencia como hasta ahora.

Varadkar ha destacado la importancia para Irlanda de estar dentro de la Unión Europea en esta negociación. La fuerza de influencia de un bloque de 430 millones de personas no es la misma que si su país, de 5 millones, se hubiera enfrentado solo a unas negociaciones con la afamada diplomacia británica. “Unidos permanecemos de pie, pero divididos caemos”, ha afirmado visiblemente agradecido.

Los altos cargos de las instituciones de Bruselas también se han felicitado por una misión que dan por casi cumplida: "[El nuevo acuerdo] protege los derechos de nuestros ciudadanos, protege la paz y la estabilidad en la isla de Irlanda y protege plenamente nuestro mercado único”, ha dicho Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión. Esas tres eran las condiciones que ponía Bruselas para sentarse a la mesa con el Reino Unido, y según la UE se han respetado.

Conteniendo la respiración hasta el sábado

La pelota está ahora en el tejado de Westminster, que decidirá si respalda el acuerdo en una sesión extraordinaria este sábado. El mayor obstáculo para la aprobación es el Partido Unionista Democrático (DUP), los probritánicos de Irlanda del Norte, que de momento han dicho que se opondrán. Johnson confía en poder pasar el acuerdo en cualquier caso, ya sea convenciendo a la DUP o a los laboristas.

“Confío en que voy a ganar. Los diputados de todos los partidos verán las ventajas de apoyarlo y de conseguir realizar el brexit el 31 de octubre”, ha dicho Boris Johnson en una rueda de prensa en Bruselas después de que los líderes de la UE anunciaran su respaldo al acuerdo.

Si el texto no pasa el voto del Parlamento de Londres, se abre un terreno complicado. Nadie quiere hablar de extensión, pero sería muy posible que Boris Johnson tuviera que pedir una en ese caso. Preguntado por una periodista, el premier británico ha evadido la cuestión. En Bruselas tampoco hay planes concretos: los líderes de los Veintisiete hablarían si se diera la situación.

Si se pasa la barrera de los Comunes, el acuerdo estaría casi hecho. El último paso será en el Parlamento Europeo, que tendría que votar el acuerdo antes del 31 de octubre. Lo más posible es que ese voto ocurra en Estrasburgo la semana que viene, cuando la Eurocámara ya tiene una sesión plenaria prevista, aunque su presidente David Sassoli no ha querido adelantar acontecimientos.

“Damos la bienvenida al acuerdo alcanzado con el Gobierno del Reino Unido. El Parlamento Europeo examinará muy de cerca los términos y el fondo del acuerdo para verificar que es coherente con los intereses de la UE y sus ciudadanos. El Parlamento continuará actuando con el sentido de responsabilidad que hemos mostrado hasta la fecha”, ha dicho Sassoli en un comunicado.

La puerta sigue abierta para el Reino Unido

A pesar de los meses de incertidumbre, el líder europeo de las negociaciones, Michel Barnier, ha dicho que no hay “espíritu de revancha”. Y tanto Varadkar como Juncker han afirmado que habrá un sitio en la mesa reservado para Londres si un día decide volver a la Unión Europea.  “Lo que siento es tristeza, porque en mi corazón siempre seré un remainer [nombre de los partidarios por quedarse en la UE]”, ha dicho Juncker. ¿Qué le diría al 48% de las personas que votaron por permanecer en la UE?, ha preguntado un periodista británico. “Me gustaría decir que ese 48% tenía razón”.

Boris Johnson está muy lejos de retractarse, pero, al igual que los líderes europeos, sí ha dejado claro que un acuerdo de libre comercio entre el Reino Unido y la UE será la prioridad en los próximos años. “Ahora podemos construir nuestra relación con nuestros amigos y socios en la UE”, ha dicho Johnson.

Pero todas esas perspectivas de futuro pasan ahora por la Cámara de los Comunes este sábado. A ambos lados del Canal de la Mancha contendrán la respiración. Un voto a favor significa que estaríamos casi al final de tres años de negociación para un brexit ordenado. Un voto en contra, volverá a desatar la incertidumbre.