La clave para que el primer gran apagón sea el último: una red cada vez más compleja necesita un mejor control de la tensión
El operador europeo de la red eléctrica insiste en que el marco regulatorio no incluía especificaciones sobre el comportamiento de las instalaciones programadas para el control dinámico de la tensión.

Madrid-
El operador del sistema eléctrico a nivel europeo, ENTSO-E, ha publicado este viernes su informe definitivo sobre las causas del apagón del pasado 28 de abril. La investigación determina que el incidente se debió a una combinación de numerosos factores que interactuaron entre sí. Algo que ya determinaron estudios anteriores del Gobierno, Red Eléctrica o Aelec –patronal sectorial de las comercializadoras de electricidad–. La autoridad europea recalca, una vez más, que las renovables no fueron causa de esta crisis. En su lugar, pone de relieve en que las transformaciones dentro de la red en los últimos años requieren la implementación de tecnologías y regulaciones que ya están disponibles. Se trata de fortalecer el control de la tensión.
El nuevo estudio, elaborado por un panel de 49 expertos y con una extensión de 472 páginas, "no hace sino confirmar lo que diversos análisis previos ya habían anticipado: una combinación de fallos sistémicos desembocó en el apagón", declara Raquel Martínez, doctora en Ingeniería Industrial y profesora en la Universidad de Cantabria. En declaraciones a Público, José Luis Domínguez, responsable de Sistemas Eléctricos de Potencia en el Instituto de Investigación en Energía de Catalunya (IREC), coincide en que el informe no aporta "grandes novedades o sorpresas".
Este apagón fue "el primero de su clase", ha afirmado Damián Cortinas, presidente del Consejo de Administración de ENTSO-E, durante la presentación del informe este viernes. "Ha sido el mayor apagón que hemos tenido en la población europea en al menos 20 años", ha expresado. Sin embargo, "ahora sabemos que puede suceder" y también "qué podemos hacer".
Álvaro de la Puente Gil, profesor del área de Ingeniería Eléctrica en la Universidad de León, considera en declaraciones al Science Media Center (SMC) España que es "metodológicamente relevante que no busque una explicación única o simplificada, sino que plantee el incidente como el resultado de varios factores concurrentes". Entre las causas que originaron la crisis de electricidad, el informe contempla oscilaciones, deficiencias en el control de la tensión y la potencia reactiva, desconexiones de generadores en España, así como capacidades de estabilización desiguales. Todo ello provocó rápidos aumentos de tensión y desconexiones en cadena de la generación, lo que dio lugar al apagón peninsular.
Breve reconstrucción de los hechos
El operador europeo ya publicó en su momento un informe factual del 28 de abril, es decir, un estudio que se ciñó a los hechos –sin entrar en las causas– de aquel día. La realidad es que todo fue muy rápido. En apenas un minuto, a las 12.33 horas, la sobretensión acabó siendo tan alta que todos los generadores de energía se desconectaron de la red. Aunque aquella tarde de primavera fue soleada, en buena parte de la península hubo que sacar las velas o las linternas hasta que se recuperó el suministro. El pasado mes de junio el Gobierno publicó el informe que realizó con un comité de expertos. Las cosas sucedieron del siguiente modo:
A las 12.03 horas tuvo lugar una oscilación que no era ni conocida ni típica. Desde el Gobierno la han denominado como una "oscilación atípica". De acuerdo con el informe de ENTSO-E, "el análisis indica que esta oscilación tenía un carácter local y se clasificó como un fenómeno de inestabilidad inducida por el convertidor [un dispositivo electrónico usado en la red]". Más tarde elDiario identificó que esta oscilación tuvo lugar debido a un comportamiento anómalo en la megaplanta fotovoltaica Núñez de Balboa, ubicada en Badajoz y perteneciente a Iberdrola. Esto arroja luz sobre el origen del apagón. José Luis Domínguez destaca a este medio que esta clase de oscilaciones se conocían, pero no se habían detectado nunca en la red europea. Sin embargo, ahora sabemos que también pueden suceder, por lo que los operadores del sistema eléctrico pueden prepararse del mismo modo que para los otros tipos de oscilaciones que sí eran conocidas.
El operador europeo recuerda que hubo una segunda oscilación, en este caso interárea –es decir, que afectó a toda la red paneuropea, desde Portugal hasta Turquía– entre las 12.19 y las 12.22 horas. Tal y como explicó la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, las oscilaciones son vaivenes rítmicos de la tensión. "Pueden ser peligrosas y pueden causar desconexiones en el sistema", pero también son "naturales, conocidas y relativamente frecuentes". Existen protocolos para hacerles frente, y de hecho así fue. Las oscilaciones fueron mitigadas, pero esta tarea conlleva consigo una subida de tensión que debe ser controlada. Y aquí el asunto se complica.
¿Qué pasa con el control de la tensión?
"El control de tensión en el sistema no funcionó por tres razones", explica al SMC España Manuel Alcázar, subdirector del departamento de Ingeniería Eléctrica en la Universitat Politècnica de València. La primera tiene que ver con que "algunos generadores convencionales con capacidad de realizar control dinámico de tensión no lo llevaron a cabo en los términos necesarios". En segundo lugar, "la generación renovable no realiza control de tensión". Y por último, "el Operador del Sistema [Red Eléctrica de España] no tuvo tiempo de activar los elementos de compensación de activación manual, algunos de los cuales habían sido desactivados por una subtensión anterior".
Vayamos con el primer punto. Red Eléctrica programa instalaciones para el control dinámico de la tensión. Esto se hace generando o absorbiendo energía reactiva, la cual no se consume, sino que es necesaria para el funcionamiento de los equipos eléctricos. No obstante, su exceso puede conllevar ineficiencias en la distribución de energía. Las instalaciones que se encargan de este control dinámico son principalmente los ciclos combinados –en su mayoría, centrales de gas natural–. Estas centrales no actuaron como debían. "El documento subraya la inefectividad global del control de tensión, fruto del incumplimiento de los valores de regulación por parte de algunos generadores convencionales", indica Raquel Martínez.
Damián Cortinas ha querido dejar claro que la función del informe presentado este viernes no es la de adjudicar responsabilidad ni identificar culpables. Ha insistido que, en todo caso, esa tarea le corresponde a la ley. De todos modos, la depuración de responsabilidades legales deberá basarse en los hechos acaecidos, y el informe versa sobre esto mismo. En este sentido, podría haber un tirón de orejas tanto a las empresas responsables de estas instalaciones como a la propia Red Eléctrica.
Esto tiene que ver con el tercer punto que menciona Manuel Alcázar. El informe señala que Red Eléctrica sigue gestionando manualmente los llamados reactores de derivación. Estos son dispositivos utilizados para estabilizar la tensión mediante la absorción del exceso de potencia reactiva. Su gestión manual retrasa los tiempos de respuesta. Según el grupo de investigación internacional Zero Carbon Analytics, "la investigación también apunta deficiencias en la monitorización en tiempo real del suministro de potencia reactiva, lo que dificulta la identificación de problemas de tensión inminentes. Además, el análisis cita una gestión laxa de los reguladores en materia de estabilidad de tensión en comparación con el resto de Europa".
Enésimo estudio que desmiente la culpa de la renovables
Y queda el elefante en la sala, el segundo punto que menciona Manuel Alcázar. No, las renovables no realizaban control dinámico de tensión. ¿Y qué significa esto? ¿Es culpa de las renovables que sucediera el apagón? La respuesta es clara: no. De hecho, el planteamiento está errado en su base. "Esto no es sobre renovables, sino sobre el control de tensión", ha recalcado Damián Cortinas durante la presentación del informe. Ha insistido en que el problema no está en las fuentes de energía, sino en cómo se regularon los vaivenes rítmicos de la red y la función que cumplieron los diferentes agentes implicados en el sistema eléctrico.
El problema con la penetración de renovables no tiene que ver con estas energías como tal, sino con su regulación. En concreto, que no se las haya habilitado para el control dinámico de la tensión y que esta tarea se haya delegado en las instalaciones convencionales. Un asunto que Red Eléctrica ya ha enmendado, poniendo en marcha las reformas regulatorias y las adaptaciones pertinentes para que las renovables puedan comenzar a prestar este servicio. "La presencia creciente de renovables exige una forma distinta de operar la red eléctrica", indica Raquel Martínez. Y "esa adaptación solo puede ser efectiva si cada parte involucrada cumple sus obligaciones y el operador del sistema vele por que así sea".
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