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Los socialistas franceses tratan de evitar su implosión

El Partido Socialista celebra este domingo primarias abiertas, a pocos meses de las presidenciales.

Los socialistas franceses tratan de evitar su implosión. EFE

ANDREA OLEA

@lea_corr

PARÍS.- A cuatro meses de las elecciones presidenciales en Francia, este domingo se celebra la primera vuelta de las primarias de la izquierda, último intento del Partido Socialista por salvar los muebles ante los comicios de abril y mayo, que se anuncian catastróficos para la formación.

Siete candidatos -cuatro socialistas y tres representantes de otros partidos- se han presentado a estas elecciones: entre los primeros están el hasta ahora primer ministro Manuel Valls, exponente de la versión más liberal y autoritaria del PS, el extitular de Economía Arnaud Montebourg y el exministro de Educación Benoît Hamon como candidatos del ala progresista del partido, y el también exministro de Educación y eurodiputado Vincent Peillon. Completan el cuadro tres outsiders, el presidente del Frente Democrático (centro-izquierda) Jean-Luc Bennahmias, el ecologista y vicepresidente de la Asamblea Nacional François de Rugy, y la única mujer candidata, Sylvia Pinel, del partido de Izquierda Radical y exministra de Vivienda en el gobierno socialista.

Los tres últimos, sin embargo, no han pasado de meros figurantes durante la campaña, y esta primaria de la “Belle Alliance”, inicialmente ideada como un proceso para reunir a todas las formaciones progresistas en torno a un candidato único, se ha quedado coja por las notables ausencias del neoliberal Emmanuel Macron, exministro de Finanzas y estrella ascendente de la política francesa, y el líder del Front de Gauche (extrema izquierda), Jean-Luc Mélenchon.

"Lo único que se está jugando el control del Partido Socialista tras los comicios", opina Jean Petaux

Sea cual sea el candidato que gane esta primaria, todos los sondeos pronostican que se verá superado por ambos en las presidenciales: en las encuestas, tanto Valls como Hamon y Montebourg, los tres favoritos, se sitúan en un humillante quinto puesto, por detrás de Macron, Mélenchon, el candidato de la derecha republicana, François Fillon, y la ultraderechista Marine Le Pen, que sigue encabezando la intención de voto.

“Estas elecciones no sirven para nada, o al menos, no para su cometido oficial. Puede que quienes voten el domingo piensen que se trata de un casting para seleccionar al candidato de izquierda para las presidenciales, pero es falso: lo único que se está jugando el control del Partido Socialista tras los comicios”, opina Jean Petaux, profesor de Science Po Burdeos.

La campaña, apuntalada en tres debates en los que el dinamismo y el intercambio de ideas han brillado por su ausencia, ha tenido poco o nulo interés. La presencia de cinco exministros del gobierno socialista entre los candidatos no dejaba demasiado espacio para la crítica a la decepcionante gestión del ejecutivo de François Hollande, y ningún candidato ha hecho excesivo ademán de desmarcarse de la legislatura en curso.

Un Partido Socialista en la cuerda floja

Cualquiera puede votar en estas primarias abiertas, previo pago de un euro simbólico. Se trata de la mitad del monto impuesto para pronunciarse en las primarias de la derecha celebradas en noviembre, donde votaron más de cuatro millones de personas, muchas seguras de estar eligiendo al que se convertirá en próximo presidente de la República.

“La militancia está perdida, los votantes del PS se sienten abandonados”, considera el periodista especializado en política Ivan Valerio

Y aunque en el proceso que comienza este domingo y que culminará con una segunda vuelta el 29 de enero nadie espera los 2,7 millones que votaron en las primarias del PS en 2011, los analistas estiman que una movilización inferior a los dos millones de participantes pondría en serio compromiso la legitimidad del ganador.

“La militancia está perdida, los votantes del PS se sienten abandonados”, considera el periodista especializado en política Ivan Valerio, redactor jefe en BFMTV. Aunque las cifras bailan, el PS ha sufrido una auténtica sangría de militantes en esta legislatura y podría haber perdido, según diversas estimaciones, entre 40.000 y 100.000 militantes desde 2025. Según Le Parisien, el PS contaba a principios de 2016 con 135.833 miembros, de los que sólo 86.171 seguían pagando su cuota, la mitad que en el caso de Los Republicanos.
“El PS lleva años sin decidirse por una línea clara, dudando entre su ala más liberal y su ala más social. Ahora tienen a Mélenchon por la izquierda, y a Macron por la derecha”, apunta Valerio, que ve un gran error en esa zozobra. “Simplemente, tras cinco años de Hollande, no queda espacio en el espectro político francés para una línea como la del Partido Socialista”.

Ascenso y caída de Manuel Valls

La prometida presidencia “normal” de François Hollande debía asentarse, al menos sobre el papel, sobre la recuperación del empleo y la reducción del déficit en lo económico, así como en una batería de medidas de corte progresista en lo social, como la legalización del matrimonio gay, el derecho a la maternidad subrogada para los homosexuales o el derecho de voto en las elecciones locales para los extranjeros. En la práctica, el ejecutivo no sólo no ha cumplido con esas promesas sino que ha implementado una serie de reformas económicas de corte fuertemente liberal (neoliberal, opinan muchos votantes de izquierda), desde la Ley Macron para desregular la economía hasta la ley Al Khomri, la polémica reforma laboral que ha acabado con derechos sacrosantos en Francia como la jornada semanal de 35 horas y que ha soliviantado a buena parte de la sociedad y la clase política francesa.

Paralelamente, ante la generalización de ataques terroristas en Europa y concretamente en Francia, el gobierno ha implementado una política securitaria que incluye la prolongación sine die de un estado de emergencia que empieza a comprometer seriamente derechos civiles básicos, según ONGs como Amnistía Internacional. Y el artífice, en primera línea o en la sombra, de muchas de estas medidas, ha sido Manuel Valls.

“Tanto si los finalistas de este domingo son Valls y Montebourg como sí lo son Hamon y Valls, en la segunda vuelta Hamon y Montebourg unirán fuerzas y votos para vencer al exprimer ministro”, opina Petaux

Confiando en su capital político, el exministro de Interior y exprimer ministro socialista dejó el anuncio su candidatura para último minuto. Pero el que un día fue el miembro del gobierno mejor valorado, ha ido cayendo en popularidad progresivamente a lo largo de la legislatura. Tras una campaña accidentada, en la que ha sido enharinado o abofeteado por espontáneos y ha mantenido un discurso que no ha brillado, sigue encabezando los sondeos de esta primera vuelta de la primaria, pero pocos creen que pueda ganar en la segunda y definitiva ronda.

El mensaje proteccionista de Arnaud “Made In France” Montebourg, expulsado del ejecutivo en 2014 por sus críticas a la política de Valls y Hollande, es el mejor valorado en la primaria, mientras que Benoît Hamon, con su propuesta estrella de la renta básica universal, ha cosechado el aprecio de la mayoría de simpatizantes de izquierda. Uno de los dos ganará previsiblemente el domingo 29.

“Tanto si los finalistas de este domingo son Valls y Montebourg como sí lo son Hamon y Valls, en la segunda vuelta Hamon y Montebourg unirán fuerzas y votos para vencer al exprimer ministro”, opina Petaux.

En el improbable caso de que Valls se alzase como ganador de la segunda vuelta, cualquier intento de acabar la carrera presidencial con cierta dignidad pasaría por aliarse con Emmanuel Macron, al que las encuestas sitúan en tercer lugar con en torno a un 20% en intención de voto (frente al 24-25% de Fillon y 25-26% de Le Pen). Y lo mismo ocurriría en el caso de resultar ganadores Montebourg o Hamon: para aspirar a salir de la quinta posición el 23 de abril deberían aliarse con Jean-Luc Mélenchon.

¿Podría llegar a plantearse el futuro candidato socialista renunciar a participar en las presidenciales con las siglas del partido? ¿Podrían cederle su espacio electoral Macron o Mélenchon en una eventual alianza? La mayoría de analistas ve cualquiera de las dos opciones como poco realistas, si bien “la política francesa ha dado muchas sorpresas en los últimos meses: desde la renuncia a un segundo mandato de François Hollande hasta la descalificación de Nicolas Sarkozy como candidato en las primarias de la derecha”, recuerda Ivan Valerio, insistiendo en que “todo es posible”.

En cualquier caso, si el candidato del PS quedara en quinta posición, ello supondría “una implosión, la muerte del partido”, asevera el politólogo Jean Petaux. Ocurra lo que ocurra en estas primarias, lo que es seguro es que el ganador será el encargado de recomponer las migajas de un partido socialista dividido en lo ideológico y en lo institucional, sobre todo si a la previsiblemente contundente derrota en las presidenciales le sigue un fracaso similar en las elecciones legislativas, que se celebrarán el próximo mes de junio junio.
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