Opinión
Maniobras orquestales
Por Javier Vizcaíno
Es suficiente con los títulos. Les eximo de los detalles, pero ya imaginarán -es lo que pasa cuando te lo ponen a huevo- que todos los textos son un jolgorio de chistosas comparaciones con el bajito de Ferrol que clamaba lo del Contubernio. Repasen los nombres de los autores y verán que son los mismos que llevan seis años raja que raja sobre la lisérgica maquinación del 11-M. Les he reservado un parrafito de Gabriel Albiac, uno de los más egregios denunciantes de la cosa. Como si se mirase en un espejo, escribía ayer en ABC: “Conspiración, dicen ellos. Con la tierna ingenuidad del infante que sueña someter la inexorable determinación material a sus joviales caprichos. Con la perversa ingenuidad del infante que maldice como maquinación diabólica todo cuanto se rebela a sus letanías”. La pieza se titulaba “Conspiración, dice el necio”. ¿Tendrá carácter retroactivo?
Otro complot más
A todo esto, Luis María Anson, con abundante experiencia en intrigas reales y fantásticas, denuncia desde El Mundo la verdadera conchabanza que tiene ocupada a la fontanería socialista. ¿Expropiar el Santander y el BBVA? No sueñen. Se trata -¡Chisssst!- de una maniobra para darle el cambiazo a la lideresa. Atiendan: “¿Cuántos inmigrantes legalizados se habrán nacionalizado entre los años 2004 y 2011, cuántos hijos y nietos de exiliados podrán votar en la Comunidad madrileña el año que viene? Los paniaguados de Zapatero trabajan como fieras para que el número de votos extraños pueda quebrar las encuestas y alterar el resultado electoral”. Dice Leopoldo María Panero que el problema de los paranoicos es que al final es verdad que alguien los persigue.