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Impeachment El Senado cierra un 'impeachment fake' contra Trump sin haber citado a testigos ni reclamar nuevas pruebas

Trump pronunció anoche el discurso por el Estado de la Unión en el Congreso horas antes de que hoy se dé el carpetazo al 'impeachment' y tras la imagen desastrosa dada por los demócratas en el caucus de Iowa

La demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, rompe el discurso de Donald Trup después de que éste se negase a darle la mano. (MICHAEL REYNOLDS | EFE)
La demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, rompe el discurso de Donald Trup después de que éste se negase a darle la mano. (MICHAEL REYNOLDS | EFE)

El Senado de Estados Unidos celebra hoy la votación final del juicio político a Donald Trump, una sesión de trámite que pondrá fin a un impeachment fake. La Cámara Alta exonerará al presidente sin haber contado con la declaración de testigos ni con la incorporación de nuevas pruebas.

Esta sesión llega horas después de que anoche el presidente norteamericano pronunciara en el Congreso el discurso sobre el Estado de la Unión, en el que sacó pecho de sus (presuntos) logros económicos, militares, sociales y hasta morales. Más que un discurso de Estado fue un mitin más de campaña.

En cuanto al impeachment, en total el caso ha estado en el Senado apenas 19 días (si se cuenta como primer día el 17 de enero, cuando los senadores juraron ante el presidente del Supremo que actuarían con justicia y conforme a la Constitución). Justo el impeachment huero y de alta velocidad que deseaba Trump y que los republicanos en la Cámara Alta siguieron al dedillo.

En la votación final de la sesión de este miércoles haría falta que dos tercios de los cien senadores votasen la expulsión de Trump de la Casa Blanca, cifra que se antoja imposible porque ya el pasado viernes 51 de los cien senadores (todos republicanos) votaron contra la presencia de nuevos testigos y documentos para dar así carpetazo al proceso.

El cierre del impeachment llega así en la conjunción de dos hechos políticos más de relieve en apenas 48 horas: el caucus de Iowa del lunes y el discurso presidencial por el Estado de la Unión de anoche Trump.

A Trump le llegó el momento del discurso, de hecho, aún bajo la estela de su victoria el lunes en el caucus republicano de Iowa, donde obtuvo el 97%de los apoyos.

Esta situación contrasta con el caucus demócrata en dicho Estado: diversos problemas técnicos y una gestión nefasta de los mismos hicieron que el recuento se empezara a hacer tarde, caóticamente, con una lentitud exasperante y a mano durante horas, hasta el punto de que Trump terminó anoche su discurso y aún no se conocían los resultados definitivos del caucus, más de 24 horas después.

A media tarde se ofreció el dato al 62% del recuento y en ese punto lideraba los resultados Pete Buttigieg (26,9% de los votos), seguido muy de cerca por Bernie Sanders (25,1%), ambos muy por delante de Elizabeth Warren (18,3%) y del exvicepresidente de Obama, Joe Biden (15%).

Contra todos ellos cargó Trump, de forma indirecta, en su discurso de anoche, en el que no mencionó en ningún momento el impeachment, como había filtrado previamente la Casa Blanca.

Discurso con polémica

El discurso empezó con polémica porque, por un lado, la presidenta de la Cámara de los Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, encargada de presentarlo, apenas dijo: "El presidente de Estados Unidos", y obvió las típicas fórmulas de: Tengo el honor de presentarles o Es un honor para mí. Así que Trump entró, saludó a quienes presidían la sesión y evitó darle la mano a Pelosi, una acción que simboliza la enorme polarización política que atraviesa el país.

En el discurso, plagado de mentiras, medias verdades y exageraciones marca de la casa, tocó todos los temas con los que mejor desarrolla su propaganda y que le permiten presentarse como un líder lleno de firmeza, agresividad y casi arrogancia.

Destacó los logros económicos (como el acuerdo comercial con México y Canadá y el de China) y los militares (como los asesinatos del líder del ISIS Al-Bagdadi y del general iraní Soleimaini), y no cesó en todo momento de anunciar con grandilocuencia que se habían acabado los tiempos del declive americano.

"Los años de receso económico se han terminado, los días en que nuestro país era utilizado, en que se aprovechaban de él, e incluso despreciado por otras naciones están ya han quedado atrás", anunció nada más comenzar, en una crítica velada a la administración Obama, cuyo vicepresidente, Joe Biden, está en la carrera por las primarias demócratas.

En ese momento, la bancada republicana en el Congreso se levantó para gritar: "¡Cuatro años más! ¡Cuatro años más!", con lo que dejaron claro que aquello no era un discurso a la nación por parte del presidente sino un mitin de campaña al uso.

Otra ovación se vivió poco después cuando anunció la presencia de Juan Guaidó, que asistió al discurso invitado por la Casa Blanca. "Maduro es un tirano. En este recinto está el legítimo presidente de Venezuela", dijo, para añadir que el "socialismo destruye las naciones", en un ataque velado a Sanders, el único de los candidatos que se ha identificado expresamente como "socialista democrático".

Trump dijo que el "socialismo destruye las naciones", en un ataque velado a Sanders

Ya metido en faena decidió ser más explícito y atacar a los demócratas por proponer una sanidad pública y universal para el país, lo que calificó como "la toma socialista de nuestro sistema sanitario. Quieren llevarse tu médico y abolir el sistema de pólizas privadas de salud. Nunca dejaremos al socialismo destruir la sanidad americana", señaló, lo que fue aplaudido por los senadores republicanos y hasta por algunos demócratas. De nuevo un ataque a Sanders y esta vez también a Warren, los dos candidatos demócratas que han propuesto la implantación de este sistema en la campaña electoral.

Sobre sanidad, Trump anunció que firmará "inmediatamente" una propuesta de normativa para reducir el precio de los medicamentos. Pero en ese momento la bancada demócrata le respondió con gritos de "¡HR3! ¡HR3!", que es el nombre legislativo de la propuesta sobre este asunto que los demócratas, de hecho, aprobaron en la Cámara de los Representantes el año pasado y que los republicanos mantienen congelada en el Senado.

Mencionó también el muro de México, sobre el que anunció que ya habían completado "unas cien millas del alto, largo y muy poderoso muro", sin embargo, según publicó ayer la web FactCheck.org, sólo una de esas millas es de nueva construcción, las otras 99 ya estaban construidas con anterioridad. En relación con el muro, no dejó pasar la ocasión para vincular inmigración y criminalidad al hablar de "criminales ilegales".

Celebró también la baja tasa de paro (que hace unos meses alcanzó el mejor dato en los últimos 50 años, si bien no dijo nada respecto a los datos de recesión de la producción industrial del país ni de la honda crisis que vive el sector agrícola) y anunció un plan de infraestructuras para todo el país. "Vamos a invertir más en autovías, túneles, nuevas carreteras y puentes a lo largo de nuestra tierra", dijo.

Poco antes de terminar el discurso, los congresistas demócratas Tim Ryan y Bill Pascrell no pudieron más y abandonaron el Congreso. "No puedo soportar a un mentiroso. La presidencia de este hombre es una tragedia naciona", tuiteó el último. "He tenido bastante", escribió Ryan en su cuenta de Twitter. "Es como ver un combate de lucha libre. Todo es fake".

Lo cierto es que Trump pronunció el discurso con una cota de aprobación entre los votantes que sigue sin ser buena, según una media de las encuestas realizadas elaborada por la web Project Five Thirty Eight.

El presidente se encuentra actualmente con un porcentaje de aprobación de su gestión del 43,6% frente a una desaprobación del 52,1%. Sin embargo, es cierto que es el dato de aprobación más elevado desde marzo de 2017.

Así que salvado el impeachment hoy y sacando pecho ante el país y ante los demócratas (embarrados en la desastrosa imagen del caucus de Iowa), Trump aprieta el acelerador para entrar a toda velocidad en la recta final de 272 días que restan para las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre.

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