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Acorralados al norte de París los presuntos autores del atentado contra 'Charlie Hebdo'

El Gobierno francés extiende el nivel de alerta antiterrorista a la región de Picardía, donde la policía busca a los hermanos Cherif y Said Kouachi.

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Cherif Kouachi y su hermano Said Kouachi, sospechosos de la masacre contra el semanario satírico 'Charlie Hebdo'. POLICÍA FRANCESA

El cerco policial a los dos sospechosos del atentado contra el semanario satírico Charlie Hebdo se cierra. La búsqueda se centra en el noroeste de París, en concreto en los departamentos de Oise y Aisne, en la región de Picardía.

El Gobierno francés extendió hoy el nivel de alerta antiterrorista, el más elevado, en esta región al noroeste de París, después que los dos principales sospechosos del atentado fuesen vistos en la zona.

"Tras los acontecimientos de esta tarde, el primer ministro ha decidido ampliar a Picardía el nivel de alerta antiterrorista del Plan Vigipirate", anunció el gabinete de Manuel Valls en un comunicado.

El máximo nivel de alerta, en vigor en la región parisiense de Ile-de-France desde el miércoles, implica un incremento de la vigilancia de las principales infraestructuras, así como de lugares y personas con mayor riesgo de sufrir un atentado.

Durante la jornada, la cadena France 3 ha informado de que los presuntos terroristas se habían atrincherado en una vivienda de la localidad de Crépy-en-Voils, en Oise. Sin embargo este extremo no ha sido confirmado por el alcalde de la localidad, Bruno Fortier, quién ha asegurado a la agencia Reuters que helicópteros están sobrevolando la localidad y que había desplegados coches y camiones de la Polcía en la zona.

Los hermanos Cherif Kouachi y Said Kouachi fueron avistados por última vez en una gasolinera al noreste de París. Los dos sospechosos fueron identificados por el propietario de la estación de servicio en las proximidades de Villiers-Cotterêt, donde llegaron fuertemente armados a bordo de un turismo Renault Clio de color gris. Ambos iban encapuchados y portarían un Kalashnikov y un lanzacohetes, según las fuentes próximas a la investigación citadas por distintos medios.

Hasta el momento las fuerzas de seguridad francesas han detenido a siete personas del entorno de los supuestos autores del atentado terrorista

Fuerzas especiales de la policía francesa, desplegadas en Longpont al norte de París. /REUTERS

88.000 efectivos

El Ministerio francés del Interior ha informado de que hay 88.000 efectivos desplegados por todo el país para garantizar la seguridad tras la masacre de ayer. En concreto, se trata de 50.000 funcionarios de la Policía, 23.000 gendarmes, 5.000 policías y gendarmes en fuerzas móviles y 1.150 militares.

Hoy también ha trascendido la primera fotografía del interior de la redacción de Charlie Ebdo.

Conocidos de la Policía

Los dos hermanos y principales sospechosos del atentando contra la sede del semanario satírico francés Charlie Hebdo, Chérif Kuachi, de 32 años, y Said Kuachi, de 34, eran viejos conocidos de los servicios antiterroristas de la Policía francesa, según la prensa del país.

De hecho, según ha informado Le Figaro este jueves, ambos jóvenes había sido detenidos por la Dirección de Vigilancia Territorial en enero de 2005 como parte de la operación que desmanteló la célula yihadista 'Buttes-Chaumont'.

Mientras que Said fue puesto en libertad, Chérif fue condenado por primera vez en 2008 a tres años de prisión por participar en el envío de combatientes para luchar en Irak, según 'Le Point', acusado de asociación delictiva en relación a una organización terrorista.

La célula de 'Buttes-Chaumont' envió a una docena de jóvenes franceses a Irak entre 2003 y 2005, todos parisinos de menos de 25 años, ha puntualizado el diario Le Point.

Además, durante los registros que se realizaron la Policía encontró un billete de avión a Damasco, por lo que los investigadores sospecharon que Chérif también tenía planeado volar hasta Siria para luchar contra los militares estadounidenses, ha publicado Le Figaro. Junto al billete, se descubrieron documentos que detallan el funcionamiento de un Kalashnikov, arma usada en el asalto de Charlie Hebdo.

Chérif, "un niño que no sabía qué hacer con su vida"

El que fuera el abogado de Chérif en el momento de su detención, Vicent Ollivier, ha definido al joven como "un aprendiz, un chico de los recados que fumaba hachís y entregaba pizzas para comprar sus drogas". "Un niño despistado que no sabía qué hacer con su vida y, durante la noche, se encontró con personas que le dieron la impresión de que eran importantes", ha explicado.

Fue entonces cuando conoció, como otros miembros de 'Buttes-Chaumont', al autoproclamado imán Farid Benyettou, ligado al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), una organización terrorista argelina fundada en 1998 y precursora de Al Qaeda en el Magreb Islámico.

Según explica Le Figaro, Benyettou era un verdadero gurú que usaba como instrumentos a jóvenes musulmanes franceses convenciéndoles para que fueran a combatir a Irak. Condenado a tres años de cárcel junto a algunos de sus discípulos, entre ellos Cherif, Benyettou destaca por incidentes durante las manifestaciones contra la ley que prohibía el uso del velo en Francia.

Condena de tres años de prisión

Después de que Chérif cumpliera la pena de tres años de prisión, parecía que ambos hermanos habían desaparecido. Solo dos años después, el nombre de Said se ve relacionado con el intento de fuga de prisión de Ait Ali Belkacem Smaïn, exmiembro del Grupo Islámico Armado Argelino (GIA), que fue condenado en 2002 a cadena perpetua por cometer el atentado en la estación de RER del Museo de Orsay en octubre de 1995 que causó 30 heridos, ha recordado el diario Le Figaro.

Además, ha añadido Le Point, Chérif se une a Djamel Beghal, otra figura del islam radical en Francia, condenado a diez años de prisión por planear ataques terroristas. Aun así, sus nombres no vuelven a aparecer en ningún informe antiterrorista hasta este miércoles, cuando aparecen como sospechosos de matar a doce personas en la sede de Charlie Hebdo.

De hecho, este jueves el ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, ha reconocido que pese a que los dos "habían sido objeto de vigilancia", a día de hoy, no había pruebas para demostrar que se pudiera producir un ataque inminente. Por último, la Policía Nacional francesa ha hecho un llamamiento a no difundir "informaciones falsas o rumores" en relación con el atentado contra el semanario.