"Mamá, me parece que este es mi fin"

Lo que en un principio les parecía una divertida anécdota, terminó por convertirse en la tragedia que asoló centenares de vidas en Corea del Sur el pasado 16 de abril, fecha en que se hundía el ferry que Sewol con 476 personas a bordo, la mayoría de ellas estudiantes de secundaria que realizaban un viaje escolar a una isla turística. El cadáver de uno de ellos, el joven Park Su-hyeon, fue rescatado por las autoridades y, junto a él, el teléfono móvil en el que había grabado los últimos instantes previos al naufragio. "Mamá, me parece que este es mi fin", decía en un momento de pánico. Las imágenes son el más crudo testimonio de la confusión que se apoderó de la embarcación. Los estudiantes fueron quienes decidieron ponerse los chalecos salvavidas. Pero pese a ello, y a que muchos se vieron obligados a agarrarse a las barandillas para no caer debido a la inclinación del barco, no eran conscientes de lo que estaba ocurriendo y no parecían querer escapar. Probablemente porque el capitán y los miembros de la tripulación dieron la orden de no moverse "ante ninguna circunstancia", siendo ellos los primeros en abandonar el ferry. Interrogados después de la tragedia, aseguraron que creyeron que lo mejor era que los pasajeros no se moviesen masivamente para no acelerar el hundimiento. Las imágenes han sido cedidas a los medios de comunicación por el padre del niño, con la intención de "mostrar al mundo la condición del buque mientras se hundía". Hasta la fecha, son 210 las víctimas mortales confirmadas y 92 las personas fallecidas.