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Salvini fracasa en el Mediterráneo

Si al principio el ministro del Interior italiano aseguraba que "nadie entraría en un puerto italiano sin autorización", ahora admite que se siente "solo" a la hora de afrontar la problemática.

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El ministro de Interior italiano, Matteo Salvini.- REUTERS

Los atraques de las ONG en Lampedusa y los rescates de las fuerzas armadas italianas ponen de manifiesto la incongruencia del ministro del Interior italiano, Matteo Salvini que admite sentirse "solo" a la hora de impulsar su política de los "puertos cerrados". No obstante el decreto ley anti migratorio del ministro del Interior transalpino Matteo Salvini, los barcos de las ONG siguen atracando en el puerto de Lampedusa.

En las últimas horas, por ejemplo, las propias fuerzas armadas del país han llevado 47 migrantes al puerto de Pozzallo, en Sicilia. Tras el caso de la ONG Sea Watch de hace unos diez días, donde la capitana del barco de la oenegé alemana, Carola Rackete, decidió desobedecer la orden de no entrar en aguas italianas y así atracar en el puerto de Lampedusa; este último fin de semana la ONG italiana Mediterránea Saving Humans ha hecho exactamente lo mismo con el objetivo de desembarcar a los 42 migrantes que tenía abordo. Además, siguen llegando pequeños barcos "fantasma" directamente en la isla de Lampedusa con docenas sueltas de personas abordo. Si al principio Salvini aseguraba que "nadie entraría en un puerto italiano sin autorización", ahora admite que se siente "solo" a la hora de afrontar la problemática en el seno de su Gobierno.

El Ejecutivo italiano de Giuseppe Conte, de hecho, está viviendo grandes momentos de división también en relación a la cuestión migratoria, donde el socio mayoritario del actual Gobierno italiano, el Movimiento 5 Estrellas de Luigi Di Maio (también vicepresidente de Trabajo), considera que el planteamiento migratorio de Matteo Salvini es demasiado duro. La ministra de Defensa, Elisabetta Trenta, lleva días criticando al ministro del Interior y líder de la Liga, asegurando que Italia no hizo lo correcto en salir de la misión Sophia, la operación de la Unión Europea destinada a contrastar el tráfico ilegal de seres humanos en el Mediterráneo. Salvini, por su parte, declaró: "Las misión Sophia, con el debido respeto, salvó decenas de miles de inmigrantes y los trajo todos a Italia, porque esto prevén los objetivos de la misión". Y añadió: "Decidme si el contraste de la inmigración irregular puede centrarse en esto".

Las autoridades italianas, mientras tanto, ya han secuestrado el velero Alex de la ONG italiana Mediterranea Saving Humans que entró sin permiso en Lampedusa el pasado sábado. Según informan las principales cabeceras diarias del país, los militares de la Guardia de Finanzas han aplicado el nuevo decreto ley anti inmigración de Salvini porque, según se informa, el velero habría entrado sin permiso en el puerto de Lampedusa y en el mar territorial italiano frente a la isla siciliana.

Libia es un país inestable y fragmentado. Aprovechándose de eso, los traficantes de seres humanos transportan a los migrantes y refugiados en pequeñas embarcaciones con la esperanza de que, una vez alcanzadas las aguas internacionales a una distancia de 12 millas de la costa libia; los barcos de las ONG humanitarias puedan verlos para poder salvar sus vidas. Hasta antes de la llegada de Salvini al Gobierno italiano, era el proprio país con forma de bota quien, a través de sus fuerzas armadas, colaboraba e incluso coordinaba los rescates de las ONG en el Mediterráneo Central frente a las costas de Libia.

Ahora, por razones principalmente políticas, Salvini está poniendo todo tipo de trabas para impedir que ni las fuerzas armadas ni las ONG se atrevan a salvar a migrantes; bajo la amenaza de que "nadie" entrará en un puerto italiano "sin permiso" a la vez que intenta desviar a todos los barcos a Malta. Sin embargo, tanto las ONG como las fuerzas armadas italianas se están encargando de contradecir al ministro del Interior, sobre la base del deber internacional que asegura que no se puede dejar nadie a la deriva en el mar a conciencia sin la posibilidad de un puerto seguro.

En las últimas horas 47 migrantes fueron transportados por la Guardia de Finanzas en el puerto siciliano de Pozzallo, entre ellos 10 mujeres. En principio había otras 6 personas, pero que fueron llevadas con anterioridad a Lampedusa por problemas médicos. En Pozzallo ya hay personal de la agencia europea Frontex listo para las actividades de identificación, y según algunos medios italianos, el 50% podrían ser tunecinos. Debido a los numerosos desembarques de estos días, el centro de acogida de Lampedusa está casi completo, según informan los medios de comunicación italianos. Por esta razón, las fuerzas armadas ya están empezando a repartir las personas rescatadas en otros puntos de acogida presentes en la isla de Sicilia. Mientras tanto, Salvini pretende reforzar las actividades de patrullaje de las fuerzas armadas italianas para vigilar los accesos a los puertos italianos.