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Guerra Rusia - Ucrania Los siete días de invasión que han puesto en jaque al mundo

Ucrania cuenta más de 2.000 civiles muertos y la ONU, casi un millón de refugiados. Moscú y Kiev volverán a sentarse este jueves a negociar un alto el fuego mientras las tropas rusas avanzan por el sur y recrudecen sus ataques en el norte con constantes bombardeos a las grandes ciudades.

Mapa del avance ruso sobre Ucrania a 2 de abril de 2022.
Un bombero extingue el fuego sobre los cuerpos de dos transeúntes que murieron en el bombardeo ruso contra la torre de televisión de Kiev el 1 de marzo. Serguéi Supinsky / AFP

Ha pasado una semana desde que Putin ordenó a sus tropas invadir Ucrania y, por el momento, su ofensiva está avanzado por el sur y el este del país, a un ritmo mucho más lento del proyectado por Rusia. El mundo entero se ha puesto en alerta y, en Europa, el clima bélico se ha apoderado de todos los parlamentos y decisiones. Ucrania aguanta. Estados Unidos y la UE la provén de armas y sumen a Rusia en una gran crisis económica con duras sanciones económicas nunca vistas hasta ahora.

Pero en el fondo, los ucranianos resisten solos a uno de los ejércitos más poderosos del mundo, a un enemigo que no tiene complejos mostrar el botón nuclear, confiada en que la OTAN no actuará en Ucrania. Serguei Lavrov, ministro de Exteriores, lo resumía este miércoles con elocuencia en una entrevista en Aljazeera. "Biden tiene experiencia y sabe que no hay alternativa a las sanciones, sino la guerra mundial. La Tercera Guerra Mundial sería una guerra nuclear devastadora", volvía a advertir.

Aunque el balance de una semana ya es devastador en sí mismo. Más de 2.000 civiles ucranianos han muerto, según Servicio Estatal de Emergencia de Ucrania. Los misiles rusos, afirman, han dañado bases militares y puestos de telecomunicaciones, pero también viviendas, hospitales y guarderías, afirman. Rusia reconoce 498 bajas y 1.597 militares heridos. Es su primar balance desde que lanzó la ofensiva. Según los números del Kremlin, han abatido a 2.870 militares ucranianos, han herido a cerca de 3.700 heridos y tienen cientos de prisioneros.

En los países que lindan con Ucrania, las colas de refugiados siguen estirándose durante kilómetros. Coches, furgones y riadas de gente a pie se agolpan en los pueblos fronterizos. Según la ONU, ya han salido del país casi 900.000 refugiados, la mitad de ellos, hacia Polonia. Y se esperan muchos más. El éxodo puede llegar a las cinco millones de personas, calcula Naciones Unidas.

En medio del caos, Moscú ha anunciado este miércoles que será el jueves la segunda ronda de las negociaciones para un posible alto el fuego. Tendrá lugar en la frontera polaca. La primera, hace dos días, fue en la frontera con Bielorrusia, donde parecía haber "ciertos avances".

Un bombero extingue el fuego sobre los cuerpos de dos transeúntes que murieron en el bombardeo ruso contra la torre de televisión de Kiev el 1 de marzo.
Un bombero extingue el fuego sobre los cuerpos de dos transeúntes que murieron en el bombardeo ruso contra la torre de televisión de Kiev el 1 de marzo. Serguéi Supinsky / AFP

Avance ruso en el sur del país

En el terreno, el dominio ruso se extiende por el sur de Ucrania. Resiste, siete días después, la ciudad de Mariúpol, el mayor puerto ucraniano en el Mar de Azov, aunque está totalmente rodeada y bajo un constante bombardeo que no permite evacuar a los heridos, informa Reuters.

Resiste, al menos en parte, la ciudad de Jersón, 500 kilómetros al oeste. Tras varios días de intensos combates, Rusia ha dicho hasta en dos ocasiones que ha tomado la ciudad. Este miércoles aseguró que el control es total. Ucrania asegura que la batalla continúa.

En el norte, Járkov, la segunda más grande, con millón y medio de habitantes, a 50 kilómetros de la frontera con Rusia, la situación empeora por momentos. Tras siete días de feroz cerco y un castigo de artillería incesante, diversos medios afirman que los combates ya se dan casa por casa. Los bombardeos son indiscriminados y han devastado el centro de la ciudad, preparando el terreno para el descenso de cientos de soldados rusos en paracaídas la pasada madrugada. Las próximas horas serán decisivas en este punto.

Combates junto a la mayor central nuclear de Europa

La preocupación es total en los alrededores de la ciudad de Zaporiyia, también envuelta en combates. Según The New York Times, Rafael Mariano Grossi, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, ha confirmado que los militares rusos han tomado el control del territorio que rodea la central nuclear de Enerhodar. Es la mayor planta de Europa y cualquier bombardeo en las instalaciones podría desatar un desastre nuclear mayor incluso que el de Chernóbil, que ya cayó en manos rusas el primer día de invasión.

Grossi ha pedido a los combatientes que respeten las instalaciones y que no ataquen ni amenacen a los trabajadores. Por su parte, cientos de ciudadanos y empleados de la central han levantado barricadas con neumáticos y han atravesado camiones cisterna en la carretera de acceso para frenar el avance de una columna del Ejército ruso, informa EFE. "Les explicamos (a los militares rusos) nuestra posición, que la Central Nuclear de Zaporozhie y la ciudad están bajo protección segura. Los habitantes no les dejarán dar un solo paso en la ciudad", declaró el alcalde de la ciudad Dmitri Orlov, según la agencia UNIAN.

Tensa espera en Kiev

Kiev, la capital, ve cómo se acerca el momento decisivo. La ofensiva total rusa por la ciudad sigue en suspenso. A los invasores les falta comida y combustible, aunque solo es cuestión de días que la enorme columna de blindados —60 kilómetros de tanques y soldados— comience un cerco de gran envergadura.

Los ucranianos ya están volando sus puentes con dinamita y, en la ciudad, hay controles militares y policiales en cada esquina, informa EFE. Cada día, una gran marea humana se agolpa en la estación central. Esperan con lo poco que pueden cargar a que llegue alguno de los abarrotados trenes que comunica con la ciudad de Leópolis, a 70 kilómetros de la frontera polaca. No hay horarios fijos, no hay ruta directa, nadie sabe cuándo dejarán de salir y de llegar. Es, ahora mismo, la principal arteria para evacuar civiles hacia la zona oeste del país, todavía en relativa calma. Los túneles del metro y los sótanos de los edificios siguen siendo el refugio de los que aún no han podido o no han querido huir.

La ONU condena la invasión y pide la retirada rusa

Mientras se cruzan los dedos para que este jueves haya una alto el fuego, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado por abrumadora mayoría la resolución de condena a la invasión de Ucrania y exigió a Rusia la retirada inmediata de sus tropas.

De los 193 Estados miembros, 141 respaldaron el texto que solo sirve conocer las posiciones del mundo ante la guerra. En contra votaron la propia Rusia, Bielorrusia, Siria, Corea del Norte y Eritrea. 35 han guardado silencio, entre los que destacan China, Irán, la India o Sudáfrica. También se han mantenido al margen varios países latinoamericanos como Cuba, Bolivia, El Salvador y Nicaragua.

Los grandes países occidentales celebran el gran aislamiento ruso, aunque no hay muchas diferencias en el que equilibrio habitual de fuerzas en torno a Rusia. Quizás ha sorprendido el sí de Emiratos Árabes Unidos (EAU). La semana pasada se abstuvo en el Consejo de Seguridad, cuyas resoluciones sí son vinculantes y en el que Rusia ejerció su derecho de veto. Quizás temía, dicen fuentes diplomáticas, que Moscú vetase una propuesta suya sobre la guerra en Yemen que salió adelante el lunes. Por que la guerra ya golpeaba el mundo antes de que cogiera por sorpresa a los ajenos europeos.

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