Opinión
Carta a la luchadora estudiantil Yolanda González

Querida Yolanda,
Soy Iván; tú no me conoces, pero resido de toda la vida en el barrio de Aluche, a unas calles de tu casa, de donde fuiste secuestrada hace 46 años para después ser ejecutada al día siguiente. Tus asesinos pertenecían a una organización fascista clandestina que tenía conexiones con miembros de la Policía. Como bien sabes, fueron a por ti por ser una mujer joven con convicciones, que luchaba por una sociedad mejor desde los movimientos estudiantiles; no te seleccionaron por ser una dirigente destacada, aunque quizás con el tiempo lo hubieras sido, sino que acabaron contigo por ser una más de muchos y muchas que había entonces como tú. Buscaban de este modo amedrentaros y que desistierais. Los fascistas os temían porque la gente común, sobre todo joven, cuando lucha, cambia el mundo.
Te escribo para contarte que los fascistas españoles, que convirtieron la Transición en una Transición Sangrienta con tu asesinato y el de muchos otros, perdieron; y fue gracias al trabajo de la sociedad organizada. Por supuesto, se consiguió a pesar de la Policía, que precisamente unas décadas después contrató a tu principal asesino, Emilio Hellín, para que les hiciera trabajos de asesoramiento. Sin embargo, en los últimos tiempos el fascismo está de nuevo en auge. A nivel mundial Europa está cercada por dos superpotencias, EEUU y Rusia, con dirigentes de esta ideología que utilizan nuestro continente como su tablero de juego financiando a partidos y organizaciones ultras. Pero no solo nos viene de fuera: por un lado, los medios de comunicación españoles les dan cabida a los fascistas más que nunca en sus espacios y, por otro lado, el Gobierno, a pesar de que se autodenomina de izquierdas y progresista, no aplica medidas antifascistas para evitar que campen a sus anchas por las calles y por lo que vienen a ser las nuevas calles, donde además hay más tránsito de personas: las redes sociales y otros espacios cibernéticos de circulación de opiniones e ideas.
Aun así, quiero que sepas que, al igual que en tu época, la juventud se sigue organizando para combatir el fascismo (que sigue estrechamente ligado a los poderes económicos y financieros), y por tanto continúa luchando por una sociedad más justa e igualitaria. No es baladí que desde esos medios de intoxicación informativa traten de engañar sobre que los jóvenes de hoy en día se han vuelto reaccionarios, cuando los datos estadísticos demuestran justo lo opuesto; los fascistas buscan desmovilizar: antes lo hacían asesinando y agrediendo a activistas y ahora, además, lo realizan mediante la manipulación de la opinión pública. Por supuesto, la juventud combativa sigue teniendo enfrente a las autoridades policiales, que en vez de perseguir a las organizaciones ultras trata de reventar desde dentro a los movimientos antifascistas.
Creo que te resultará de agrado saber que el abanico de espacios de activismo juvenil se ha ampliado. Además del ámbito estudiantil, la juventud antifascista se está ahora organizando en colectivos ecologistas, feministas y por el derecho a una vivienda digna y asequible. Con esta revitalización de la lucha juvenil, la cual va a seguir en auge porque se encuentra con muchos ánimos, quiero mostrarte que tu ejemplo sigue vivo y que tu muerte no fue en vano. Sorprendentemente hay algunos de tu quinta que quieren convertirte en una simple reliquia porque no comprenden en qué consiste la memoria histórica; pero para la gente más joven nos sirves de inspiración porque, para nosotras y nosotros, la memoria no es pasado, sino presente. Así, quiero que te quede claro que todas aquellas personas que luchasteis en la Transición por una sociedad mejor sois nuestros referentes del camino a seguir todos los días. Por eso, Yolanda, aún sigues viva.
Atentamente,
Tu vecino Iván

Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.