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Túnez La abstención marca la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Túnez

A una hora del cierre oficial de los colegios, sólo había votado un 35% de los inscritos, según la Instancia Superior Independiente Electoral (ISIE). Solo cinco candidatos parecen tener opciones claras de acceder a una segunda vuelta.

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Un soldado vigila las urnas en las que siete millones de tunecinos están llamados a depositar su voto. EFE/EPA/MOHAMED MESSARA

Alrededor de siete millones de tunecinos estaban llamados a las urnas este domingo para elegir por segunda vez en democracia a su presidente, en el inicio de un mes electoral clave para su joven y frágil transición.

Pero la alta abstención es la nota más destacada. A una hora del cierre oficial de los colegios electorales sólo había votado un 35% de los inscritos, según cifras de la Instancia Superior Independiente Electoral (ISIE).

La cifra contrasta con el más del 64% por ciento de participación final que se registró en la primera vuelta de las presidenciales de 2014, las primeras que celebró Túnez en democracia tras la caída en 2011 de la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali.

Entonces, a las 13.00 horas la participación había alcanzado un 32%, frente al 16,3% de la consulta según datos del ISIE, organismo que se ocupa de organizar y supervisar los procesos electorales en Túnez.

Las cifras del ISIE también contrastan con la de la organización no gubernamental independiente Mourakiboun, que a las 13.00 horas también cifraba el porcentaje de votantes que habían acudido a las urnas en un 29%, 13 puntos más que el citado organismo oficial.

Los pronósticos ponen como candidato más votado al encarcelado magnate populista Nabil Karoi, dueño de la televisión más vista del país

Más de 13.000 colegios electorales abrieron hoy sus puertas en Túnez para las segundas elecciones presidenciales en su historia, en el inicio de un mes electoral clave para el futuro del país.

Los primeros votantes comenzaron a ejercer su derecho a las 8.00  hora local y se esperaba que, pese al calor, la afluencia fuera masiva y continua hasta las 18.00 horas, hora prevista para el cierre de los colegios.

Los cerca de siete millones de tunecinos con derecho a sufragio deberán elegir entre 24 candidatos, después de que el sábado, jornada de reflexión tras una intensa campaña, dos de los aspirantes anunciaran su retirada.

Vedadas por ley las encuestas, los pronóstico apuntan a que el candidato más votado será el magnate populista Nabil Karoi, dueño de la televisión más vista del país y antiguo colaborador del partido en el poder Nidaa Tunis, que se halla en prisión preventiva acusado de evasión y blanqueo de capitales.

Por detrás, la lucha por acceder a una probable segunda vuelta, la lideran el ministro de Defensa, AbdelKarim Zbidi, candidato de la oligarquía, y el presidente interino del Parlamento y fundador del partido islámico conservador Ennahda, Abdel Fatah Mouro.

En la carrera también está el primer ministro, Yusef Chahed, lastrado por la crisis económica, y la abogada Abir Moussi, líder del partido de los nostálgicos de la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Alí, derrocado en 2011.

Una posible sorpresa

La sorpresa podría prevenir del jurista independiente Kaïes Said, que ha experimentado un importante ascenso en campaña con su apuesta por la austeridad y un discurso firme contra el gobierno y el partido islamista.

Los dos más votados disputarán una segunda vuelta antes del 13 de octubre

Kaïs, que participó en la enmienda de la Constitución, se ha mostrado partidario de la pena de muerte y considera que la homosexualidad es un problema que ha sido expandido en Túnez por los extranjeros.

Los resultados de los comicios se conocerán el martes. Si ninguno de los candidatos consigue una mayoría suficiente, los dos más votados disputarán una segunda vuelta prevista para antes del 13 de octubre.

La votación de este domingo coincide con el segundo días de la campaña para las elecciones legislativas del 6 de octubre, un hecho que se debe a que la presidenciales hubieron de ser adelantadas por la muerte por enfermedad a finales de julio del presidente, Beji Caïd Essebsi.