Público
Público

Bruselas presenta su fondo de transición ecológica "para no dejar a nadie atrás"

La Comisión Europea pretende movilizar hasta 1 billón de euros hasta 2030 en inversiones a través de un plan de gasto público europeo, que incluye un fondo para la transición justa, con partidas especificas para regiones mineras e industrias contaminantes. Estas son las claves de cómo funcionará.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el Parlamento Europeo en Estrasburgo. / REUTERS - VINCENT KESSLER

“Vamos a ofrecer cash climático para evitar un crash climático”. Así ha resumido Johannes Hahn, comisario de Presupuestos y Administración, el nuevo plan de inversiones ‘verde’ de que ha anunciado la Comisión Europea este martes en Estrasburgo.

El llamado Plan de Inversiones Sostenibles para Europa (SEIT, por sus siglas en inglés) pretende ser el “brazo financiero” del Pacto Verde, cuya hoja de ruta ya presentó Ursula von der Leyen poco antes del parón navideño. Entonces, la presidenta de la Comisión llegó a calificar la presentación de momento “hombre en la Luna de Europa”. “Nuestro objetivo es reconciliar la manera en que producimos y consumimos con nuestro planeta, y hacerlo funcionar para nuestra gente”, resumió Von der Leyen.

El billón de euros no será una inversión pública contante y sonante. La idea de Bruselas es atraer dinero privado y contribuciones de los Gobiernos nacionales, de manera que gran parte de la financiación pública se utilizaría como aval en la petición de préstamos o como cofinanciación de proyectos verdes. Es decir, se trata de crear una especie de efecto palanca; una estrategia que el anterior presidente Jean-Claude Juncker ya incluyó en su plan de inversiones públicas.

"Presentamos acciones concretas y recursos financieros para que esa transición tenga lugar"

La Comisión pretende que aproximadamente la mitad del billón de euros se movilice directamente a cargo de acciones de los presupuestos comunitarios, otros 279.000 millones gracias a avales públicos de InvestEU, 114.000 más a través de contribuciones nacionales y otros 143.000 a raíz del mecanismo de transición justa, que también ha aprobado hoy el colegio de comisarios. También esperan generar 25.000 millones en inversiones a partir del sistema de comercio de emisiones.

“Presentamos acciones concretas y recursos financieros para que esa transición tenga lugar, puesta que ya es hora de actuar”, ha dicho Hahn. “Fíjense ustedes en Australia [que está sufriendo una oleada de incendios], es urgente intervenir”.

El tamaño definitivo del fondo dependerá de las negociaciones por el marco financiero plurianual de la Unión Europea para 2021-2027 -la planificación a largo plazo de Bruselas-, que tiene que pasar el aprobado del Parlamento y de los jefes de Gobierno de los Veintisiete este año. “Si nos amenazan con reducir el presupuesto, habrá sobres cuya financiación se verá afectada”, advertía un funcionario europeo este lunes.

Además de las ayudas directas e indirectas, los técnicos de Bruselas dicen que la Comisión permitirá usar toda la flexibilidad posible en las reglas contra las ayudas públicas a las grandes empresas, para favorecer que estas puedan realizar inversiones ‘verdes’.

Dinero ‘fresco’ para regiones mineras

La medida estrella dentro de ese plan es el mecanismo de transición justa, que debería generar “al menos" 100.000 millones de euros de inversiones, según las previsiones de la Comisión Europea, para “ayudar a municipios y regiones con menos capacidades para que recuperen terreno y puedan hacer frente al cambio climático, tengan oportunidades de empleo y generen empleos orientados a futuro. Queremos asegurarnos de que nadie se quede rezagado”, en palabras de Hahn.

El mecanismo se divide en tres partes: el primero sería el fondo de transición justa de nueva creación, que contaría con 7.500 millones de euros del presupuesto comunitario. Aunque este mecanismo representa una décima parte del plan SEIP, es el más novedoso. 

Para acceder a ese fondo de transición justa, las capitales tendrán que elaborar en los próximos meses sus planes de transición, en los que destaquen las regiones de sus países que piensan que necesitarán más apoyo para llevar a cabo la transición energética. “Cada Estado miembro deberá identificar esos territorios, describir el proceso de transición y tendrá que demostrar su coherencia con el plan energético nacional”, ha explicado la comisaria de Cohesión y Reformas, Elisa Ferreira.

La segunda pata del mecanismo de transición será el llamado instrumento InvestEU, heredero del plan Juncker. Con ese fondo, Bruselas pretende generar 45.000 millones de euros en inversiones públicas. La idea detrás de InvestEU es generar inversiones privadas utilizando el dinero público como aval para préstamos.

La tercera y última parte del mecanismo de transición consistirá en préstamos del Banco Europeo de Inversiones con condiciones muy favorables para las administraciones centrales y regionales de los Estados miembros. Así pretenden movilizar hasta 35.000 millones de euros.

Un fondo grande, pero no lo suficiente

Se trata del mayor plan de inversiones a nivel comunitario de siempre, si bien la mayor parte del dinero dentro del plan procederá de recanalizaciones de fondos que ya existían hasta ahora, como los fondos de cohesión o el InvestEU. La única partida con dinero nuevo será el fondo de transición justa para regiones con industrias especialmente afectadas por la transición. Es decir, 7.500 millones de euros.

¿Qué hay de nuevo entonces? “Es como si abro el armario, y veo que tengo harina, azúcar, mantequilla. Lo que es nuevo hoy es el plan para hacer un pastel. Ese pastel es una nueva receta que vendemos hoy, que incluye en un solo recipiente financiamiento privado y publico. Y la tarta será para todo el mundo”, resumía una funcionaria comunitaria este lunes.

Para Friends of the Earth Europe, una plataforma de ONG ecologistas con sede en Bruselas, la intención de la Comisión Europea es buena pero creen que los 7.500 millones de euros de nuevo cuño son insuficientes: quieren que se multipliquen hasta por diez. “La UE debe ser mucho más ambiciosa e ir más rápido”, ha dicho su directora, Jagoda Munić, en un comunicado de prensa. Además, pide que “solo se envíen fondos a los países que estén haciendo su parte en la acción climática y excluir del todo los combustibles fósiles del presupuesto comunitario y de los fondos privados que se movilicen a raíz de la inversión pública”.

Los propios funcionarios de la Comisión reconocen que aunque el plan consiga movilizar la meta del billón de euros, el nivel de inversiones no será suficiente para paliar la crisis climática. Aun así, con el lanzamiento de este plan, pretenden motivar a las empresas privadas y a otros países a que inviertan en verde. “Para Europa es un win win. Tenemos que mostrar a otras zonas del mundo que esto sí funciona cuando vengan a visitarnos”.

Si bien es una parte pequeña del plan de inversiones general SEIT, el fondo para la transición justa pretende compensar a aquellas regiones que necesiten reconvertir su economía local para reducir sus emisiones de contaminantes, con un foco especial sobre las regiones mineras, aquellas que tienen industrias especialmente dañinas para el medio ambiente.

Según los técnicos de la Comisión Europea, el plan también ayudará a proteger a las regiones más expuestas al impacto del cambio climático, como aquellas cuya agricultura depende del abastecimiento de agua, algo que quizá podría favorecer también a las regiones agrícolas españolas, aunque las inversiones concretas dependerán de las negociaciones entre Madrid y Bruselas.

¿Qué tipos de proyectos podrán recibir financiación? Según los técnicos, el plan apoyará a la creación de empleo y ayudará a la creación de programas de formación para personas que se queden sin trabajo en sectores contaminantes. Además, las regiones más afectadas por el cambio climático pueden pedir ayuda para hacer frente a problemas medioambientales. Por ejemplo, un lugar cuyas tierras de cultivo estén contaminadas, podrá pedir apoyo para su limpieza.

Para otorgar las ayudas de este fondo de transición a las regiones que lo soliciten, Bruselas se evaluará las peticiones de las capitales en base a cinco criterios: cantidad de gases de efecto invernadero emitidos por las industrias de la región, nivel de empleo en industrias contaminantes y, en concreto, en minas de carbón. También se tendrán en cuanta los niveles de producción de turba y petróleo de esquisto (shale).