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Guerra en Siria El gobierno sirio expulsa a los yihadistas de importantes localidades del noroeste del país

El lunes cayó en manos del ejército sirio Jan Sheijun la localidad más importante de la zona del sur de la provincia de Idlib. El ejército de Damasco ya planea sus siguientes pasos para recuperar otras partes de Idlib en poder de los rebeldes, principalmente yihadistas, que cuentan con el apoyo de Turquía y de países occidentales.

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Imagen de un bombardeo sobre la ciudad siria de Idlib | Reuters

Los acontecimientos de los últimos días en las provincias de Idlib y Hama confirman una significativa ofensiva del gobierno sirio contra las posiciones de los grupos armados en estos dos frentes, que prácticamente son las últimas zonas que continúan en manos de los rebeldes, antes de que se produzca la reunificación del país después del largo y sangriento conflicto que comenzó en 2011.

Naturalmente, el nordeste de Siria, bajo el control de los kurdos, que cuentan con el apoyo de Estados Unidos, es un asunto que se está dejando para el final por razones obvias. Su interés económico y estratégico para Washington e Israel augura que no se resolverá pronto, y es prácticamente imposible que el gobierno de Damasco intente recuperar el Kurdistán mientras los americanos anden por allí.

Los recientes avances del gobierno en el noroeste confirman la precaria situación de Turquía. Su intervención en la guerra ha sido nefasta desde el primer día y ha tenido que pagar cara, y seguirá pagando cara, su osadía en el futuro próximo. Los trastornos causados por el conflicto han hecho que Turquía sea el perdedor por excelencia en una aventura tan incierta como disparatada, en la que nunca debería haber entrado de la forma que lo hizo.

El avance gubernamental se ha producido tanto en el sur del distrito de Idlib como en el norte de Hama

El avance gubernamental, que contó con el apoyo de Rusia, se ha producido tanto en el sur del distrito de Idlib como en el norte de Hama, zonas que hasta ahora estaban conectadas por los rebeldes. El empuje del ejército obligó a numerosas milicias a abandonar sus posiciones en el interior de un gran número de localidades que hasta ahora controlaban. Los combatientes huyeron a las montañas al no poder resistir la ofensiva de Damasco.

Los numerosos grupos rebeldes se acusaron mutuamente del desastre. Las organizaciones yihadistas acusaron a las no yihadistas de haber evacuado sus posiciones en el interior de las ciudades de manera prematura, sin haber plantado cara al ejército. Damasco, que durante años confinó en la provincia de Idlib a combatientes de todo tipo de pelaje, especialmente yihadistas, llevaba muchos meses anunciando la ofensiva que ahora tiene lugar.

La caída de Jan Sheijun, la ciudad más poblada del sur de Idlib, fue la más destacada. Los rebeldes consideraban esta localidad estratégica como un baluarte muy importante y su caída condujo a las tropas de Damasco a recuperar grandes extensiones de las carreteras que comunican con Alepo y que eran relevantes para el aprovisionamiento de los rebeldes. El hecho de que Damasco demorara la confirmación oficial de estos avances hasta que se habían completado, fue destacado por algunos observadores.

El próximo objetivo puede ser otra localidad estratégica de gran relevancia, Yisr al Shugur

Muy posiblemente los grupos armados intentarán realizar a partir de ahora operaciones de desgaste desde las montañas, actuaciones puntuales contra los militares, de manera que es probable que estas escaramuzas obliguen a Damasco a agilizar la ofensiva en la provincia de Idlib sin demora. El próximo objetivo puede ser otra localidad estratégica de gran relevancia, Yisr al Shugur.

El incidente del bombardeo contra un convoy militar turco llevó a Ankara a advertir seriamente a Damasco. “El régimen de Damasco no debe jugar con fuego. Haremos lo que sea necesario para defender a nuestros soldados”, manifestó un portavoz turco, que aseguró que Ankara mantiene un contacto directo con Moscú “a todos los niveles”. No obstante, el avance de los sirios, que cuentan con el apoyo ruso, deja a Turquía en una situación precaria.

Horas después de que se confirmara la conquista de Jan Sheijun, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, dijo que “los terroristas continúan llevando a cabo ataques contra civiles en Idlib, una situación que no puede permitirse”. Rusia y Turquía mantienen intereses distintos en el conflicto, mientras el primer país respalda militarmente a Damasco, el segundo país respalda militar y económicamente a los rebeldes, incluidos los yihadistas.

Washington advirtió a Damasco que la “violencia debe terminar”

Por su parte, Washington, que a lo largo del conflicto ha apoyado militar y económicamente a los rebeldes, yihadistas incluidos, advirtió a Damasco que la “violencia debe terminar”. Un portavoz del departamento de Estado añadió: “Un ataque aéreo imprudente se ha realizado contra un convoy turco después de ataques continuados y brutales contra civiles, empleados humanitarios e infraestructuras”.

Entre las localidades que recientemente han caído en manos del gobierno figuran Kafrin, Al Hubayt y Madayaya, que en su mayor parte estaban en poder del Frente al Nusra, organización salida de Al Qaeda, y de otros grupos en su mayor parte yihadistas que tenían enrolados en sus filas a yihadistas extranjeros. Los rebeldes llevaron a cabo varios atentados suicidas con vehículos cargados de explosivos contra las tropas sirias.

En algunas localidades tomadas, el ejército sirio ha dejado en su lugar pancartas colgadas por los yihadistas con las que se proporcionaba “orientaciones” de carácter radical a la población local, “orientaciones” contra la democracia y la libertad de religión. Esos grupos yihadistas recibían ayuda financiera y militar de potencias occidentales. El ejército dijo que espera que los canales de televisión occidentales graben las pancartas para que la población occidental vea dónde ponen sus gobiernos su dinero y sus armas.