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La enquistada paz
en el África de los Grandes Lagos

La ONU prepara una ofensiva militar en República Democrática del Congo contra las milicias que todavía esconden a autores del genocidio de Ruanda y mantienen un reinado de terror

Un tanque y varios cascos azules de la MONUSCO en la ciudad de Beni, al noreste de la República Democrática del Congo. - AFP

SEBASTIÁN RUIZ

KIVU NORTE (RUANDA).- Todo está preparado para la ofensiva. Los seis meses de plazo impuestos por la misión de la ONU en la República Democrática del Congo han concluido con una respuesta en blanco por parte de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR). El pasado 2 de enero vencía la opción del desarme voluntario de las FDLR, lo que ha provocado que se acelere la decisión tomada por el Consejo de Seguridad de la ONU para lanzar un ataque militar.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, llamó el presidente del Congo, Joseph Kabila, para informarle acerca de la voluntad política de la comunidad internacional de utilizar "todos los medios necesarios" para destruir al grupo rebelde en la frontera con Ruanda, en la región de Kivu Norte. Ahora, todas las miradas se centran en Kabila, que tiene que dar su visto bueno para lanzar los ataques.

Todas las miradas están puestas en el presidente del Congo, que tiene que dar el visto bueno a los ataques

Una nueva confrontación militar en la región de los Grandes Lagos parece inevitable y trascendental. Por un lado, está la mayor misión de la ONU de mantenimiento de paz en el mundo, la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO).  Por otro lado, se encuentra el grupo armado más antiguo del país, las FDLR, con unos miles de ex soldados hutus y milicianos acusados del genocidio de 1994 en la vecina Ruanda.

Los miembros del grupo permanecen refugiados en los remotos bosques del este del Congo y mantienen un reinado de terror en las poblaciones de la región. Sin embargo, el enviado de la ONU en el Congo, Martin Kobler, todavía no ha informado cuando comenzará realmente la ofensiva.

Kobler explicó que esta acción militar por sí sola no va a conducir a la derrota de los rebeldes hutus. "Esta operación tiene el potencial de debilitar, pero no de eliminar a las FDLR por lo que la solución militar tiene que ser parte de una estrategia global más amplia que incluya una serie de medidas no militares", matizaba el portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, quién comentaba que la operación podría durar unos 45 días.

"La milicia no ha cumplido con la fecha límite del 2 de enero para el desarme por
lo que serán atacados y desarmados por la fuerza"

Los últimos acontecimientos también han provocado cambios en la agenda política de África del Este. La Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos (ICGLR) que se iba a celebrar en la capital del Angola, Luanda, para discutir los próximos pasos contra las FDLR, fue cancelada. El presidente angolano, José Eduardo dos Santos, anunció que no hay necesidad de otra cumbre para tratar este tema ya que "la milicia no ha cumplido con la fecha límite del 2 de enero para el desarme por lo que serán atacados y desarmados por la fuerza".

Entre las voces más proactivas se encuentra la del presidente de Tanzania, Jakaya Kikwete, quien subrayó que las tropas de su país junto a las fuerzas de la ONU ayudarán a garantizar que la RDC quede libre de grupos armados.

Organizaciones humanitarias se retiran de la zona

Mientras en la frontera ruandesa con el Congo una decena de efectivos de la Cruz Roja mantienen guardia, 13 organizaciones humanitarias internacionales denuncian que han sido víctimas de varios incidentes, incluyendo atracos y ataques por hombres armados. La alerta en la ciudad fronteriza de Goma lleva activada varios días.

Varias ONG han sido víctimas de varios incidentes, incluyendo atracos y ataques por hombres armados

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) alertó que la operación militar causará el desplazamiento de decenas de miles de civiles que se verán obligados a huir de sus hogares. El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ya está estableciendo campamentos temporales en los territorios de Masisi y Rutshuru donde las ONG han amenazado con interrumpir sus actividades si no se hace nada para garantizar su seguridad.

El post-genocidio ruandés 20 años después

El liderazgo del FDLR está profundamente dividido en facciones y aunque las líneas de división son multidimensionales y complejas, la historia tras el genocidio ha marcado la hoja de ruta 21 años después. A raíz del genocidio ruandés de 1994, en el que unos 800.000 tutsis y hutus moderados fueron asesinados, millones de refugiados ruandeses inundaron la República Democrática del Congo. Según las estimaciones de ACNUR, el 7% de estos refugiados eran autores del genocidio, vinculados al FDLR.

En 1996, Ruanda y Uganda invadieron el este de la RDC (entonces llamada Zaire) en un esfuerzo por erradicar a los autores del genocidio allí escondidos. Una coalición formada por los ejércitos de Uganda y Ruanda, junto con el líder opositor congoleño Laurent Kabila, finalmente derrotaron al dictador Mobutu Sese Seko y al ejército congoleño, convirtiéndose Kabila en presidente.

El genocidio de Ruanda de 1994 ha marcado la hoja de ruta de la región 21 años después

En 1998, año clave, el presidente congolés ordenó a las fuerzas de Ruanda y Uganda a abandonar el este de la RDC, temiendo la anexión del territorio rico en minerales por las dos potencias regionales. El conflicto que se desencadenó se ha llegado a denominar la I Guerra Mundial de África con nueve países luchando entre sí en suelo congoleño.

Con varios puntos clave durante la década de 2000, en el que se llegó a firmar un acuerdo de paz entre 22 grupos armados, entre ellos el grupo de la milicia tutsi Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), los enfrentamientos entre el ejército congoleño, las FDLR, el CNDP, y otras milicias armadas continuaron.

Los gobiernos de Ruanda y congoleños empezaron a cooperar a principios de 2009 en las operaciones militares conjuntas enfocadas en erradicar a los restantes autores del genocidio aún en el este de Congo. Aunque las FDLR se han debilitado a través de varias intervenciones de la MONUSCO, han seguido desestabilizando el este del Congo junto a otros grupos armados que operan en la región, aterrorizando a la población civil y bloqueando la vía de la paz a largo plazo.

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