Opinión
Divide y vencerán
Por Juan Carlos Escudier
La izquierda que habita fuera de las murallas del PSOE le tiene cogido el gusto a una perpetua vida al aire libre en una disgregadora y anárquica sucesión de tiendas de campaña. Si unos, los socialistas, constituyen un organismo complejo sujeto en ocasiones a infecciones graves que lo transforman en un cuerpo irreconocible, los otros se hallan irresistiblemente atraídos por una mitosis enfermiza, un proceso por el que toda célula se dividirá en otras distintas aun compartiendo la misma carga genética. Ello explicaría por qué varios dirigentes de izquierda en un taxi pueden escindirse alegremente en grupos impares menores de tres antes de concluir el viaje.
Es posible que esta habilidad para la desunión sea muy útil para mantener la pureza ideológica de cada fracción y solventar querellas personales, pero es un grave inconveniente cuando se trata de concurrir a unas elecciones y presentarse ante una ciudadanía poco comprensiva con el solipsismo. Será difícil que entienda que el grupo de músicos se empeñe en interpretar una melodía casi idéntica dando la nota por su cuenta en vez de organizarse como orquesta, o que se agote en interminables discusiones sobre el sexo de los ángeles, siendo de todos conocido que ninguno de sus miembros cree en la existencia de esos seres alados.
Con la refundación, IU pretendía hacer converger en una causa común a las dispersas fuerzas de izquierda y a los movimientos sociales que han configurado el 15-M. Entre los primeros se encuentra Equo, el proyecto de López de Uralde, que a día de hoy parece decidido a navegar por su cuenta en su cáscara de nuez con la idea un tanto infantil de que la verdadera confluencia no se da entre partidos con premuras electorales sino entre movimientos políticos que culminan una larga travesía.
Nadie niega, como afirmaba ayer Uralde, que Equo tenga mucho que aportar al debate político. Por ello es desalentador su rechazo a formar coalición con IU, lo que multiplicaría exponencialmente las posibilidades de unos y otros para hacer oír su voz en el Parlamento. Estamos ante el clásico divide y vencerán. Otra vez.