Opinión
Con la mirada puesta en las cajas
Por Vicente Clavero
Lejos de acallar el bisbiseo sobre el incierto futuro de algunas cajas de ahorro, la intervención del Banco de España en la de Castilla La Mancha no ha hecho más que avivarlo. Aquel episodio, aunque aislado, puso en un brete la fortaleza del sistema financiero nacional de la que el Gobierno venía alardeando y demostró que nadie es inmune a la crisis. Ni siquiera un país como este, donde las medidas profilácticas son especialmente severas desde las fuertes convulsiones bancarias de la década de los ochenta.
La cirugía aplicada sobre el cuerpo enfermo de Caja Castilla La Mancha no era la terapia de elección establecida por el Gobierno. Pero la situación se había deteriorado tanto que parecía harto improbable que una simple cura de adelgazamiento proporcionara los resultados necesarios. La siguiente alternativa, su absorción por una entidad sana, no fue posible porque al pretendiente, Unicaja, se le encogió el ombligo cuando ponderó la magnitud de la empresa. MANUEL CHAVES tampoco veía con buenos ojos esa opción, que lo dejaba atado de pies y manos si el sector era presa de problemas serios en Andalucía.
Con la intervención de Caja Castilla La Mancha, a la que tanto contribuyeron las dudas sobre su solvencia sembradas irresponsablemente por el PP, no se amputa el único miembro perjudicado del sistema financiero español. Hay otros que, en un escenario de recesión prolongada, pueden necesitar la misma medicina, según advirtió en su día un hombre poco dado a la imprudencia: el ya ex vicepresidente del Gobierno PEDRO SOLBES.
Sin embargo, muy mal se tienen que poner las cosas para que la próxima caja en caer esté bajo la órbita del PSOE, como estaba la de Castilla La Mancha. De ahí la ansiedad que últimamente muestran algunos gobiernos autónomos en su búsqueda de paliativos locales para una situación que sólo puede empeorar si no se ataja a tiempo.
Las dudas de Castilla y León
La Junta de Castilla y León está empujando con especial empeño a sus seis cajas de ahorro hacia un proceso que es visto con muchas reticencias. La idea del conservador JUAN VICENTE HERRERA de una fusión de todas ellas choca, como en otras comunidades, con obstáculos políticos y territoriales. Recientemente se ha sabido que Caja España, asesorada por Deloitte, ha puesto sobre la mesa un modelo de integración que respeta la autonomía de las marcas y de los respectivos negocios minoristas.
Pendientes de Caixa Catalunya
En la orilla socialista, es objeto de especial atención Caixa Catalunya, al frente de la cual se encuentra el ex alcalde de Barcelona y ex vocepresidente del Gobierno NARCÍS SERRA. Caixa Catalunya se vio obligada a vender importantes participaciones en 2008 (Albertis, France Telecom España…) para sanear el balance. Su exposición al ladrillo le obligó a absorber el año pasado inmuebles por importe de 600 millones para que no se le disparara aún más la morosidad, que ronda el 6%.
El panorama andaluz
Una vez que su principal impulsor, Manuel Chaves, ha dejado la política regional para volver al Gobierno como vicepresidente tercero, está por ver en qué queda el controvertido proyecto de la caja única andaluza. El futuro presidente de la Junta, JOSÉ ANTONIO GRIÑÁN, se conforma con “una caja grande”, que no necesariamente tiene que ser la suma de todas. Chaves pretendía que a finales de este mismo año se diera un primer paso con la firma del protocolo de fusión entre Unicaja y Cajasol.