Opinión
Pastiche
Por Varios Autores
LETRAS DE CAMBIO// EVA ORÚE
Imite a su autor favorito en 4.000 caracteres! La revista francesa Le Magazine Littéraire premiará los mejores textos escritos “a la manera de”, es decir, tomando elementos característicos de la obra de otro artista y combinándolos de forma que parezcan una creación independiente.
Entretenimiento
Según la RAE, eso son los pastiches. Como los Dos pastiches proustianos de Llorenç Villalonga (Anagrama). O los más recientes de Sergi Pàmies en las páginas de El País, cuando publicó artículos imitando a firmas (Javier Marías, Elvira Lindo…) muy conocidas. Sin entrar en comparaciones, odiosas e inútiles, ambos sacaron buena nota en ese ejercicio estilístico que, por lo demás, no siempre se realiza con aviesas intenciones. Así, en los talleres de escritura. los aspirantes a literatos se entrenan escribiendo textos en los que manipulan las formas lingüísticas de grandes autores o imitan géneros y estilos que se integran en la tradición literaria.
Aprender y aprehender
Cosa distinta es que esa forma de hacer se convierta en hábito… “Si algo creo que debe tener la literatura es libertad total para ensayar, experimentar y elegir”, asegura en su blog Agustín Fernández Mallo, el hombre que ha elevado la leche, el cacao, las avellanas y el azúcar, en dos palabras, la Nocilla, a categoría literaria. “Lo que no me gustaría a mí es escribir a la manera de Galdós pensando que así ya soy un “escrutor” [entrecomillado en el original, no sé si es un error o un neologismo]. Eso me parecería ridículo. Por lo demás, en todas las artes hay renovaciones, que beben de lo anterior y lo mezclan con asuntos totalmente contemporáneos.”
Y distinto también es pervertir el homenaje y transformarlo en copia.
Todavía hay clases
El plagio es una confesión de impotencia creativa. La intertextualidad, una maraña de vínculos casi afectivos que relacionan un texto con otros, a un autor con otros de la misma época o de épocas anteriores. Y el escrito “a la manera de” es, cuando no una vía de aprendizaje o una gimnasia estilística, una declaración de admiración.
“Traté de ser Kafka, de imitarle ambiciosa e inútilmente”, confesó Jorge Luis Borges. Y Mariano Baquero cita a Eugenio D’Ors, quien “reconocía como renuncia máxima a la personalidad la que suponía el querer ser –no escribir a la manera de, sino justamente querer ser– Goethe” ejemplificando así “ese a la vez extraño y normal proceso por virtud del cual otras vidas se incorporan a la nuestra, a través del testimonio dado por escritores del presente o del pasado”. Porque de eso se trata.