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La Unión Europea y la Liga Árabe Desbarajuste general entre el norte y el sur del Mediterráneo

La primera cumbre entre la Unión Europea y la Liga Árabe que se ha celebrado en Egipto no suscita muchas esperanzas. Para que así fuera la UE debería cambiar radicalmente su política en la región y no existe ningún indicio de que eso vaya a ocurrir.

La responsable de la política exterior europea, Federica Mogherini/Reuters

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

La cumbre de dos días en el balneario egipcio de Sharm al Sheij en la que han participado medio centenar de jefes de estado y de gobierno de países europeos y árabes es en sí misma una noticia positiva puesto que es necesario un diálogo franco y directo para avanzar en la cooperación entre las dos orillas del Mediterráneo.

Representantes europeos han señalado que no quieren que Rusia y China llenen el “vacío” creado por la UE en la región y destacan que la UE sigue siendo el principal socio comercial del mundo árabe. Sin embargo, el vacío es clamoroso, especialmente si nos atenemos a todo lo relacionado con la política, y no es un vacío nuevo, viene de lejos y se debería haber corregido con urgencia desde hace mucho tiempo.

Alemania y Francia, están divididos en la venta de armas a Arabia Saudí

Un ejemplo: la semana pasada quedó en evidencia que los dos motores de la UE, Alemania y Francia, están divididos en la venta de armas a Arabia Saudí y sus aliados a causa de la guerra de Yemen. Alemania desea interrumpir la venta de armas a los saudíes por ese motivo mientras que Francia insiste en seguir vendiéndolas porque es un buen negocio, al margen de la tragedia colosal que están causando. Si Alemania y Francia no son capaces de ponerse de acuerdo en una cuestión tan elemental, cómo podrán coincidir en cuestiones más de fondo.

Para cambiar esta tendencia no son necesarias cumbres como la de Sharm al Sheij, aunque sean cónclaves positivos, sino pasar a la acción. Naturalmente, la incapacidad de Bruselas a la hora de abordar los conflictos de la región viene de lejos y cada vez es más peligrosa para sus propios intereses, aunque nadie parece notarlo lo suficiente como para dar los pasos que se requieren.

El presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi, y el rey saudí Salman, han coincidido en señalar que es necesario resolver el enquistado problema palestino. La responsable de la política exterior europea, Federica Mogherini, ha dicho lo mismo. La realidad, no obstante, avanza en otra dirección puesto que tanto Sisi como Salman están riendo las gracias de Israel con una ocupación cada día más agresiva en los territorios palestinos, mientras que Mogherini simplemente está paralizada como una estatua, cual si le hubiera picado, hace ya muchos años, una víbora o una araña de mal agüero.

Mogherini pide “unidad” a la hora de afrontar la cuestión palestina

Mogherini pide “unidad” a la hora de afrontar la cuestión palestina. Aunque parecen palabras cínicas de alto vuelo, quizá Mogherini no esté siendo cínica sino que exprese cierta impotencia, una impotencia completa en este caso, y en otros, que dura décadas y que ha contribuido sustantivamente a la actual situación caótica de la región a causa de la inacción de los europeos.

La situación es francamente grave pero se agravará más si Europa sigue sin asumir sus responsabilidades, o si Europa se embarca en el mismo barco que los saudíes y Egipto, dos países que están sufriendo una acusada dependencia política de Israel y del lobby judío de Estados Unidos. Los líderes de Arabia Saudí y de Egipto consideran que para mantenerse en el poder necesitan el apoyo político que Israel les está brindando.

Cuanto más tarde Europa es salir del atolladero en el que se metió, la deriva hacia lo peor continuará en Oriente Medio, y más específicamente en el caso palestino. Cuando Mogherini ha dicho que hay que “revitalizar la solución de los dos estados”, está admitiendo que se trata de una solución enferma, o seguramente ya difunta.
Es cierto que de vez en cuando, como ha ocurrido estos dos últimos días en Sharm al Sheij, Sisi y Salman hablan de la cuestión palestina con palabras sensatas, pero al mismo tiempo se debe reconocer que Israel cuenta con el apoyo tácito de saudíes y egipcios para enterrar definitivamente la creación de un estado en Cisjordania y Gaza con Jerusalén como capital.

Federica Mogherini también ha hablado de la necesidad de lograr un “acercamiento común” a los conflictos de Siria, Yemen y Libia, pero para ello sería necesario que tanto Europa como Egipto y Arabia Saudí, sobre todo Arabia Saudí y Europa, modificaran radicalmente sus posiciones, especialmente en lo tocante a Yemen y Siria.

Ahora mismo es Israel quien dicta la política exterior de Arabia Saudí y Egipto mientras que la UE se lava las manos. Si la cumbre de Sharm al Sheij, la primera cumbre de esta naturaleza, logra dar la vuelta a la tortilla podrá verse el futuro con cierto optimismo, aunque la enquistada posición de Bruselas durante décadas hace que reine el pesimismo en este sentido.

El rey Salman ha acusado a los houthíes yemeníes de “terroristas” y de estar financiados por Irán

El rey Salman ha acusado a los houthíes yemeníes de “terroristas” y de estar financiados por Irán, algo que los houthíes niegan. Las ambiciones hegemónicas de Arabia Saudí, que están sustentadas por Israel, constituyen un peligro mayor para Oriente Próximo que las ambiciones de Teherán, puesto que las de Irán son defensivas ante las amenazas y agresiones continuadas de Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí.

La declaración final de la cumbre incluye una cuidadosa referencia a los derechos humanos, pero el secretario general adjunto de la Liga Árabe Hossam Zaki, aclaró antes de comenzar el encuentro que ni los derechos humanos ni la democracia jugarían un papel destacado en las discusiones.

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