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Altercados en Barcelona El día que el tío de la ANC se enfadó con la sobrina de los CDR

Las calles que rodean la Llotja han vivido durante toda la mañana un baile de contenedores, acción que ha enfrentado a activistas de los CDR con manifestantes de línea "amarilla".

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Simpatizantes independentistas ante el paso de una furgoneta de los Mossos d'Esquadra, en las inmediaciones de la Llotja de Mar de Barcelona | Alberto Estevez / EFE

Como las piezas del ajedrez después de un golpe en la mesa. Esparcidas por todas partes. Así han sido las múltiples manifestaciones hoy en Barcelona, divididas en columnas para intentar llegar hasta la Llotja de Mar por diferentes caminos. Los accesos, sin embargo, estaban blindados por todas partes: Drassanes, Via Laietana, la estación de França y y la zona del Puerto. Las cargas policiales más fuertes han sido el Paral·lel, cuando una columna del CDR pretendía acceder a Drassanes. También las ha habido en Via Laietana, pero de menor intensidad. En la zona sur, en cambio, no se han registrado cargas, aunque sí momentos de tensión.

Terminado el Consejo de Ministros los helicópteros han dejado de sobrevolar la zona. Señal que los altos representantes del Gobierno ya se habían marchado y que se iniciaba un momento de distensión. Con todo, se han producido detenciones (nueve hasta el momento en Catalunya, siete de ellas en Barcelona) y hoy a las 18 horas está prevista una gran manifestación a lo largo del Passeig de Gracia.

En todo caso, las grandes impresiones del día de hoy están claras: en primer lugar, no se ha abierto el cielo encima de Barcelona, aunque el grado de incidencia de las protestas ha sido elevado. O sea: el número de manifestantes no ha sido espectacular (comparado con las grandes cifras del independentismo): unos cientos al sur, algunos miles en la explanada de la estación de França, y un millar largo tanto en Via Laietana como Drassanes. En cambio, la afectación en la ciudad ha sido total: desde los cortes de las rondas exteriores de la mañana; afectaciones temporales en las grandes vías como parte de Paralelo, Via Laietana y Lluis Companys; hasta el inmenso perímetro policial entorno a la Ltoja (afectados decenas de edificios y movilizando cientos de agentes de policía).

Tal vez la sensación de miedo ha hecho que una buena parte del público objetivo se haya quedado en casa. Tal vez los medios de comunicación han contribuido a hacer una burbuja de grandes expectativas. Pero lo cierto es que el número total de manifestantes no ha sido demasiado elevado, aunque sí eficaz.

La segunda impresión -y sociológicamente muy potente- es que hoy han chocado dos cosmovisiones: la de los CDR versus la de la ANC y Òmnium. La de la Catalunya rebelde versus la Catalunya en pie de paz. La de la CUP versus la de ERC y PDeCAT. Evidentemente, es una generalización que seguro que no se ajusta al 100% con las múltiples realidades que integran cada movimiento. Pero a grandes rasgos, aquí ha radicado la diferencia cuando han aparecido los contenedores.

Diferencias entre los manifestantes

Y es que esta mañana ha sido el del baile de los contenedores. Una vez las columnas han conseguido llegar a los cordones policiales y se han consolidado las posiciones de cada uno, diferentes grupos de jóvenes encapuchados han comenzado a tumbar contenedores con los que montar barricadas disuasorias. Pero allí donde lo han hecho, allí que han surgido personas (de cabellos blancos, mayoritariamente) que se interponían al paso de los manifestantes e impedían que acercaran los contenedores hasta el cordón policial. "Sin violencia", gritaban unas pocas personas, haciendo de barrera humana para evitar el desplazamiento de contenedores. "No es violencia, es resistencia", replicaban decenas de jóvenes. En todo caso, el baile de contenedores se ha limitado a tumbar algunos, pero ninguno ha sufrido daños más allá de caer al suelo.

Y aquí radica la clave del día: el tío del ANC se ha enfadado con su sobrina del CDR. "Cobardes", "que valientes que sois con la cara escondida", "infiltrados" ... Los reproches de los mayores hacia los jóvenes no han sido escasos. Pero han tenido respuesta: "¿Qué pensáis, que levantando las manos arriba conseguiremos algo o qué?". En Via Laietana, la correlación de fuerzas se ha decantado hacia la confrontación, a pesar de algunos reproches de algunas otras manifestantes desde las aceras. Los Mossos han cargado contra la multitud y realizado detenciones, las cuales han sido retransmitidas en vivo por TV3.

En los accesos a la Llotja desde la Barceloneta y la zona del Puerto, en cambio, algunos manifestantes han evitado que los jóvenes acercaran contenedores hasta las vallas de interposición de los Mossos. Pero la pelea ha sido monumental, incluso con el intercambio de algún golpe físico. Estas escenas han atraído inmediatamente la atención de los medios de comunicación, que han captado en vivo las escenas de divorcio entre independentistas. La correlación de fuerzas ha caído del lado de los manifestantes "sin violencia", probablemente por la proximidad con la explanada de la Estación de Francia, donde Òmnium convocaba su Consejo de Ministros paralelo. Y por lo tanto, todas las calles adyacentes estaban llenas de manifestantes de amarillo.

Esta coincidencia ha hecho que activistas de los CDR les recriminaran su actitud: "Nosotros no iríamos al acto de Òmnium a hacer nuestras acciones, pero no vengáis vosotros a nuestras columnas a decirnos qué tenemos que hacer", le argumentaba un joven a una mujer con una estelada azul en el cuello. Un joven encapuchado de negro de arriba abajo, por cierto, lo explicaba así a la gente que les recriminaba que "dieran la cara": “A ver, lo hacemos por seguridad, no para hacernos los guays: Adri [en referencia al joven activista del CDR de Esplugues establecido en Bruselas] está en el exilio porque se inventaron pruebas contra él, pero lo tenían visto de manifestaciones". Y por el contrario: "Sois cuatro gatos y nos estáis poniendo en peligro a todos. A vosotros, os deberíamos hacer un cordón de seguridad, para que no se reviente la protesta ". Y su marido: "Eso, eso, avisa a la gente que está al acto de Òmnium y que vengan aquí inmediatamente".

Son diálogos y escenas de una mañana en Barcelona, cuando justo se conmemora la efeméride de las elecciones del 21 de diciembre de 2017.

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