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Italia El Gobierno italiano, más cerca de caer

El Ejecutivo de Giuseppe Conte no va ni para adelante ni para atrás. La coalición del Ejecutivo tiene los números, pero el centrista Matteo Renzi boicotea al actual 'premier'. La oposición, liderada por el 'leguista' Matteo Salvini, arrasa en los sondeos pero tendría que esperar hasta otoño para unas eventuales elecciones generales anticipadas. El bloqueo es total.

Giuseppe Conte
Giuseppe Conte, primer ministro de Italia, durante una cumbre de la UE en Bruselas. (JULIEN WRANAND | EFE)

El bloqueo del Ejecutivo italiano es total, lo cual podría ser la antesala de su próxima caída. Ni la mayoría de Gobierno ni la oposición consiguen desbloquear la situación para cambiar los equilibrios y anular el estacamiento de la política transalpina. La actual coalición del premier Giuseppe Conte, de corte reformista, aunque tiene una ajustada aritmética parlamentaria a su favor, está siendo muy descafeinada en su poder de acción. La oposición, con el soberanista líder de la Liga, Matteo Salvini; arrasa en los sondeos, pero tiene que esperar a la caída de un Gobierno que nació para impedirle ser el nuevo primer ministro. En definitiva, Italia no va ni para adelante, ni para atrás.

En la noche del miércoles, sin embargo, el mundo mediático y político italiano quedó a la espera del gran bombazo político que iba a soltar el ex'premier' Matteo Renzi, líder de Italia Viva (IV), anunciado días antes y que preanunciaba una salida de la coalición de Gobierno y de la muy probable caída de Giuseppe Conte como primer ministro. El chasco ha sido monumental: "Fuera la renta de ciudadanía" y "elección directa del primer ministro" es lo que vino a decir el ex presidente del Ejecutivo italiano (2014–2016) en el seguidísimo programa político Porta a Porta, emitido en la cadena pública Rai 1, para no seguir boicoteando al actual inquilino del Palazzo Chigi.

Ambas propuestas renzianas rozan lo imposible, ya que la primera está en marcha desde hace un año y la segunda implicaría una reforma de la Constitución Italiana. Hay que recordar que Renzi ya perdió un referéndum constitucional en diciembre de 2016 y actualmente cuenta sólo con el 4% según la media de sondeos. Ni tiene la influencia, ni tiene los números. Sin embargo, está poniendo en peligro el Ejecutivo italiano.

Tras la crisis política desatada por el líder de Italia Viva (IV), el presidente del Gobierno transalpino, el premier Giuseppe Conte, se reunirá con Matteo Renzi "la semana que viene", tras la petición expresa del propio líder centrista con el objetivo, asegura Renzi, de "acabar con el teatrillo" que, por otro lado, él mismo ha creado. En dicha reunión el ex premier pondrá sobre la mesa sus exigencias políticas a cambio de mantener su apoyo formal al Ejecutivo italiano. Teniendo en cuenta que el propio Renzi saldría perjudicado tras una caída del Gobierno y una muy probable llamada a elecciones anticipadas si los sondeos le dan un 4% a Italia Viva (IV), la estrategia de Renzi está a medio camino entre el "teatrillo" y la autolesión. Todo ello a base de boicots de corte personalistas. Igualmente Conte no se fía de Renzi y por ello quiere encontrar un grupo de "responsables" que le apoyen en el centro derecha y entre los liberales en el caso de que el farol de Renzi sea un verdadero chantaje político. Aun así, es Renzi quien asegura que "es Conte que quiere sustituirnos".

Por el momento, serían imposibles unas elecciones anticipadas en breve porque a finales de marzo habrá un referéndum constitucional para cambiar el número total de parlamentarios en el Senado y en la Cámara de los Diputados. De haber elecciones tendrían que ser en otoño. ¿La solución de Renzi? Un Ejecutivo institucional para acometer las reformas constitucionales del país. "No puede dictar la agenda con el 4%", lamentan desde las filas de la coalición de Gobierno. "Lo de Renzi es un farol", asegura el periódico Il Fatto Quotidiano, a menudo cercano al anti establishment Movimiento 5 Estrellas (M5E) y muy crítico con el ex premier. "Centro derecha, ayúdame tú", titulaba con burla el irreverente diario conservador Libero. El izquierdista Il Manifesto, sin embargo, menospreciaba la estrategia del toscano asegurando, en portada, que "la bomba de Renzi es sólo una cerilla".

"Ver pasar a Matteo Renzi, en pocas horas, de incendiario a bombero es realmente sorprendente", explicaba ayer Massimo Franco, uno de los analistas más prestigiosos del Corriere della Sera, en la portada de su periódico: "El efecto que provoca, a priori, parece positivo, porque significa que la mayoría de Gobierno estaría garantizada, al menos por el momento. Pero luego resulta difícil entender la lógica de una ofensiva polémica que, llegados a este punto, es fin a sí misma". Y añade: "Renzi es un pirómano que se divierte y a la vez se asusta por el incendio generado. Culpando a los demás de haber provocado el fuego".

En los últimos días, la prensa del país está mencionando incluso la posibilidad de una alianza estratégica entre los dos Matteo, Renzi y Salvini, los líderes más carismáticos de la política italiana. ¿Por qué? Comparten el mismo objetivo político, así pues, desbancar a Giuseppe Conte como presidente del Gobierno, que goza de gran aprecio tanto a nivel interno como internacional. Aunque dicha posibilidad no merezca ser descartada a priori teniendo en cuenta la volatilidad de la política italiana, el líder leguista y de Italia Viva (IV) no tienen muchos elementos en común, más allá de ser tocayos y compartir el mismo adversario: difieren en migraciones, economía, derechos civiles y relaciones internacionales. Están en las antípodas. Y para Salvini, igualmente, el único Gobierno posible es el que "voten los italianos".

¿Por qué el Gobierno italiano estaría más cerca de caer? Principalmente por la reforma de la prescripción en la Justicia italiana y por la modificación de las leyes anti migratorias de Matteo Salvini, cuando éste era ministro del Interior con el anterior Gobierno de Giuseppe Conte. En relación a lo primero, Matteo Renzi ha puesto toda la carne en el asador con la crisis política que ha desatado estos días. Italia Viva (IV), ha votado en contra, junto a la oposición de centro derecha. En lo que tiene que ver con la modificación de las leyes antimigratorias, la ministra de Interior, la tecnócrata Luciana Lamorgese está liderando la reforma de las mismas, pero está encontrando importantes obstáculos: para los anti establishment del Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Beppe Grillo, los cambios son demasiados; mientras que para los socialistas del Partido Democrático (PD) de Nicola Zingaretti, son demasiado pocos.

Para algunos importantes medios progresistas como La Repubblica, el estancamiento es tan grande, que Italia es el país en apnea, tal como titulaba a mediados de semana su director, Ezio Mauro, en un editorial firmado: "Es necesario que la política vuelva otra vez al terreno de juego porque, de otro modo, es mejor aceptar el desafío de Salvini e ir a las urnas, con todos los riesgos que esta decisión podría conllevar para Italia".

El Gobierno italiano de Giuseppe Conte, conocido como Conte bis, nació a principios de septiembre para impedir que Salvini volviera al poder como primer ministro a través de unas elecciones generales anticipadas. Lo cual implicó que enemigos jurados como el anti establishment Movimiento 5 Estrellas (M5E) fundado por Beppe Grillo –una formación que gobernó los 14 meses anteriores junto a la Liga del soberanista Matteo Salvini– y el socialista Partido Democrático (PD) de Nicola Zingaretti; se aliaran, formalmente, para evitar el aumento del IVA.

El objetivo verdadero, sin embargo, fue el evitar la deriva soberanista en Italia y, de paso, tranquilizar no sólo a los mercados, sino también y sobre todo a la Unión Europea (UE). En toda esta operación, Renzi ha sido precisamente el primer propiciador del actual Gobierno italiano, a través de una determinante entrevista que el ex premier concedió al Corriere della Sera el pasado agosto, pocos días después de que Salvini decidiera abandonar al Movimiento 5 Estrellas (M5E) como socio de minoría del anterior Ejecutivo de Giuseppe Conte, con la esperanza de capitalizar el entonces 34% de la Liga en los sondeos. En las últimas semanas, Giuseppe Conte ha admitido sentirse "más cómodo en la actual mayoría de Gobierno", vinculada a la izquierda moderada. Por ello, recientemente, el premier Conte ha hablado de la importancia de "impulsar un frente progresista" opuesto al soberanista líder de la Liga, Matteo Salvini.

Prestando atención a la última media de encuestas, la Liga del soberanista Matteo Salvini sigue estable como la primera formación política del país con el 30% de las preferencias. Dentro del mismo bloque derechista, le sigue Hermanos de Italia (HDI) de la también soberanista Giorgia Meloni, que actualmente recoge una media de 11% de consensos según la mayoría de los sondeos. Forza Italia, el debilitado partido de centro derecha de Silvio Berlusconi, hoy obtendría el 6% de votos ante unas hipotéticas elecciones generales adelantadas. El bloque conservador de mayoría soberanista, así pues, se acerca mucho a la mayoría absoluta con el 48%; seis puntos por encima de la actual coalición de Gobierno liderada por el premier Giuseppe Conte, que reúne a PD (20%), M5E (14%) e IV (4%).

Es muy curiosa la percepción que Matteo Renzi tiene de sí mismo como líder político dentro del juego de la política italiana. Bien sea por necesidad de supervivencia o por ganas de protagonismo, es cierto que estos días, con su boicot al presidente del Gobierno, marcará el futuro del mismo como líder al frente del Ejecutivo transalpino. Pero atendiendo a una reciente encuesta publicada hace unos días en el diario La Repubblica, más allá de la complicada aritmética parlamentaria, Giuseppe Conte –un líder sin partido– es hoy el político más apreciado por los italianos; mientras que Matteo Renzi tan sólo el duodécimo. Los números hablan claro.

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