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La nueva esperanza de Senegal

El país de la teranga da una lección de democracia y castiga a Abdoulaye Wade. El ex primer ministro Macky Sall se convierte en el cuarto presidente con un aplastante 65%

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El pueblo senegalés ha sentenciado al líder del Partido Democrático (PDS), Abdoulaye Wade. Los votos de los casi tres millones de electores dentro y fuera de Senegal, que viene siendo una participación del 55% de la población, han dado a Macky Sall un 65,8% del escrutinio mientras que Wade ha repetido con un 34,2%, según informaba ayer la Corte de Apelación de Dakar.

La segunda cita en las urnas del domingo ha hecho del pueblo el único consejo constitucional y ha batido al viejo de manera democrática, transparente y bajo una gran expectación internacional alertada de una posible manipulación masiva. Tres horas después del cierre de los colegios electorales, el presidente saliente asumía su derrota y llamaba por teléfono a su contrincante para darle la enhorabuena. Sin ases en la manga, sin posibles vueltas de tuerca y sin datos oficiales, pero con unas tendencias determinantes.

Senegal celebró durante la noche del domingo la ansiada alternancia mientras Wade decía adiós a doce años de presidencia y aceptaba que el juego continuaba sin él. Un talante y saber estar que sorprendió a quienes pensaban que se resistiría a abandonar el palacio, pero que duró lo necesario para llenar las cabeceras de los vespertinos. El líder del PDS se ha comprometido a vaciar los armarios antes del miércoles y a regañadientes criticó ayer que la 'ignorante oposición' ha 'destrozado' su sueño de seguir tres años más en el poder.

El triunfo del líder de la Alianza por la República (APR) es también el triunfo de la oposición, que durante las últimas semanas se volcó de manera unánime a su favor. Wade, que confiaba resultar vencedor en la primera vuelta, ha sido castigado por un pueblo descontento y cansado de sus estratagemas. Ahora, quien fuera su ex Primer Ministro desde 2004 hasta 2008, toma el relevo de un país que no se ha dejado vencer por la tiranía, pese a la inestabilidad actual que impera en la región de África del Oeste.

Poco sorprenden los resultados después de ver los escasos apoyos que recibió Wade en la primera vuelta electoral. Hace tres semanas, el presidente saliente obtuvo casi el mismo resultado: un 34,82% de los votos, Sall alcanzó entonces un 26,57% y el bronce fue para Mostapha Niasse con un 13,20%. La baza de Sall, de 51 años, era la unanimidad a la que se habían comprometido los trece candidatos de la oposición para apoyar fervientemente a aquel que se enfrentase a Wade en la segunda vuelta.

Por lo que sin necesidad de ser vidente y con los números encima de la mesa, era bastante predecible el triunfo de Sall. Y no sólo el triunfo, sino una mayoría aplastante al tener a más del 65% del electorado a su favor. Un apoyo que muy probablemente se saldará con algún que otro ministerio entre los candidatos de oposición.

A sabiendas de las intenciones del anciano dirigente de traspasar el poder a su hijo en cuanto le resultase posible, Sall se escindió de la sombra de Wade en 2008 y comenzó a hacer carrera en solitario con la esperanza de derrocar un día a su mentor. Senegal inicia una nueva era en la que el candidato vencedor va cargado de promesas y buenos propósitos y promete cumplir todo lo que no cumplió su predecesor. En sus primeras declaraciones como presidente, Sall recordó la memoria de los ocho muertos durante las semanas de manifestaciones iniciadas en el mes de enero y se mostró satisfecho con la participación ciudadana y el compromiso de su pueblo con el sistema democrático.

A pesar de que la transparencia a sido alabada por las diferentes misiones internacionales, la misión de observación de la Asociación Cultural de la auto-promoción educativa y social (ACAPES), alertó que durante los comicios se llevaron a cabo tentativas de fraude y corrupción para comprar los votos del electorado. A la entrada de varios colegios electorales se pudo ver como diferentes individuos trataban de comprar los votos por valor de 2.000 cfas (3 euros). Para recibir el dinero, los votantes debían mostrar a la salida la papeleta del candidato de la APR.

Algo parecido, pero con menos elegancia, a lo que propuso el cantante Youssou N'Dour para asegurar más votos al nuevo presidente. El cantante internacional se comprometió a dar un concierto gratuito si Sall resultaba vencedor en esta segunda vuelta. Eso sí, con la condición de presentar a la entrada la papeleta de Abdoulaye Wade como ticket de entrada. Doble fiesta para los senegaleses, que celebrarán el triunfo de Sall acompañados de Youssou, su estrella de la suerte y, muy probablemente, miembro del próximo equipo de gobierno.