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Silvia di Florio Exilio argentino: "No soy de aquí, tampoco soy de allá, pero ya no es lo importante"

La diáspora argentina que emigró como consecuencia de la dictadura (1976-1983) tuvo un importante punto de encuentro en Madrid, lugar donde el exilio argentino aportó una nueva mirada en lo cultural y lo social. 'Partidos' es un proyecto de documental que busca retratar esos aportes, pero también la nostalgia de los exiliados y la resiliencia de la segunda generación.

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La gente camina en el centro de Buenos Aires. Reuters

Todos conocemos a un argentino que llegó a apoyar la lucha de los últimos años del franquismo y a cambiarle la cara a esa España gris y oscura que despertaba tras 40 años de letargo. Cantantes, actores y actrices, comerciantes, locutores, psicoanalistas, líderes sociales, escritores, constituyeron a finales de los años setenta un grupo intelectual que supo encajar en ese nuevo país en construcción y a la vez pensar en una nueva vida que les ayudara a hacer más llevadero el horror de la dictadura que dejaban al otro lado del Atlántico.

Pero quizá se ha idealizado el mito. La diáspora no solo dejó esos aportes culturales, sino también escenas crudas de dolor y desarraigo, algo que al argentino exiliado le cuesta retratar, aunque su nostalgia sea la más conocida en el mundo. Hay detrás, una estela de rupturas biográficas que implican no sólo la pérdida de amigos y familia. Aparece también el fantasma de la tortura, la ruptura de proyectos personales y sobre todo el fracaso del proyecto de la construcción de un país distinto que soñaba con transformaciones en toda América Latina, un sueño que se extinguió en pocos años con una represión feroz de la que aún quedan cuentas pendientes.

La directora de cine Silvia di Florio

La directora de cine Silvia di Florio, estuvo exiliada en Suecia hasta hace 35 años. Siempre quiso hacer una película que hablara sobre el desarraigo y la pérdida de ese sueño de toda una generación a partir de la experiencia del exilio. Pero el idioma y las dificultades para hacer una co producción con el país escandinavo fueron obstáculos importantes que significaron dejar aparcado el proyecto. Hasta que hace algunos años su amigo Juan Gastaldi, exiliado, le sugirió contar el exilio argentino en Madrid, situarlo en esta ciudad que abrió las puertas a exiliados del cono sur, muchos de ellos eran hijos de un primer exilio republicano. Se cerraba un círculo doloroso, pero extraño. Silvia decidió entonces ahondar en los límites de ese círculo y en algunos puntos de fuga. Así nació el proyecto de documental Partidos un proyecto de documental que busca financiación para terminar, en la plataforma cultural de crowdfunding Verkami hasta el 22 de junio.

El documental recoge los testimonios de quienes se exiliaron en Madrid escapando de la dictadura argentina y durante un tiempo o de forma indefinida se instalaron en la ciudad. Habla de sus sentimientos, dualidades y conflictos, y de los hijos de esas personas exiliadas, una generación nacida entre Argentina y Madrid. Cuenta con el respaldo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), organismo oficial que fomenta el desarrollo de la industria cinematográfica argentina.

El exilio argentino en Madrid

"Creo que eligieron Madrid porque era un país de habla hispana y era un país que también tenía parte de la historia de muchos argentinos, que somos descendientes a su vez de españoles. Todos los que pudieron eligieron España como país de destino por un conocimiento que también iba más allá de la lengua: costumbres, modismos, comidas, un montón de cosas que tienen que ver con sus propios ancestros" señala la directora al tiempo que reconoce que en los testimonios hay dulce y agraz.

Rastro de Madrid. Imagen del documental

"Algunos me hablan desde un lugar mucho más nostálgico o doloroso, y otros desde un lugar mucho más luminoso, o de cómo lograron transmutar aquel dolor en algo vital. A mí me gustaría contar, por un lado la nostalgia, yo soy nostálgica y le voy a poner su cuota de nostalgia en alguno de los personajes, obvio, pero a la vez tengo muchas formas de mostrar eso: la transmutación del dolor, de la dificultad, de esa nostalgia en algo vital y eso es mucho más fácil encontrarlo en la generación joven" señala Di Florio a la vez que reconoce su propio proceso personal con el exilio. "Yo siento que hoy no soy de aquí, tampoco soy de allá, pero eso ya no es lo importante".

Hijos e hijas del exilio

Para la directora, fue una verdadera revelación recoger los testimonios de la segunda generación, que también ha tenido viajes de ida y vuelta, pero que no está teñida de la nostalgia. "La nostalgia habita en quienes tuvimos que atravesar aquel dolor, que no es solo el dolor de dejar la tierra, sino que atrás de la tierra hay un desgarro con muchas cosas. Se dejaron amigos, familia, y hasta sabores, aromas, muchas visiones. Ahí hay nostalgia, en cambio, en la generación nueva, todo suma".

Silvia reconoce que la generación que viene detrás tiene una información diferente, pero no por eso no vivieron las consecuencias del exilio: "Claro que les tocó vivir el exilio, toda una experiencia de "hacerse" en otro país. Comiendo una empanada o un locro, pero a la distancia. Ahí hay un montón de sensaciones y caminos de vida a explorar. De la idea inicial que era contar el exilio desde historias de los exiliados a poder incorporar las generaciones que vienen atrás hubo un salto para mí en calidad y en enriquecimiento del documental que es fundamental".

Silvia reconoce que la generación que viene detrás tiene una información diferente, pero no por eso no vivieron las consecuencias del exilio

El dolor del exilio que reflejará Partidos entrevista a argentinos de a pie, pero también a personas de reconocida trayectoria. Por ejemplo, contará con el testimonio de Maruja Lamana, hija del profesor Manuel Lamana que fue detenido y condenado a trabajos forzados en el Valle de los Caídos y que logró escapar junto a Nicolás Sánchez Albornoz del presidio, para exiliarse primero en París y luego en Argentina. Su hija completó el viaje de ida y vuelta, ya que ella misma regresó a Madrid a finales de los años 70 huyendo de la dictadura de Videla. "A pesar de la inserción laboral de mis padres en Argentina, siempre en mi casa rondaba la melancolía. Esa melancolía era España, siempre estaba el eco de España todo el tiempo presente. A mi me resultaba un tanto misterioso, porque cuando yo venía España me parecía un lugar oscuro. En España no podía decir que era atea tan abiertamente como en Argentina, porque podíamos tener problemas".

Joaquín Caretti, exiliado argentino, miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, es otro exiliado argentino a quien Madrid abrió las puertas. "Partiendo de la base de que todo sujeto es un exiliado, reconozco que se puede hablar de un exilio argentino en Madrid, sin embargo el exilio para mi es una experiencia absolutamente singular. No hay un exilio, hay múltiples exilios ya que cada uno ha construido su propio exilio y la manera de responder a esta expulsión".

Buenos Aires. Imagen del documental

Mientras la película entra en fase de postproducción y podrá verse en 2020, hay que señalar que este año otro producto cultural reflexionó sobre el exilio argentino, desde la mirada de la infancia. Se trata del libro "Transterradas: el exilio infantil y juvenil como lugar de memoria" de Marisa González de Oleaga, Carolina Meloni González y Carola Saiegh Dorín, tres niñas del exilio que recogen su experiencia del destierro en España. "Nosotras estamos vivas, pudimos reorganizar nuestra vida en otro lugar, pero ¿qué hacer con todo eso? ¿Cómo trabajar la memoria para que esa experiencia traumática sobre la que hemos decidido volver no nos paralice? A través de la palabra. Entendida no como un vocabulario que habla del mundo sino como una trama de significaciones que lo crea o, lo que es lo mismo, que le da sentido. El testimonio es el relato de la experiencia y es a través de nuestros testimonios como queremos visibilizar a las niñas y adolescente que fuimos para iluminar a los niños y adolescentes que hoy padecen destierro", dice la introducción del libro realizada por Marisa González de Oleaga, historiadora y profesora titular de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED.