AUDIENCIA PÚBLICA
Feijóo frente a la jueza de Catarroja

Por María Eugenia Rodríguez Palop
Profesora de Filosofía del derecho en la Universidad Carlos III de Madrid. Eurodiputada (2019-2024)
Cuentan que un conquistador llegó a una tierra lejana, poblada por seres que practicaban la antropofagia. Habiendo sido apresado y queriendo darle una oportunidad, los ancianos de la tribu pusieron al conquistador en un aprieto: si nos dices una verdad, le espetaron, te comeremos frito; si nos dices una mentira, te comeremos asado.
El 9 de enero, Feijóo se enfrentará a un dilema parecido sobre el que debería ir meditando. Si declara ante la jueza de Catarroja que Mazón le informó "en tiempo real" sobre el peligro que la DANA suponía, confirmará la negligencia criminal de Mazón por no alertar a la población a tiempo. Si, por el contrario, declara que no tenía detalles técnicos, admitiría que mintió a la prensa para proteger a su barón y atacar al Gobierno central, fingiendo un control de la situación que nunca tuvo. Parece que la estrategia de Feijóo será mantener que su "información en tiempo real" era política y no técnica, sin que nadie pueda saber qué es exactamente eso ni cómo se distinguen ambos campos en un caso como este.
"El president de la Generalitat, desde el pasado lunes, me ha venido informando en tiempo real". Esto fue lo que dijo Feijóo dos días después de la emergencia que dejó 230 fallecidos. "Desde el primer momento, hace días ya, se ha mostrado preocupado por toda la evolución", remachó Mazón en referencia a su jefe de filas. Casi cinco meses después, el PP tuvo que rectificar. Simplemente, todo era mentira. En el listado de sus comunicaciones, aportado por Mazón a la comisión de investigación sobre la DANA de las Corts Valencianes, se veían con claridad un par de llamadas al líder del PP el 29 de octubre, la de las 21.27 y la de las 21.31, sin detallar su duración, ni si fueron entrantes o salientes.
Ahora, la jueza de la DANA, la magistrada Nuria Ruiz Tobarra, obligará a Feijóo a clarificar si fue o no fue informado, cuándo y en qué condiciones. La Asociación de Víctimas Mortales Dana 29O ha pedido que se le cite como testigo, con la condición, por tanto, de decir la verdad. La jueza le ofrece aportar voluntariamente el listado de llamadas, mensajes, correos electrónicos o whatsapps que pudo haber recibido de Mazón. La trascendencia de la catástrofe y el hecho de que sea una acusación de familiares de víctimas mortales de la DANA quien solicite su declaración testifical, coloca a Feijóo en una tesitura complicada.
La Audiencia de Valencia ha respaldado a Ruiz Tobarra, señalando la "pertinencia de las diligencias destinadas a esclarecer el proceso de deliberación y decisión que se siguió" en la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi). En el caso de Vilaplana, la periodista que comió con Mazón, se partía de una carta abierta en la que ella negaba haber escuchado sus conversaciones telefónicas. En el caso de Feijóo existe una "certeza" (no una mera "probabilidad") que "se deriva" de sus "manifestaciones públicas" del 31 de octubre de 2024.
El PP ha respondido a esta citación con evidente malestar y aprovechando para hablar del PSOE: "No por enterarnos por la prensa de las decisiones del juzgado vamos a hablar de persecución judicial. No somos el PSOE y no vamos a decir que en nuestro país hay jueces que prevarican o que existe lawfare". No pienses en un elefante. El comunicado afirma que Feijóo "colaborará con la Justicia y responderá a todas las preguntas pese a haber estado a 350 km de la gestión de la crisis de la DANA". Aunque esos kilómetros no impidieron que se le pudiera informar "en tiempo real". El tiempo real adquiere en este momento altas dosis de dramatismo porque Feijóo intentó usar la tragedia para pedir la "emergencia nacional", implicar al Gobierno central, en su obsesiva lucha contra el sanchismo. Esa sobreactuación, con pretensiones épicas, es la que le obliga ahora a sentarse ante un tribunal.
El PP empieza mal el año, aún teniéndolo todo a favor, pero podría ser peor. Si la jueza de Catarroja siguiera la línea procesal marcada por el Supremo, Feijóo saldría imputado tras su testifical y en su búsqueda de pruebas más allá de lo prudencialmente exigible, su teléfono sería rastreado y sus mensajes analizados. No deja de ser una suerte que la instrucción de la DANA se atenga, estrictamente, a lo obligado en Derecho y que la jueza ejerza, todavía, con la imparcialidad y la independencia que debería caracterizar al poder judicial. Después de darle muchas vueltas, y desesperado por salvar su vida, el conquistador dijo algo de lo que no podía predicarse ni verdad ni mentira: "Me comeréis asado". Veremos cuál es la estrategia autodefensiva de Feijóo.
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