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Investigan en Portugal el posible espionaje a refugiados ucranianos acogidos por una organización rusa

La Policía Judicial ha registrado varias instalaciones municipales de la ciudad de Setúbal, cuyo ayuntamiento delegó en una asociación gestionada por un matrimonio ruso con presuntos vínculos con el Kremlin la recepción de refugiados ucranianos. 

Refugiados de Ucrania llegan a la estación de tren de Przemysl, al sureste de Polonia.
Refugiados de Ucrania llegan a la estación de tren de Przemysl, al sureste de Polonia. Darek Delmanowicz / EFE

La Policía Judicial de Portugal ha registrado la mañana de este martes diversas oficinas de la Cámara Municipal de Setúbal, a unos 50 kilómetros de la capital portuguesa, en el marco de una investigación por un posible caso de espionaje a refugiados ucranianos acogidos por ciudadanos rusos u organizaciones con vínculos con Moscú.

La investigación ha sido ordenada por la Fiscalía después de varias denuncias e informaciones que llevan agitando el panorama político desde hace más de una semana y que han culminado en la presentación de dos mociones de censura contra el alcalde de la ciudad, André Martins, de la Coalición Democrática Unitaria, formada por el Partido Verde y el Partico Comunista.

Según reveló el semanario Expresso hace dos semanas, el Ayuntamiento había delegado la recepción y acogida de al menos 160 refugiados ucranianos en la Asociación de Inmigrantes de Países del Este (Edinstvo).

Se trata de una organización creada por Igor Khashim, un ciudadano ruso que también había presidido el Centro Cultural Ruso en Portugal, vinculado al Gobierno ruso, según los medios portugueses. Por otro lado, la cámara municipal había contratado antes de la invasión rusa a la esposa de Khashim, Yulia Khashin, que dirige actualmente la Edinstvo.

Ambos habrían tenido acceso a la documentación personal de ucranianos acogidos en la ciudad, desde pasaportes a certificados de nacimiento, ya que formaban partes de una línea municipal creada para apoyar a los refugiados y en la que actuaban otras instituciones, como el Alto Comisionado para las Migraciones (ACM) y el Servicio de Extranjeros y Fronteras. Según el Expresso, algunos de los refugiados aseguran que el matrimonio les pedía datos sobre sus familias en Ucrania y que llegaron a fotocopiar documentos

Esta situación ya había sido denunciada previamente por la embajadora de Ucrania en Portugal, Inna Ohnivets, quien alertó de casos de refugiados acogidos por rusos que habían mostrado su preocupación al ser recibidos por "asociaciones prorrusas con vinculación muy estrecha a la embajada rusa". En concreto, temían que utilizaran datos personales de los ucranianos que pudieran ser "interesantes para la inteligencia rusa".

Este proceso desató las críticas de organizaciones civiles y la reacción del Ayuntamiento de Setúbal, que se excusó en un comunicado y acusó al Gobierno de Portugal de no haber investigado las denuncias realizadas por Ohnivets. De hecho, la Cañamara Municipal de Setúbal pidió una investigación al Ministerio de Administración Interna.

El registro policial de este martes ha coincidido también con la comparecencia de la ministra de Asuntos Parlamentarios, Ana Catarina Mendes, en el Congreso para responder por este asunto. "Aquello que fue un tratamiento que yo diría negligente e intolerable por parte del municipio será investigado hasta las últimas consecuencias", dijo hoy la ministra.

La Comisión Nacional de Protección de Datos y la Inspección de Hacienda investigan también presuntas irregularidades en el proceso de acogida de refugiados en Setúbal. 

La noticia de que presuntos ciudadanos rusos con vínculos con el Kremlin estaban recibiendo a los refugiados ucranianos cobró aún mayor relevancia tras la polémica que se generó durante el discurso del presidente de Ucrania, Volódimir Zelenski, ante el Parlamento portugués el pasado abril.

Los diputados del Partido Comunista decidieron ausentarse, lo que provocó las críticas de organizaciones ucranianas, que los acusaban de apoyar la invasión rusa. Los comunistas portugueses aseguran que son contrarios a la guerra en el país, aunque no han mostrado sus simpatías por el presidente Ucraniano, al que acusan de perseguir a políticos comunistas en Ucrania y de haber integrado en las fuerzas armadas a batallones de ideología neonazi.

Tanto el primer ministro luso, el socialista António Costa, como el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, tuvieron que defender públicamente la decisión de los comunistas.

"No entremos en Portugal en un clima de caza de brujas. Respetamos el pluralismo que resulta de la voluntad libre de los ciudadanos portugueses de escoger los partidos que votan y que tienen representación parlamentaria", defendió el primer ministro, aseguró Costa.

Por su parte, De Sousa recordó que en Portugal "hay libertad" de pensamiento y acción y la democracia es "el pluralismo, la libertad y la tolerancia". "No debemos crear en relación a la expresión, pensamiento y posición de partidos y confederaciones sindicales y patronales actitudes que no respeten la democracia y la libertad", añadía. Sin embargo, todavía se desconocen los efectos que este terremoto político a cuenta de la invasión de Ucrania tendrá en Portugal.





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