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La UE, incapaz de pedir un alto el fuego para Gaza mientras la ONU asegura que ya no es "un lugar habitable"

Los Veintisiete debaten la situación de la Franja, pero son incapaces de acordar un texto para fijar una postura contundente y exigir una tregua humanitaria.

Charles Michel,  Pedro Sanchez y Ursula von der Leyen
De izquierda a derecha de la imagen, Charles Michel, Pedro Sanchez y Ursula von der Leyen, posan juntos en Bruselas este viernes. Olivier Hoslet / EFE | EPA

Mientras Naciones Unidas denunciaba que la Franja de Gaza ha dejado de ser "un lugar habitable" debido al nivel de muertes, destrucción y dolor, los 27 líderes de Estado y de Gobierno se daban cita en la última cumbre europea del año en Bruselas. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha empujado sin éxito junto a los mandatarios de Bélgica, Malta e Irlanda por pedir un alto al fuego en el enclave.

"Creo que el Consejo Europeo ha perdido credibilidad con nuestra incapacidad a la hora de tomar una posición más firme sobre Israel y Palestina. Hemos perdido credibilidad con el sur global, que constituye la mayor parte del mundo, que nos percibe con dobles estándares y hay algo de verdad en ello", reconocía a su llegada a la cita Leo Varadkar, primer ministro irlandés.

En cualquier caso, no ha habido sorpresas. Durante los preparativos para la cita, nadie en Bruselas concebía como un escenario real la unanimidad de los 27 en torno al tema que más les divide y tensiona en el ámbito internacional: la guerra de Oriente Próximo. En la UE hay una posición de mínimos fijada. Y es imposible moverse de ahí.

El hecho de que del Consejo Europeo ni siquiera salga una referencia escrita sobre la situación de tierra santa –y solo se haya limitado a un debate- se traduce en que no podían ir más lejos de lo acordado hasta la fecha. Es decir, la petición a la protección de todos los civiles, a la liberación de rehenes, al alivio de la situación humanitaria y a la llamada a los dos Estados.

La votación dividida hace unos días de los Veintisiete en la Asamblea General de la ONU daba cuenta de los lejos que está la UE de tener una postura común, sólida y unida. Austria y Chequia fueron los únicos Estados miembros que se opusieron en Nueva York a la petición de un alto al fuego. Alemania, Países Bajos y otros cinco más optaron por la abstención mientras que el resto, donde se incluye España, se posicionaron a favor.

"Es cierto que existen sentimientos diferentes entre los miembros del Consejo Europeo sobre la noción de pausa humanitaria, defendida por algunos, o de alto el fuego humanitario, defendida por otros", ha reconocido en rueda de prensa Charles Michel, presidente del Consejo Europeo.

Entretanto, la situación en la Franja es desesperada. Esta semana, Josep Borrell, Alto Representante de Asuntos Exteriores, se refería a ella como "apocalíptica". La ONU afirma que se ha convertido en un lugar inhabitable. Uno de sus enviados especiales la calificó como un "cementerio de niños". Según las autoridades gazatíes, la ofensiva israelí deja ya más de 18.000 muertos, el 70% son mujeres y niños. El 80% de la población, 1,9 millones de personas, ha sido desplazada a la fuerza. A pesar de ello, los países de la UE leen la situación de forma directa. Entre los más protectores de Israel, como Alemania y Austria, se impone la teoría de que avalar un alto al fuego supondría poner coto al margen de acción de Tel Aviv. 

Presión social

La brutal respuesta sobre Gaza del Gobierno israelí que lidera el ultranacionalista Benjamín Netanyahu está haciendo cada vez más complicado para sus aliados mantener el cierre de filas. Esta misma semana, el presidente norteamericano Joe Biden se dio cuenta, de alguna forma, de que su respaldo sin matices a Israel podía restarle apoyos entre sus votantes. El líder demócrata reconoció públicamente que su mayor aliado en Oriente Próximo estaba perdiendo el apoyo y la simpatía del resto del mundo. E instó al líder del Likud a acometer un cambio de Gobierno.

En la misma línea, el propio Varadkar ha advertido a su paso por la última cumbre europea del año que la mayoría de votantes por debajo de 40 años, tanto en Estados Unidos como en la UE, están girando a posiciones de una mayor empatía con el pueblo palestino: "Existe un gran cambio [social] y la UE debe ser inteligente".

"Tenemos que enviar un mensaje claro de que la muerte de civiles debe frenar y de que un alto al fuego es necesario", afirmaba Alexander De Croo, primer ministro belga, y aliado de Sánchez en la postura sobre Israel y Palestina. "¿Apoyará la petición de un alto al fuego?", preguntaban en paralelo los periodistas a su homólogo neerlandés, Mark Rutte, a su llegada al encuentro. "No, no, no", contestaba.

En la rueda de prensa final celebrada tras las dos jornadas de cumbre europea, que ha dejado la decisión histórica de apertura de negociaciones con Ucrania y el bloqueo de Hungría a las ayudas económicas para Kiev, Pedro Sánchez, Charles Michel y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se han centrado en resaltar lo poco que les une: la llamada a la solución de los dos estados. Pero es difícil prever cómo la Unión Europea podría influenciar en el día de mañana con unas posiciones tan claramente diferentes. A comienzos de esta semana, los Veintisiete tampoco pudieron ponerse de acuerdo sobre las sanciones a los colonos que están arrasando aldeas enteras en Cisjordania con una violencia extrema.

"Es decepcionante ver cómo la UE lucha para llegar a una posición unificada y consistente en Israel y Palestina asentada en los valores europeos compartidos. Los mensajes contradictorios de los últimos dos meses han dañado la credibilidad de la UE en Oriente Próximo. Si quiere mantener unas relaciones fuertes con los países de la región, la UE debería hablar con una sola voz y con consistencia a los principios sobre los que se fundó", analiza Joost Hiltermann, el director del programa para Oriente Próximo y el Magreg de Crisis Group.

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