Opinión
Impresión óptica
Por Varios Autores
ANUNCIOS ANIMADOS// FERRAN CALVET
Hay un cierto tipo de anuncios que se valen de la aparición recurrente de un individuo que con el tiempo se hace familiar para el público y termina encarnando la imagen de la marca. No me refiero al personaje que ya es famoso y pone su popularidad al servicio del anunciante, tipo Ronaldinho con la madre que lo parió. Me refiero a casos como el del hombre de la tónica Schweppes, o Edu, el niño de los teléfonos...
Éstos no son ni famosos, ni guapos, ni hacen malabares con las pelotas: son vulgares, corrientes y, sin embargo, reconocibles. Bueno, pues últimamente hay dos de estos. El primero es Alain Afflelou de Chin-chin (que también tiene cojones ponerle ese nombre a unas gafas...) Habla con acento francés y, con esa alegría de vivir del que empieza a soplar Pernod a media mañana, nos invita a ponernos los lentes a pares por sólo un euro más. Ignoro si de verdad es el dueño de la marca, o el gerente de las ópticas, o un tipo que repescaron del casting de Grand Frère, pero el caso es que ya lo conocemos todos. El otro es el notas de Multiópticas, que primero fue Príncipe Azul, aburrido de llevar las gafas siempre del mismo color, y ahora es el Hombre de Hojalata, “Ojalá tal, ojalá Pascual...” Éste tiene todos los números para seguir apareciendo cada tres meses con una gracia diferente, y por lo pronto nos regala unas Bonardi si le compramos a él y no a Chin-chin. ¿Estarán copiándose las estrategias en la batalla por el mercado miope?