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Yemen trata de contener el descontento popular

El partido gobernante aboga por el diálogo con la oposición

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En un intento de evitar que Yemen siga el camino de Túnez y Egipto, el partido en el poder abogó ayer por el diálogo con la oposición, después de que docenas de manifestantes pidieron ayer la salida del presidente Alí Abdulá Saleh, que lleva en el poder desde 1978, y se enfrentaron a partidarios del Gobierno y a policías vestidos de paisano.

Los manifestantes, muchos de ellos periodistas yemeníes, trataron de acudir a la embajada egipcia en Saná, en un gesto de solidaridad con las protestas que han hecho temblar las calles del mayor país árabe. 'Alí, vete, vete' o 'El pueblo quiere la caída del régimen', cantaban los manifestantes.

No hubo víctimas mortales en la protesta, si bien la activista Tawakel Karman denunció que un miembro de las fuerzas de seguridad vestido de civil trató de atacarla con una daga y un zapato, pero fue frenado por otros manifestantes.

Karman, que ha liderado varias de las convocatorias de los últimos días, pidió que el próximo jueves 3 de febrero se celebre en todo Yemen el 'Día de la Ira'. Fue la última de las protestas que sacuden Yemen desde hace una semana. Aunque el viernes fue un día tranquilo, el jueves fueron 16.000 los yemeníes que salieron a la calle reclamando cambios radicales.

El partido gobernante, el Congreso Popular General, trató ayer de aplacar las protestas. 'Pedimos a todos los partidos políticos que trabajen para hacer del diálogo un éxito y para preparar las próximas elecciones', indicó un comité del partido, según una agencia oficial de noticias citada por Reuters.

En Yemen, el país más pobre de la península Arábiga, más del 40% de la población vive con menos de dos dólares al día y el 35% está desempleado. El presidente Saleh lleva 33 años en el poder y fue reelegido en 2006 para un nuevo mandato de siete años, pero si se aprueba una enmienda a la Constitución que ha sido planteada en el Parlamento, podría detentar de por vida la jefatura del Estado.

Las actuales protestas parecen ser en parte una reacción al intento del Congreso Popular General de enmendar la Carta Magna. El partido dio marcha atrás la semana pasada para calmar el descontento popular y dejó caer la idea alternativa de limitar el cargo presidencial a dos mandatos de cinco o siete años.

En la masiva manifestación del pasado 27 de enero, convocada por los principales partidos de la oposición yemení, miles de personas exigieron al presidente Alí Abdalá Saleh que no reforme la Constitución para presentarse a una nueva reelección. 'No a lareelección, no a la sucesión' fue uno de los eslóganes más coreados en la marcha.

Saleh es un aliado clave de Washington en la lucha contra la rama yemení de Al Qaeda, vinculada a la somalí.