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“Alguien más está escuchando esta conversación telefónica”

Familiares de presos abertzales denuncian la presión y los controles del gobierno contra este colectivo. 14 de ellos han sido citados a declarar en Madrid, por motivos que aún desconocen. Los mediadores internacionales muestran su preocupación ante estos hechos.

Foto de archivo de una protesta a favor de los presos de ETA. EFE

BILBAO.- En los últimos días, Urtzi Errazkin, portavoz de Etxerat –asociación de familiares de presos de ETA y de otras organizaciones de la izquierda abertzale-, comprobó que Francia, nunca mejor dicho, no es España. Ocurrió el pasado jueves, cuando volvía de la conferencia internacional sobre el proceso de paz en el País Vasco que se había celebrado en París. A mitad del viaje, Errazkin recibía una nueva –aunque no inesperada- noticia desde la Audiencia Nacional: 14 familiares tendrán que presentarse en ese juzgado para declarar como “testigos”. Lo que aún no saben es como testigos de qué.

Según ha podido confirmar Público, todos ellos están analizando junto a sus abogados de qué manera realizarán sus declaraciones. De momento, sólo saben que han sido relacionados con las operaciones “Jaque” y “Mate” de la Guardia Civil, desarrolladas en los inviernos de 2014 y 2015 respectivamente. Ambos procedimientos estuvieron dirigidos contra el denominado “Frente de Cárceles” e incluyeron las detenciones de varios abogados de presos abertzales.

En abril pasado, la Guardia Civil repartió citaciones entre 127 familiares de estos reclusos, a quienes la Benemérita pretendía interrogar en los cuarteles de La Salve e Intxaurrondo. “Algunos recibieron la citación en casa, mientras que otros fueron avisados por teléfono, con llamadas a horas intempestivas”, asegura Errazkin. Tras analizar la situación con sus abogados, las personas que habían recibido los requerimientos decidieron no presentarse, ya que no se trataba de un acto obligatorio. “Hay que tener en cuenta que muchos de sus familiares presos fueron torturados en esos mismos cuarteles”, precisa el portavoz de Etxerat.

El pasado jueves, 14 de ellos volvieron a recibir un requerimiento, ahora con sello de la Audiencia Nacional. De acuerdo a lo informado por este colectivo, las tomas de declaraciones están fijadas para los días 7 y 8 de julio. “Toda esta intencionada descoordinación e incoherencia responde a una evidente estrategia de confusión contra los familiares de presos políticos vascos”, valoró Etxerat en un comunicado.

A criterio de esta organización, las citaciones enviadas a sus miembros “evocan a lo que inciertamente se llamó caza de brujas durante la Inquisición, y que hoy día continúa bajo otro nombre”. “No entendemos muy bien la lógica por la que estas 14 personas han sido elegidos para ser citadas –añade Errazkin a Público-. En todo caso, creemos que la elección se ha realizado de manera aleatoria”.


Preocupación internacional

Estos procedimientos también preocupan a los mediadores internacionales, que observan atónitos las reacciones del gobierno español ante el final de ETA. “La cuestión de los presos es un tema de derechos humanos, y debería ser tratada como tal”, señalaron fuentes del Grupo Internacional de Contacto (GIC) que lidera el abogado sudafricano Brian Currin. Esos mismos elementos fueron puestos sobre la mesa en la conferencia de París, donde diversos expertos en conflictos pusieron el acento en cuestiones relativas a los presos, a quienes los mediadores otorgan un papel importante en el proceso de paz.

Por el contrario, el gobierno español continúa apostando por la máxima presión contra los reclusos, que continúan dispersos en diferentes cárceles del estado. Ese es, precisamente, el “castigo añadido e ilegal” que denuncian sus allegados. “Nosotros no hemos elegido ser familiares, sino que nos ha tocado. Y por quererlos e ir a visitarlos, que es nuestro derecho, tenemos que sufrir todo esto”, afirma Errazkin.


Teléfonos pinchados

En efecto, Etxerat es, a día de hoy, una asociación legal. Como ejemplo, una foto: sus representantes fueron recibidos hace pocas semanas por el lehendakari Iñigo Urkullu. “Aquí no hacemos nada clandestino –continúa su portavoz-. Muy por el contrario, nuestra actividad y nuestras denuncias son totalmente públicas”. No obstante, el portavoz de este colectivo admite que los controles policiales no son ajenos a su día a día. “Yo no puedo hablarle tranquilamente desde este teléfono, porque seguramente habrá otra persona escuchándonos en este preciso momento”, subraya.

Del mismo modo, las Fuerzas de Seguridad del Estado también ejercen un férreo control sobre las comunicaciones entre los presos y sus seres queridos, principalmente durante las visitas en las cárceles. “No puedes hablar tranquilamente, porque sabes que hay otras personas detrás escuchando –comenta Errazkin-. También tenemos que andar con mucho cuidado con lo que decimos por teléfono, porque sabemos que mañana mismo puede venir la Guardia Civil y llevarte detenido”.

Como muestra, otro botón: en marzo pasado, agentes de ese cuerpo de seguridad capturaron a cuatro personas, acusadas de formar parte del ya citado “Frente de Cárceles”. Dos de ellas –Nagore López de Luzuriaga e Izaskun Abaigar-, solían ejercer como portavoces de Etxerat. Hoy están en libertad, a la espera de juicio.

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