Opinión
Lo urgente no debe ocultar lo importante
Por Amparo Estrada
El nuevo Gobierno se va a enfrentar a una situación económica difícil, que se complica cada día, y para la que se le van a exigir soluciones inmediatas. Sin restar importancia a la coyuntura –y mucho menos a la gravedad de cada situación individual especialmente si se pierde el empleo–, el Ejecutivo debería ver más allá del momento actual, incluso más allá de la legislatura. Esta crisis pasará y sería un error que lo urgente ocultara lo importante. La economía y la sociedad española necesitan un empujón a 15 ó 20 años vista. Habrá que tomar medidas para la desaceleración actual, para la crisis inmobiliaria, para amortiguar el aumento del paro... sí. Pero eso no cambiará el futuro, sólo el presente.
Las grandes medidas tienen que planificarse pensando en cómo queremos estar en las próximas décadas. Hoy la leche está cara, sí, pero además de un observatorio de los precios actuales habrá que anticipar qué tipo de leche vamos a beber dentro de 30 años. Por eso, los programas deben pasar por la innovación, por la implantación de las nuevas tecnologías, por el acceso universal a Internet, por ordenadores para todos los alumnos, por la formación continua de los trabajadores. Hoy, a poco más del 16% de los trabajadores sus empresas les ofrecen cursos para mejorar su capacitación profesional.
Se abre una época de grandes desafíos en el área tecnológica, energética y productiva. España no puede seguir dependiendo del petróleo en tan alta medida como ahora, y mucho menos con un crudo que se encarece diariamente y con el deterioro medioambiental que se produce; no puede seguir con aumentos de productividad inferiores al 1% como ahora, y eso que casi se ha duplicado en los últimos años. Y no puede resignarse a que siga existiendo discriminación laboral entre hombres y mujeres y que no se pueda conciliar la vida laboral y familiar.
Todo ello está en los programas electorales, ahora es el momento de materializarlo. Y de hacerlo no pensando en los cuatro años de legislatura, sino en las décadas venideras. Aunque sean otros los votos que lo reconozcan.