Opinión
La confianza de la autónoma

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Hace poco se me ocurrió ir a preguntar cómo iba eso del Estatuto del Artista. Desde 2016 me dedico a la escritura (y todo lo que la rodea: visitas escolares, ponencias, coordinación de clubs de lectura, talleres de escritura creativa, colaboraciones en prensa…), pero desde 2024 hago también sustituciones como profesora de la enseñanza pública. A finales de agosto, antes del nuevo curso, pedí cita para el INSS y me preparé unas preguntas: ¿es mejor darme de baja en autónomos mientras tengo un trabajo por cuenta ajena? ¿Aunque siga escribiendo en mi casa? ¿Aunque cobre derechos de autor? ¿Aunque me inviten a charlas? ¿Cómo se compagina la docencia en la pública con el Estatuto del Artista? Los escritores pasamos muchos meses sin tener ingresos, ¿es necesario estar de alta todo el año o el Estatuto contempla estas particularidades? Y lo más importante: ¿el próximo verano, cuando la Xunta me eche, tendré derecho a paro? ¿Cuenta para algo estar de autónoma desde 2016 a la hora de calcularlo?
Así que allí me fui con mis dudas a la Agencia Estatal de Administración Tributaria. Saqué el papelito y cuando tocó mi turno procedí a contarle mi historia a aquella mujer que nada más empezar me cortó: "Lo siento, no es aquí. Esta es la oficina del Instituto Nacional de la Seguridad Social, gestionamos prestaciones" (¿acaso no es el paro una prestación?, pensé. Pero no dije nada porque qué iba a saber yo, pobre autónoma y autónoma pobre). Solícita, me indicó cuáles eran las oficinas a las que tenía que ir: para lo del paro a una, para lo del Estatuto del Artista a otra. Muchas gracias, muy amable, le dije. Lo había sido.
Pedí dos citas online en mi casa para el mismo día y regresé semanas más tarde. Entré en la oficina correspondiente y me volvieron a decir que me había equivocado. Imposible, respondí, ¡me lo ha indicado su compañera de la oficina talycual! "Pero es que nosotros hacemos lo mismo que la oficina talycual, somos también el INSS". Le respondí que era la única opción que la web me había dado para cita previa. "Es que para la otra no necesitas cita previa. Además, pediste una cita previa para solicitar el certificado digital". Yo, estúpida, había entendido que la cita que pedía era CON el certificado, no PARA el certificado (¿cómo puedo pedir una cita para sacarme el certificado con mi certificado?). Fueron muy amables de nuevo, así que me callé, qué vergüenza. Además, tenía suerte: la cita del SEPE (esa la pedí correctamente) era dentro de casi una hora, me daba tiempo de ir la Administración nº2 de la Tesorería General de la Seguridad Social (que no el INSS), que había tenido a bien no implementar la cita previa, y por lo tanto seguro que me atendían.
Llegué en 15 minutos. La pantalla de los turnos no funcionaba, así que una chica de seguridad nos apuntaba en un cuaderno y nos indicaba cuándo pasar. Esperé diez minutos y me mandó a la mesa seis, donde había un hombre con unas pestañas de infarto. Le empecé a contar todo de nuevo y me interrumpió: "Aquí no...". Lo interrumpí yo también: pero si me han mandado de… "Aquí no sabemos nada del Estatuto del Artista, y además los autónomos sois Sujetos Obligados a Relacionaros Telemáticamente con la Administración". Se hizo un silencio absurdo de unos segundos mientras inspiraba profundamente. Yo, no él. Le pregunté entonces para qué servía esa oficina y me respondió que para altas y bajas de trabajadores. ¿Solo?, me salió del alma. Sus pestañas perfectas temblaron. "Hombre, solo… Esto es a nivel estatal, es mucho trabajo". Había sido amable conmigo, como todos los anteriores, y allí estaba yo con mis preguntas estúpidas. Le dije que por supuesto, que no lo dudaba, que me refería a si como actividad, aunque fuese una actividad densa, solo hacían ese tipo de actividad. Pestañeó muchas veces, dijo que sí, siguió siendo amable y me despedí porque no llegaba al SEPE.
Por suerte, la oficina estaba en la misma calle. Allí el guardia de seguridad nos esperaba en la acera con su libreta, controlando que nadie se colase en la fiesta sin estar invitado. Cuando entré y subí las escaleras no supe dónde colocarme: ¿hacia el lado del Servicio Público de Empleo Estatal con el escudo español o hacia la Oficina de Empleo con el logo de la Xunta?
La incertidumbre no duró mucho porque solo había una pantalla. Salió mi turno y la mesa, me senté, conté mi película y pregunté si tenía derecho al paro, cuándo, cuánto, cómo. A esta mujer me costó más entenderla, a pesar de que no me interrumpió. Su frase favorita era "se corta y se reanuda". ¿Podrías decirme cuánto tengo cotizado? ¿Valen de algo los años como autónoma? "240 por cuenta ajena, necesitas un año, lo del autónomo no cuenta, pero ahora hay un subsidio, porque no es lo mismo prestación que subsidio, pero si pides el subsidio 'pierdes' días de cotización de cara a contabilizar la prestación, si esperas a tener el año para la prestación y luego no la gastas toda, se corta y se reanuda". ¿Se corta y se reanuda lo qué? "La prestación por desempleo, si tú me dices que julio, agosto y septiembre no trabajas, pues son 3 meses de paro, luego te das de alta en autónomos en octubre, pues se corta y se reanuda. Pero ten en cuenta que si estás dada de alta por cuenta ajena y por cuenta propia a la vez, y las vacaciones de la Xunta se te terminan antes de que te des de baja de autónomos, entonces aunque tengas los 360 días cotizados no puedes pedir el paro, porque tu último trabajo sería por cuenta propia". Pero si ya estoy cobrando el paro y me doy de alta de autónoma, ¿se corta y se reanuda o se corta y lo pierdo? "Se corta y se reanuda". Vale, pues… ya vendré en julio cuando me eche la Xunta a la calle, ¿no? "Perfecto, pero acuérdate de ir antes a la Oficina de Empleo". ¿Pero no estoy en la Oficina de Empleo? "No, esto es el SEPE. La Oficina está al otro lado del pasillo. Primero te das de alta como demandante de empleo en la Xunta y luego vienes aquí a solicitar la prestación del Estado". Solo acerté a decir: ¿y podré hacerlo todo el mismo día? Es que vivo a casi media hora en coche. "Pues claro, pero primero lo de la Xunta".
Soy la primera que sabe que "cuando pagas tus impuestos, tus impuestos vuelven. Lo que das, vuelve". Cobré en la pandemia, cobré baja por maternidad, durante 24 meses he tenido la cuota bonificada después de dar a luz. Pero con el sistema de autónomos pasa como con el sistema judicial: la crítica se confunde con el ataque. Y desde las izquierdas deberíamos mirárnoslo, porque cuando algo no funciona y nos empeñamos en decir que sí, otros vienen y se aprovechan del hartazgo.
Y una vez la confianza en el sistema se corta, no es tan fácilmente reanudable.
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