Público
Público

Asturias Oviedo regresa al pasado con un alcalde del PP "retrógrado, machista y homófobo"

Las polémicas actuaciones de Alfredo Canteli han puesto en pie de guerra al movimiento vecinal, al colectivo LGTBI, a los partidos opositores y a sus responsables de Igualdad y Memoria Histórica, quienes critican su política alérgica a los derechos sociales.

Pablo Casado
Pablo Casado y Alfredo Canteli, en Oviedo. / EP


Alfredo Canteli es una figura emergente en el Partido Popular. Tras navegar durante toda su vida a gran profundidad, una llamada de Teodoro García Egea le forzó hace trece meses a realizar una emersión de emergencia. El secretario general del PP quería que encabezase la candidatura de la formación conservadora al Ayuntamiento de Oviedo, en contra del criterio de la armada local y regional. El telefonazo le quitó el sueño, pero estimuló el deseo de Pablo Casado, quien terminó imponiendo al cabeza de cartel submarino desde el dique seco de Génova.

La capital asturiana necesitaba un candidato popular libre de mácula después de que varios cargos cercanos al exalcalde Gabino de Lorenzo (PP) se viesen salpicados por tropiezos judiciales. Por ese motivo De Lorenzo, pese a ser reelegido en las elecciones municipales de 2011, tuvo que ceder el puesto a los pocos meses y pasó a ocupar el sillón de la Delegación del Gobierno, dejando vía libre en el Consistorio a un compañero de filas, quien no revalidaría el mandato en los comicios de 2015. Entonces, gracias al apoyo de Somos Oviedo e Izquierda Unida, el socialista Wenceslao López Martínez se convirtió en regidor.

Casado quería terminar con el tripartito progresista que tomó las riendas de la ciudad durante la pasada legislatura y para ello contaba con la cercanía de Canteli al Foro, cuyos siete concejales habían sido cruciales para que De Lorenzo pudiese seguir sujetando el bastón de mando a pesar de su batacazo en las urnas en 2011. Llegó a barajarse incluso la fusión, pero el pacto no cuajó, aunque los escasos votos cosechados por el Foro de poco hubiesen servido.

El pasado 26-M Canteli perdió dos ediles respecto a su antecesor popular. Si bien las nueve actas logradas eran migajas en comparación con las diecisiete de 2007, Ciudadanos reflotó al submarino gracias a sus cinco concejales, sin necesidad de que la pareja de Vox colaborase en la tarea. Ya en la superficie, podría decirse que el flamante alcalde estaba inicialmente en situación de flotación positiva, pero la ola de proa fue dejando desde su investidura una estela de actuaciones, exabruptos y comportamientos que debería considerarse negativa. A medida que cortaba el agua, iba soltando cada vez más lastre.

¿Quién es Alfredo Canteli?

Presidente del histórico Centro Asturiano de Oviedo desde 1999, cuando su rival Luis Manuel Cabrero propuso modificar los estatutos para limitar a ocho años el cargo, Canteli planteó irónicamente un decreto para que su adversario pudiese ocupar su lugar: "Ésa es la única forma de que llegue a presidir este club". Sólo abandonó el puesto, en el que permaneció enquistado casi dos décadas, para presentarse como candidato a la Alcaldía de una urbe que se "lo ha dado todo", como escribe en la laudatoria biografía publicada en su web.

"Sociable y cercano, es un gran conversador y defensor de Asturias, y de Oviedo, y de todos los valores y tradiciones que nuestra región, y nuestra ciudad, representan". Así se define Alfredo Canteli, nacido en 1946 en la aldea de Prado, concejo de Teverga, aunque a los once años se fue a estudiar bachillerato a Valladolid. De regreso a Oviedo, se matriculó en la Escuela de Ingeniería de Minas, mas desistió a los dos años para emplearse en el sector bancario, donde destacaría como director de Banesto en el Principado.

Alfredo Canteli, durante la campaña electoral antes de convertirse en alcalde de Oviedo. / EP

Su perfil abunda en "una larga lista de reconocimientos que reflejan el éxito profesional y el carácter carismático y afable", así como su "don de gentes". A saber: Cruz del Mérito Militar, Caballero del Monasterio de Yuste, Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil y, entre otros, no podía faltar el premio Ovetense del Año en 2010. Casado y con dos hijos, una vez elegido regidor no ha dudado en tratar a su esposa como primera dama, acompañándolo en viajes oficiales con cargo al erario público, lo que le valió las críticas de la oposición.

Tampoco vaciló a la hora de beneficiar con una ayuda de 50.000 euros al Centro Asturiano, que había presidido hasta cuatro meses antes de las pasados comicios locales, una cantidad que consideraba insuficiente después de la "ofensa terrible" del tripartito progresista, que según él "ninguneó" durante cuatro años a una "institución ejemplar". El PSOE, sin embargo, ha reclamado su retirada porque considera que no cumple con la normativa "ni está justificada en el presupuesto la excepcionalidad para tramitarse como subvención nominativa".

Canteli también defendió los gastos de su pareja en viajes oficiales y promocionales: "Claro que fui con mi mujer, faltaba más. Su obligación es mantener la representatividad que le corresponde como esposa del alcalde", esgrimió durante un pleno en diciembre, donde confirmó que las facturas las había abonado el Consistorio. "Mi mujer viene conmigo y va a pagar el Ayuntamiento", insistió él, lo que le valió una recriminación de Somos. "Señor alcalde, ¿entiende la diferencia entre lo público y lo privado?", le reprochó la concejala Ana Taboada, quien hoy se mofa sobre sus salidas de tono: "Cuando habla, sube el pan".

Retirada de los bancos arcoíris

La nueva Corporación enseñó sus cartas cuando anunció la retirada de los bancos arcoíris de la Escandalera. Enseña del colectivo gay, el argumento para cargarse ese espacio que simbolizaba la diversidad fue la remodelación de la plaza, lo que implicaba la sustitución de los asientos por otros más "ergonómicos". Sin embargo, ya pintados de marrón, su destino sería la Losa y otras zonas, pese a la solicitud de algunas asociaciones de vecinos de acoger los arcoíris porque constituían "un símbolo de lo que debe ser nuestra ciudad". Canteli atribuyó las peticiones a "ciertas personas" vinculadas a formaciones opositoras y desechó la posibilidad de que siguiesen luciendo los colores de la bandera LGTBI.

"Un gesto homófobo que refleja la filosofía del PP, basada en la máxima Éste es mi patio", critica Marián Lago, portavoz de la asociación por la diversidad sexual y de género Disex, quien deja claro que el alcalde debe gobernar para todos los ovetenses y no sólo para quienes lo votaron. "Nosotras queremos una capital abierta y moderna, por lo que esa plaza nos daba la sensación de que nuestra ciudad apoyaba y quería a las personas gais, bisexuales y trans", se lamenta la activista de Disex, que plantará cara a los ataques para que el colectivo se sienta seguro. "Ante esta decisión y la escalada de crispación y agresiones en España, tenemos que dar un paso adelante y pelear".

No ha sido la única ocasión en la que se han sentido despreciados. Durante la celebración del Orgullo en 2019, la bandera arcoíris no lució en el Ayuntamiento, sino en la fachada de la Oficina de Turismo. Entonces, Ignacio Cuesta, teniente alcalde de Ciudadanos, aseguró que fomentarían "políticas contra la desigualdad y la discriminación de las minorías", pero algunos hechos han entrado en contradicción con su promesa. "Dijo que no había que fijarse tanto en los símbolos como en las acciones a favor de las personas LGTBI. Sin embargo, hemos visto muchos gestos, bastantes símbolos y ninguna acción", denuncia Lago.

María Teresa Mallada, Pablo Casado y Alfredo Canteli, en Oviedo. / EP

La responsable de Igualdad del PSOE, Marisa Ponga, se muestra convencida de que la remodelación de la plaza de la Escandalera ha sido una "tapadera y una justificación" para retirar los bancos y considera que no era una obra prioritaria. "Hubo una respuesta popular en contra, porque la población vive en el siglo XXI y ve con buenos ojos que se respeten los derechos LGTBI y la diversidad", cree la concejala socialista, quien critica la incoherencia de los actuales gobernantes por sostener que no les importan los símbolos y, al mismo tiempo, "hacer una política de símbolos".

Ana Taboada, edil de Somos Oviedo, recuerda la frase de Canteli: Ellos los pusieron, nosotros los quitamos. También el suceso acaecido el 12 de octubre de 2017, con motivo de la Fiesta Nacional de España, cuando los cinco bancos que habían sido pintados de colores el Día del Orgullo Gay fueron teñidos de rojigualda. "Sorprende que, en una zona llena de cámaras, nadie identificase a los culpables de ese acto vandálico", se queja la concejala de Somos, que tras las elecciones de 2015 cedió la Alcaldía al socialista Wenceslao López Martínez pese a obtener seis concejales, uno más que el PSOE.

Eva Sánchez, presidenta de la Federación de Vecinos de Oviedo (Favo), insiste en que Oviedo es una ciudad plural con una Alcaldía que ha discriminado a un colectivo vulnerable y hecho caso omiso a los vecinos, satisfechos con los asientos, pues los consideraban un icono de libertad. "Con este Gobierno volvemos atrás, no avanzamos", afirma la líder vecinal, quien critica que se emplee el presupuesto municipal, que sólo contempla diez millones de euros para inversiones, en gastos superfluos, cuando hay otras obras prioritarias. "Se debe gobernar para todos, no sólo para los empresarios y los constructores", ironiza Sánchez. "O sea, por y para el pueblo".

La gran bandera rojigualda: arriba España

Una bandera de España fue izada el pasado diciembre en la confluencia de las calles Fruela, Marqués de Santa Cruz y Uría. La polémica estaba servida, no sólo por sus dimensiones —el mástil mide veinticinco metros de altura y la tela, 54 metros cuadrados— sino también por su coste —casi 50.000 euros— y por su ubicación: al lado de la plaza de la Escandalera y la Junta General del Principado de Asturias, donde ya luce otra enseña nacional, acompañada de la asturiana y la europea. "No tiene mucho sentido y menos en esa localización", sostiene el concejal socialista Ricardo Fernández, responsable del área de Seguridad Ciudadana en la pasada legislatura, cuando decidió instalar en el mismo lugar un poste de catorce metros con una cámara de tráfico.

Pablo Casado y Alfredo Canteli, en Oviedo. / EP

"Era una demanda de la Policía para controlar la circulación, pero el PP me criticó porque aseguraba que rompía la unidad estética. Curiosamente, ahora el mástil mide diez metros más y la cámara está situada a menor altura, por lo que ha perdido utilidad", se queja Fernández. Entonces no sólo fue atacado por los populares por "romper la continuidad secular de la visión y trazado rectilíneo de las calles", sino también por Ciudadanos, que calificó la ubicación de la cámara en un "punto emblemático" como "innecesaria, inapropiada y esperpéntica" por su "impacto ornamental y visual".

Nada que decir sobre la Cantelona, una de las banderas más grandes de España, cuya situación es "redundante", según el concejal socialista, por su proximidad al Parlamento asturiano. "Además, como no hay viento, apenas ondea", añade Fernández, cuya compañera de grupo afirma que Canteli "encarna al PP de vieja guardia", pese a que nunca había militado en el partido. "Lo eligieron por su perfil, ya que presidía una entidad con raigambre y representaba unos valores provincianos de una ciudad que en realidad es mucho más rica, aunque cuesta trasladar la voz y las inquietudes de quienes piensan de otra manera", matiza Marisa Ponga. "Sin embargo, lo escuchas y te hace viajar al pasado".

Ramalazos machistas

Canteli, para justificar que el Ayuntamiento asumiese las facturas de su esposa durante los viajes, aludió a su condición de primera dama. Serían, según su criterio, gastos de representación. "Él considera correcto ir con ella a todos los sitios y a mí me parece muy bien, pero pagándoselo de su bolsillo", deja claro Eva Sánchez, presidenta de Favo. Sin embargo, a la concejala socialista no deja de sorprenderle que lo vea como algo "normal" y esgrima sus motivos "con total desparpajo" en el pleno. "Tiene una concepción bastante machista del papel de las mujeres", opina Ponga.

Su partido exigió al Gobierno municipal constituir el Consejo de Igualdad antes el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, pero la propuesta cayó en saco roto. "No se dio por aludido porque no entiende que las organizaciones de mujeres participen en el debate público y puedan exponer sus preocupaciones para alcanzar la igualdad". Somos había hecho lo propio en agosto para debatir la decisión de recuperar la reina de las fiestas de San Mateo, pero tampoco lo logró. "Es un machista y reinstaurar esa figura es un reflejo de lo que espera de la ciudad. En este caso, el regreso de la imagen de la mujer florero", denuncia Yosune Álvarez, coordinadora de Xente Gai Astur (Xega).

El órgano, presidido durante el tripartito progresista por Marisa Ponga, sigue inactivo. "Los gastos de representación de su esposa evidencian su concepción patrimonialista de la cosa pública: el alcalde como dueño de la ciudad, como si Ayuntamiento le perteneciera, lo que desprende un tufo feudal o aristocrático", censura Ricardo Fernández. Su sentido de la institución que preside es bastante singular, a juicio de Ana Taboada, quien recuerda que su pareja no ha sido elegida por los ciudadanos ni desempeña ningún cargo oficial. "Si cree que, por su forma de entender la vida, debe acompañarlo en sus viajes, que los sufrague con su dinero".

Es tan "casposo" que, para referirse a los espectáculos musicales de las fiestas de San Mateo, manifestó: Tiene que traer mucha gente. Fundamentalmente, Marta Sánchez, para los paisanos. "No sólo es un retrógrado, sino que no da para más", comenta la concejala de Somos, quien lo describe como "una persona antigua", incluso en la forma de entender la política. "Y, si le sumas las medidas contra el colectivo LGTBI y la memoria histórica, va camino de demostrar que se merecería el calificativo de facha. Sus gestos apuntan en una dirección: generar crispación y que se hable de él en todo momento", cree Marián Lago.

"Representa al hombre tradicional del Oviedo anticuado", afirma Yosune Álvarez, coordinadora de Xega. "No queremos que nos retrotraigan a la época de Gabino. Ya tuvimos la desgracia de estar bajo su sombra durante muchos años, para que ahora venga su sucesor espiritual y convierta Oviedo en una ciudad en blanco y negro", teme la portavoz de Disex, convencida de que Canteli responde a las directrices del PP nacional para evitar que otros partidos lo adelanten por la derecha. "Quieren que su viejo electorado vuelva y de ahí su viraje extremo, en paralelo a la línea que marca Génova", concluye Lago.

Contra la Memoria Histórica

La Ley de Memoria Histórica pasó desapercibida en Oviedo con Gabino de Lorenzo en la Alcaldía. El callejero franquista siguió presente, así como el monumento dedicado en 1977 al Caudillo en la plaza de España, obra Juan de Ávalos, autor de las esculturas del Valle de los Caídos. "Para retirar el medallón con la efigie del dictador y el aro con la dedicatoria Oviedo a Francisco Franco hubo que ir a juicio en 2015", explica Ricardo Fernández, quien recuerda que el PP sólo sustituyó tres de las once placas que remitían al régimen. Cuando el PSOE llegó al Gobierno, una comisión planteó el cambio de nombre de veintiuna vías, pero los populares, un particular y la ultraderechista Hermandad de Defensores de Oviedo impugnaron la decisión.

Foto de archivo de la sustitución del callejero franquista en Oviedo. / EFE

Si Oviedo no se rindió en 1936, tampoco se va a rendir ahora. Palabra de la citada entidad franquista después de que un juzgado anulase el acuerdo municipal por el que se modificaban las denominaciones de Fernández Ladreda, General Yagüe, Marcos Peña Royo y Yela Utrilla. "Entonces nos opusimos a que se ejecutase la sentencia y adoptamos un nuevo acuerdo que afectaba a diecisiete calles, descartando esas cuatro para evitar que la Justicia tumbase la medida, aunque sus protagonistas se revelaron después del 18 de julio de 1936 como golpistas o conspiradores rebeldes", explica Fernández.

El pasado marzo, la Junta General del Principado aprobó la Ley de Memoria Democrática, que concedía un año para reemplazar el callejero franquista, mas Alfredo Canteli le ha hecho caso omiso. A un mes de que se cumpla el plazo, el Parlamento autonómico ha instado al Ejecutivo asturiano a que haga cumplir la norma, si bien el teniente alcalde de Ciudadanos, Ignacio Cuesta, se ha desentendido y argumenta que no cambiará las calles porque debe acatar un mandato judicial. "Sin embargo, la nueva legislación es muy clara: no pueden figurar nombres que exalten la dictadura y la guerra", advierte el concejal socialista, quien señala que los dos ediles de Vox se suman a las iniciativas de PP y Cs.

"El partido ultra nos acusa de hacer una lectura sesgada de la historia, aunque su influencia en el bipartito no es necesaria. Todos piensan de la misma forma y comparten el mismo sentimiento", añade el responsable socialista de Memoria Histórica, quien tilda a las tres formaciones de "comunidad de intereses". Ana Taboada va más allá y, además de criticar al PP por haber pleiteado contra el tripartito, carga contra Ciudadanos, favorables en el Parlamento regional a la aplicación de la ley y enrocados en el Ayuntamiento. "Aquí hay un sector muy sectario, revanchista y de ultraderecha", cree la concejala de Somos Oviedo.

Eva Sánchez, presidenta de la Federación de Vecinos, censura que la actual Corporación "gaste el dinero a lo bobo" cambiando las placas cuando la ley es tajante y "media ciudad está en contra" del callejero franquista. El alcalde no lo ve así, como manifestó durante su primera inauguración de una calle, dedicada al líder vecinal Joaquín Ruiz: No siempre conocemos la historia que hay detrás de cada reconocimiento, pero lo que sí es seguro es que todas las personas que dan nombre a nuestro callejero merecen el lugar que ocupan.

"Fue un buen presidente del Centro Asturiano, aunque un club privado no es una ciudad, donde tienes que gobernar para todos, guste o no", razona Sánchez, quien considera que el regidor debería de velar por otras necesidades del casco urbano y de una zona rural "abandonada". Así, mientras el Ayuntamiento destina casi 50.000 euros a una bandera, escatima en gasto social, denuncia la oposición. "Se están cargando las becas escolares de comedor con un recorte del 30% del presupuesto, lo que significa que unas dos mil familias se quedarán sin ayudas", denuncia Ana Taboada.

"Machista, xenófobo y racista"

El PSOE calificó los primeros cien días de Gobierno de Canteli como "machistas, xenófobos y racistas". Los últimos adjetivos también se los atribuyó Asturias Acoge, quien lo acusó de "criminalizar" a los extranjeros después de que un mena (menor no acompañado) apuñalase a un portero de discoteca. El alcalde dijo que era "difícil controlar a esta gente" porque "no saben convivir" y la asociación lo calificó como "irresponsable, alarmista y absolutamente negligente" por su "muestra extrema de racismo institucional".

Yosune Álvarez estima que el alcalde sigue línea marcada desde Madrid. "Va de frente, por lo que la retirada de los bancos arcoíris es un aviso al colectivo LGTBI. Su objetivo es eliminar los avances que se produjeron con el tripartito, por lo que esta legislatura va a ser una carrera de fondo para defender los derechos sociales", advierte la coordinadora de Xente Gai Astur, quien considera que el desprecio por los gais supone un ataque a toda la ciudadanía. "No entiende qué es el diálogo ni el debate público", corrobora Ana Taboada. "Sus medidas reflejan que es una persona intolerante y con una visión muy corta de lo que es Oviedo, donde no se gobierna sólo para el centro, ni para unos pocos".

La concejala de Somos recuerda que el PP no tenía un candidato de peso, por lo que recurrieron a una persona conocida en la ciudad con tirón entre el votante conservador. "Aparentemente, había realizado una buena gestión en el Centro Asturiano, pero a sus setenta y dos años él no lo tenía tan claro, por lo que fue necesario que Pablo Casado lo convenciera", asegura Taboada. "Sin embargo, como no está acostumbrado a obedecer ni a seguir las directrices del partido, amagó con dimitir durante la campaña electoral. Pensaba que podía dirigir la agrupación local como si fuese su club social, de una manera individualista, en plan: Yo soy Alfredo Canteli y mis circunstancias, por lo que no voy a cambiar".

Marisa Ponga sostiene que, como alcalde, no ejerce una labor de servicio público, sino que se sitúa en lo alto de la jerarquía ovetense. "Carece de una perspectiva democrática y humilde, situándose por encima de su gente, que según él debe acatar sus órdenes", argumenta la concejala socialista, quien también indica que le falta oído para escuchar a la ciudadanía y que adolece de una forma de gobernar horizontal y abierta. "En resumen, Canteli refleja esa visión trasnochada de volver a un pasado con unos valores que felizmente han sido superados", concluye la edil del PSOE, cuyo compañero profundiza en su perfil conservador.

"Encarna un espíritu extremadamente rancio que confunde la rigidez con el respeto. Así, sus concejales permanecen en pie hasta que él llega al salón de plenos y se sienta. Lo visten con un pompa de otro tiempo, aunque su equipo también es bastante carca", describe Ricardo Fernández, convencido de que el vetusto submarino fue propulsado desde Madrid. "Él, cuya particular y clasista terminología lo lleva a hablar constantemente de las zonas nobles de Oviedo, fue elegido para atraer el voto de una cierta élite económica y de los quiero y no puedo", concluye el concejal socialista, quien no ve la hora de que Canteli abandone el Ayuntamiento y vuelva a sumergirse en las profundidades.

Más noticias de Política y Sociedad