Opinión
El sueño de Antúnez

Por Joan Losa
Periodista
Hay un sueño. La evidencia de restos oníricos así lo indica. Expertos internacionales han confirmado el hallazgo, dejando constancia, por los canales procedimentales oportunos, de que el sueño, en efecto, existe. Los primeros ensayos atribuyen el fenómeno a un proceso de naturaleza antropogénica, por lo que el descubrimiento ha sido remitido a la Agencia Homologadora de Sueños, donde se ha procedido a la identificación del sujeto soñante, un tal José Miguel Antúnez, estudiante de magisterio musical de Alcorcón que en la noche del jueves, tras la ingesta apresurada de un durum mixto en la calle del Sombrerete, se introdujo en la cama en estado lacasito y soñó muy fuertemente, tanto es así que lo hizo por encima de sus posibilidades, alcanzando su pico onírico a las 03.27 de la madrugada, momento en el que la actividad neuronal de Antúnez decayó, derivando en un leve e intermitente ronquido.
Tras el dictamen científico preliminar y un informe pericial en el que han colaborado investigadores de la Universidad de Leipzig, el sueño de José Miguel ha sido encriptado por motivos de seguridad. "Sueños como el de Antúnez constituyen una seria amenaza para nuestra convivencia", ha anunciado el ministro del Interior sin desvelar el contenido del mismo. Los índices bursátiles, tradicionalmente sensibles a los desmanes del inconsciente, han sufrido un importante revés ante el temor a posibles réplicas. Es por ello que la Comisión Nacional del Mercado de Valores ha instado al Gobierno, a través de un comunicado, a que imponga en la población sueños ligeros e intrascendentes, a poder ser baratos, y vigile de cerca aquellos que atenten contra "las legítimas pretensiones de lucro de los mercados, de lo contrario --prosigue el escrito– ámbitos proclives a la ensoñación ciudadana como el sector inmobiliario, la regulación salarial o el sistema nacional de loterías y apuestas del Estado podrían verse alterados y de qué manera".
La presión fiscalizadora ejercida por el Gobierno ha suscitado una alarmante proliferación de sueños disruptivos entre la población, llegando a registrarse perturbaciones oníricas en diversos puntos de nuestra geografía. Es el caso, por ejemplo, de una anciana de Sant Quirze del Vallès (Barcelona) que, tras una intensa sobremesa maridada con licor de cerezas, quedó sumida en un inquietante letargo del que trató de huir al constatar, no sin cierto estupor, que el escritor y académico Arturo Pérez Reverte la perseguía por las calles del municipio con intenciones galantes y provisto exclusivamente de un apósito inguinal. O el caso de un funcionario de Tembleque (Toledo), que llegó a vislumbrar, en estado de duermevela, a toda una comunidad de diminutos seres hitlerianos prosperar al abrigo de la frondosa patilla derecha del diputado de Vox José María Figaredo.
Los sueños sin control no sirven de nada. Sueñe usted con moderación, haga el favor. Es un mensaje del Ministerio de Asuntos Sociales.
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