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Refugiados: Confinados en grecia

Lesbos resiste: el Gobierno griego sufre su primera derrota en su cruzada contra los refugiados

El Ejecutivo de Nueva Democracia (socio del PP en el Parlamento Europeo) da marcha atrás y retira a los policías desplegados en Lesbos después de dos días de huelga general, protestas y fuertes enfrentamientos que dejaron cerca de 50 agentes heridos y un número sin cuantificar de civiles.

Campo de Refugiados de Moria, Lesbos. JESÚS CUEVAS.
Campo de Refugiados de Moria, Lesbos. JESÚS CUEVAS.

Según ACNUR, solo en el último año, Lesbos –la tercera isla griega por extensión– recibió cerca 27.000 solicitantes de asilo. El censo de esta isla, que data de 2011, era de unas 80.000 personas. A Samos y Quíos, dos islas cercanas pertenecientes a la misma región –Egeo Norte– llegaron casi 20.000 refugiados más. Cerca de 50.000 personas hacinadas entre palets de madera, plásticos y cartón en unos campos de refugiados que apenas tienen una capacidad real para 10.000 personas. En unas islas saturadas y agotadas, que claman por la reubicación de los refugiados, la medida estrella del gobierno conservador de Nueva Democracia (Nea Dimokratia, ND) de transformar los campos de refugiados en "centros cerrados" (una especie de centros de detención) ha conseguido lo que parecía imposible: poner a todos en su contra, incluido el gobernador de la región del Egeo Norte, el conservador y afín al partido del Gobierno, Kostas Mutsuris.

Las soluciones del Gobierno griego son tan creativas como desalentadoras y contrarias al derecho. La principal medida del gobierno de Mitsotakis es transformar los campos de refugiados en centros de detención, pero van más allá y según confirmó el portavoz del gobierno griego, Stelios Petsas, pretenden también aumentar el flujo de repatriaciones a Turquía "hasta alcanzar en unos meses las 200 por semana". Además, a finales de enero, el Ejecutivo anunció que destinaría medio millón de euros para la compra de una especie de barrera flotante de 2,7 kilómetros con la que pretende disuadir a los migrantes y refugiados que intentan llegar a las costas del norte de Lesbos.

La solución que reclaman mayoritariamente desde las Islas del Egeo Norte pasa por la reubicación de todos o de una mayoría de los refugiados a la península –griega– y a otros países de Europa. Pero con la Unión Europea mirando hacia otro lado y delegando cualquier responsabilidad en el Gobierno griego del conservador Mitsotakis y en el acuerdo firmado en 2016 con Turquía, el "problema" lejos de arreglarse, se recrudece cada día más. Ambos países –Grecia y Turquía– y sus líderes, utilizan a los refugiados en cada uno de sus movimientos políticos y geoestratégicos. Mientras refugiados y migrantes, en su mayoría de Afganistán, siguen llegando a las costas de las islas griegas.

¿Fin a una semana de tensión?

El 24 de febrero, Lesbos despertó con la noticia de que el Gobierno había decidido enviar centenares de policías y camiones con cañones de agua para demostrar su poder e intentar dejar claro que la construcción del nuevo "centro cerrado" seguía adelante, pese a la oposición de la mayoría.

El Gobierno envío a los policías en el ferry exprés Pegaso, que como nos cuenta SC –una activista de No Borders en la isla- "apagó su localizador tras pasar por cabo Sunio (el punto más al sur de Átika) para que no se supiera la hora en la que iban a llegar". La activista relata que a pesar de esto “la isla empezó a organizarse: camiones del servicio de recogida de basuras de Mitilini, vinieron al puerto para bloquear los accesos y así impedir que la policía que llegaba pudiera salir.” Después empezaron a concentrarse cientos de personas, desde la ultraderecha hasta los grupos antifascistas, pasando por comunistas, socialistas…"Cada cual en una zona; juntos, pero no revueltos" matiza SC. En ese momento empiezan tres o cuatro horas de enfrentamientos entre la Policía local y los manifestantes mientras permanecían a la espera de la llegada del Ferry. A eso de las 02:30 de la madrugada, con premeditación y alevosía, llegaba el barco. Según SC de él salieron “600 policías, diez autobuses, un camión con cañón de agua, dos grúas y un bulldozer (un vehículo preparado para retirar tractores, autobuses o cualquier tipo de barrera o de barricada que pudiesen encontrar a su paso)”. Tres cuartos de horas más tarde, la Policía decide lanzar botes de humo y consigue dispersar la protesta.

"Ningún hombre libre en prisión. La democracia no se suprime”. JESÚS CUEVAS.

A la mañana siguiente –martes– las protestas se trasladaron a la zona del campo. Se convocó una huelga general, que tuvo un seguimiento del 99% en Mitilini, la capital de la isla. Y desde ahí, todos los grupos se dirigieron a Karabas, donde el Gobierno pretende construir el nuevo centro. La huelga y los enfrentamientos se prolongaron hasta el miércoles. La violencia y el número de heridos, policías y civiles fue en aumento. Con este panorama, desde Atenas se decide volver a negociar con la municipalidad de la isla sobre el lugar de construcción del campo.

El Gobierno, con una fuerte crisis interna y con la amenaza de dimisión de muchos miembros, decide dar marcha atrás y enviar, ahora de vuelta a la capital de la península, a la Policía. En su retirada, cómo nos cuenta SC, “algunos policías destrozaron varios vehículos aparcados por los manifestantes que habían ido hasta allí para acompañarles hasta el nuevo ferry que les llevaría de regreso a Atenas”. El jueves, de nuevo, manifestaciones en la que todo el espectro político, de izquierda a derecha, incluido el Ministerio de Asuntos para las islas del norte del Egeo protestó en contra de la nueva construcción, bajo el lema de "No en karabas; no en ninguna parte".

Y mientras tanto, el miércoles, en Atenas varios cientos de personas se concentraban a las 7 de la tarde en la parte lateral de Syntagma como muestra de apoyo a los refugiados y a la isla de Lesbos. Las pancartas y proclamas eran totalmente contrarias a la creación de esos nuevos centros de detención encubiertos y podían leerse mensajes como "Ningún hombre libre en prisión. La democracia no se suprime" o "No a la nueva construcción en Lesbos (...) Documentos de viaje –papeles- para los refugiados". En la mañana del jueves los estudiantes protagonizaron otra protesta que se alargó hasta primera hora de la tarde en la que también reivindicaban –entre otras cosas– su rechazo a esta propuesta del Gobierno.

"Descongestionar" los campos

Después de cerrar la mayoría de los squats (edificios ocupados-autogestionados) de refugiados de la capital (nueve de doce por el momento) como Mitsotakis prometió en campaña, el Gobierno de Nueva Democracia ponía el foco ahora en "descongestionar" los campos de refugiados. Después de este paso en falso, el gobierno empieza a repensar ahora su estrategia en la resolución de este conflicto, focalizado en Lesbos. Y, por ahora, parece haber entendido que la fuerza no será la mejor manera de llegar a donde esperan.

En los últimos dos días, la situación parece haber vuelto a una relativa calma aparente en Lesbos, al menos a una especie de calma tensa, y la tensión y la atención se han trasladado por completo a las fronteras de Turquía. El Gobierno turco ha amenazado en los últimos dos días con abrir la frontera, lo que podría suponer otra oleada inmensa de refugiados, que en este caso se agolpan en las fronteras turcas huyendo de los bombardeos en Idlib (Siria).

Se espera la posible llegada del primer ministro Mitsotakis a la isla durante este fin de semana. Aunque desde las fuentes oficiales juegan al despiste y ni confirman ni desmienten. Por ahora se desconocen cuáles serán los siguientes pasos del ejecutivo griego, si cancelará la construcción, si simplemente tratará de edulcorar el nuevo proyecto para, al menos, romper la unidad política y ciudadana contra su propuesta o si decidirá volver a la carga con más medios y policía, aunque parece que esto último ha quedado descartado, por el momento.

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