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Italia Bossi, el 'padre sabio' de la Liga que atormenta a Salvini

Cada vez que el fundador de la Liga habla en contra del actual líder soberanista, éste está obligado a responder, aunque no puede incidir demasiado porque estaría negando el pasado que le permitió ser líder.

Umberto Bossi, fundador y ex ministro de la Liga | Reuters
Umberto Bossi. en una imagen de archivo

Dos líderes, dos partidos opuestos. Comparten el mismo logo, pero no exactamente el mismo nombre para formación de ambos. Esto se debe a que, desde hace algo más de dos años, la Liga Norte ha pasado a ser, simplemente, la Liga. No se trata de un detalle menor, sino una verdadera revolución para el partido que nació con la aspiración de separar la Padania, la "patria del río Po", del resto de Italia. Así pues, en un ejercicio de increíble transformismo; con tán solo con una palabra menos, la Liga ha pasado del independentismo padano al soberanismo italiano. Pero hay un problema: aunque la –simplemente– Liga hoy disfrute del apoyo de más de un tercio del electorado según la última media de sondeos, para Salvini el pasado siempre vuelve.

Cada vez que abre la boca Umberto Bossi, el fundador de la Liga, es un quebradero de cabeza para Matteo Salvini, el actual líder de la formación verde, hoy convertida al soberanismo italiano. En una reciente entrevista al conocido diario progresista La Repubblica, el fundador de la Liga Norte a caballo entre finales de los '80 y principios de los '90; ha arremetido contra el actual capitano leguista, haciendo hincapié en sus errores de estrategia política. Todo ello, no obstante el gran índice de popularidad de la actual Liga en las encuestas quien, desde hace al menos un año, se encuentra de forma consolidada como principal partido de Italia, unos 10 puntos por delante del segundo, el socialista Partido Democrático (PD).

"El nacionalismo no es útil a la Liga", "la extrema derecha es un error" y "hay que llevarse bien con la izquierda" han sido las ideas claves que Bossi quiere echarle en cara a Salvini, aunque hoy sea el líder político con más fuerza en Italia. El objetivo, para el fundador de la Liga, ya no es la independencia, sino la mayor "autonomía" de ciertas regiones como Lombardía y Véneto, ambas gobernadas hoy por la Liga: "Para lograr la autonomía es necesario llevarse bien con la izquierda", explicó hace unas semanas Bossi a La Repubblica: "En Europa, de hecho, es la izquierda la que concede espacio a los proyectos de mayor autonomía".

"Mi abuelo era socialista y yo también lo soy". Y añade: "Sempre seré un antifascista. En esto soy intransigente", comentó Bossi en relación a los coqueteos que Salvini, con fines electorales, a menudo tiene con la extrema derecha en Italia. Una de las grandes críticas del fundador de la Liga hacia Salvini tiene que ver con la mala estrategia a nivel internacional, ya que sus aliados derechistas son Le Pen en Francia, Alternativa para Alemania, Orbán en Hungría, entre otros: "Si eliges la extrema derecha luego es más difícil tomar acuerdos contigo".

Salvini, como consecuencia, tuvo que responder: "Los padres nobles de la Liga ya no existen", pronunció hace pocas semanas Matteo Salvini en clara referencia a la polémica entrevista de Umberto Bossi concedida a La Repubblica. Y añadió: "Aquellos que nos guían son nuestros nueve millones de electores", que ciertamente la Liga Norte nunca llegó a ver en los años en los que su fundador estuvo al frente. Bien es cierto que hace 25 años el líder indiscutido de la derecha italiana era Silvio Berlusconi. Así pues, cuando Bossi opina ante los medios de comunicación acerca de la actual gestión de la Liga, Salvini tiene que forzar, de alguna manera, el corte de esa suerte de cordón umbilical que lo une al separatismo padano: "¿Que [Bossi] no aprueba una Liga nacionalista? Respeto sus ideas pero yo no cambio las mías", dijo recientemente Salvini ante una idea, para él, muy clara: "La Liga quiere gobernar en toda Italia y tiene más del 30% de los apoyos".

La estrategia de Matteo Salvini para impulsar la Liga ha sido un rotundo éxito político. Dejar el separatismo norteño de Bossi a un lado para promover el soberanismo italiano en contra de la Unión Europea (UE), ha sido extraordinariamente rentable en términos de consenso. En cuestión de dos años, la Liga ha pasado del 17% (2018) al 34% (2019). Cuando Matteo Salvini arrancó su liderazgo como secretario general del partido en 2013, la Liga tenía sólo el 4%. Pero a partir de finales de 2017 el esquema fue claro: cambiar el nombre del partido para convencer al Sur y reforzar el mensaje nacionalista para ganarse las clases populares. Hoy, como consecuencia, la Liga disfruta del 30% según la última media de sondeos.

¿Pero por qué tiene tanta importancia lo que diga Bossi hoy? El octogenario Umberto Bossi (Cassano Magnago, 1941) ha sido uno de los políticos más destacados de la política italiana en lo que se conoce periodísticamente como Segunda República, así pues, tras todo lo ocurrido a partir del escándalo de corrupción destapado por el caso Mani Pulite en 1992. La Liga Norte de Umberto Bossi ha sido quien ha garantizado la estabilidad de los diferentes Gobiernos del ex premier y magnate de la comunicación Silvio Berlusconi en 1994, 2001 y 2011.
Hoy, el senatur ya no tiene la influencia de otros tiempos. Pero aunque sea durante unos pocos días, obliga inevitablemente a su sucesor, Matteo Salvini, a exponerse mediáticamente y tener que responder públicamente, de una forma más o menos contundente. Bien es cierto que, desde el pasado diciembre, la nueva Liga ha quedado oficialmente refundada. Pero, al menos por el momento, Salvini no puede permitirse el lujo de negar el pasado que le permitió convertirse en líder.