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Elecciones 28A Todos los candidatos, menos Casado, vacían sus agendas para preparar el debate a cuatro

RTVE alberga este lunes el primer debate entre los candidatos del PSOE, PP, Unidas Podemos y Ciudadanos. Un día después se volverán a ver las caras en Atresmedia para convencer a los últimos indecisos.

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Sánchez, Casado, Rivera e Iglesias se verán las caras por primera vez en la campaña en la televisión pública.

El debate que por momentos parecía que no contaría con ningún candidato de la oposición será el que dé el pistoletazo de salida para los dimes y diretes que los líderes de los cuatro partidos principales llevarán a cabo en las próximas 48 horas. 

RTVE alberga este lunes el primer debate entre los candidatos del PSOE, PP, Unidas Podemos y Ciudadanos. Un día después se volverán a ver las caras en Atresmedia.

Xabier Fortes será el encargado de conducir el debate y se emitirá en directo, a partir de las 22.03 horas, desde el Estudio 1 de Prado del Rey por La 1, Canal 24H, RTVE.es, RNE y además por TVE Internacional y Radio Exterior. Está previsto que dure en torno a una hora y 40 minutos.

Iglesias, Casado y Rivera despejaron sus agendas en los días previos para afrontar este primer debate de la campaña, mientras que Pablo Casado siguió de gira por España pidiendo el voto a los electores.

Sánchez prefiere prepararse en solitario

El candidato socialista pasó buena parte de la jornada del domingo preparándose el debate. Según fuentes socialistas, Sánchez estuvo estudiando una serie de fichas, con distintos temas, que le había preparado su equipo más cercano y, a la vez, elaborando sus propias fichas para el envite de este lunes.

Intentará no entrar en rifirrafes con Casado o Rivera

Sánchez siempre se ha preparado los debates en solitario, después de recabar documentación de su equipo. Un cercano colaborador suyo indicó a Público que el candidatos más que aprenderse los datos o los mensajes "necesita interiorizarlos", y es un tarea que sólo puede hacer él mismo.

En principio, Sánchez quiere presentarse como hombre de Estado o, más bien, como presidente de facto. Y, según las citadas fuentes, esta trabajando "lo que le quiere decir a los españoles", es decir, buscará ser propositivo y didáctico, en la línea que ha llevado en la campaña.

Eso no quita que vaya preparado con una batería de datos para contestar a los más que previsibles ataques de Partido Popular y Ciudadanos. Sánchez ha comentado que quiere "desenmascarar las mentiras" que ha venido oyendo durante la campaña por parte de los máximos dirigentes de estos partidos.

Intentará, además, no entrar en rifirrafes con Casado o Rivera, aunque quienes conocen bien a Sánchez no tienen claro que lo pueda evitar. Durante la jornada del lunes, antes del debate, seguirá manteniendo reuniones con su equipo y su principal asesor, el jefe de Gabinete de la Presidencia del Gobierno, Iván Redondo, aunque también hará llamadas telefónicas a personas que son de su confianza.

No obstante, en las horas previas al debate es más que probable que vuelva a encerrarse en su despacho y prepare las última notas. Sánchez necesita "interiorizar" porque, según el citado colaborado, es cuando mejor son sus intervenciones.

Casado presume de solvencia

El ‘popular’ presumía este domingo de ser el único líder con un acto programado de los cuatro grandes partidos. Desde su entorno aseguran que afronta estos debates con mucha tranquilidad y que tiene ganas de "pasárselo bien". Al ser un debate a cuatro, desde Génova argumentan que, a diferencia de un cara a cara, en el que la victoria está más clara, "es muy difícil ganarlo o perderlo" y señalan que el “margen entre 'qué bien has estado' o 'qué duro eres' es muy estrecho".

"El margen entre 'qué bien has estado' o 'qué duro eres' es muy estrecho", opinan desde Génova

Casado se muestra muy confiado de sus posibilidades porque, según las fuentes consultadas "no tiene nada que perder", al contrario que Pedro Sánchez que "tiene que dar la cara y exponerse". El presidente del Gobierno será el centro del debate, apuntan fuentes 'populares', porque el líder del PP ya ha dejado claro que Sánchez es su principal rival y no Ciudadanos, a pesar de que con Rivera se disputa un espacio electoral similar.

Aunque desde el equipo del presidente destacan que hay un 40% de indecisos a los que convencer, no creen que se trate de un evento que defina el curso de la campaña y las elecciones. "No esperéis una 'superbowl'. Los debates serán muy informativos”, alegan. Creen que la diferencia la marcará quien se muestre relajado y seguro de sí mismo. “El espectador sabe lo que es un debate impostado”, alegan. Por ello, Casado irá "con lo puesto"; el 'popula'’ ya ha reconocido en alguna ocasión que no se suele preparar las intervenciones en el pleno sino que todo le sale de manera "muy natural". Eso sí, llevará algunos papeles para asegurar los datos y que no le puedan hacer 'fact cheking'.

Entre los temas a los que más importancia conceden desde Génova es al bloque de economía y al de política territorial. Creen que en estos dos aspectos el PP lidera el debate y convence, mejor que nadie, al electorado indeciso. Casado preparará las citas televisivas junto a su núcleo de confianza durante la tarde del domingo. Son Javier Maroto, jefe de campaña y número tres del partido, Javier Fernandez Lasquetty, director de gabinete y María Pelayo, jefa de comunicación del PP.

Los cara a cara, la gran baza para Iglesias

Para el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, los debates electorales tienen una relevancia especial durante la campaña. En la formación consideran que es uno de los escenarios donde el líder del partido mejor se desenvuelve, en el cara a cara, frente al resto de dirigentes de los demás partidos.

Iglesias ha despejado su agenda durante tres días

Por eso, Iglesias ha despejado su agenda durante tres días (en los que se incluyen las jornadas de los debates): el domingo, el lunes y el martes. El partido había dejado ya estos tres días en el aire pendientes de la fecha definitiva de la celebración del debate de Atresmedia, que a su vez estaba pendiente de la agenda del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que no quiso desvelar su disponibilidad hasta la pasada semana.

Durante varios actos de la campaña, el líder de Podemos ha insistido en la importancia de celebrar debates electorales con el fin de que los ciudadanos puedan ver la confrontación de ideas entre los diferentes partidos en temas como la sanidad, la educación o las pensiones. En esta línea, Iglesias ha afeado a Sánchez que tratase de imponer su agenda y que rechazara en primera instancia acudir al debate de la televisión pública.

Iglesias prepara los dos debates electorales, que tendrán lugar mañana lunes y el martes, en su casa, en contacto permanente con su equipo de campaña, dedicándole mucho tiempo al estudio y preparando fichas con los temas principales de su programa electoral, según informa Europa Press.

Con este fin, el líder de la formación 'morada' ha limpiado su agenda de actos y tan solo ha mantenido una breve entrevista telefónica en Onda Cero para hablar de sus propuestas en materia de protección animal. 

En la formación confían en las posibilidades de Iglesias en el cara a cara por varias cuestiones. La primera tiene que ver con uno de los ejes discursivos que ha marcado la campaña electoral de Unidas Podemos: las cloacas del Estado y el supuesto espionaje y fabricación de pruebas falsas contra el líder de Podemos. Desde la formación se ha interpelado al resto de dirigentes políticos (especialmente al presidente del Gobierno), a los que se ha afeado su silencio sobre el asunto. En un debate con Iglesias es más difícil que continúen sin marcar una posición concreta.

También es probable que, como ha hecho durante la campaña, aunque de forma indirecta, el líder de Podemos pregunte directamente a Sánchez si estaría dispuesto a pactar con Ciudadanos en caso de puedan sumar una mayoría parlamentaria tras el 28 de abril. Iglesias ha insistido en repetidas ocasiones que el PSOE "prefiere" a Albert Rivera, y algunos dirigentes de la formación, como Irene Montero, se lo han preguntado a otros representantes socialistas durante la celebración de otros debates.

Rivera se vuelca y alquila cámaras y focos de prueba

El último acto público de Albert Rivera fue el pasado viernes 19. El candidato de Ciudadanos a la presidencia del Gobierno participó por la mañana en un ‘encuentro perruno’ y quedó libre de compromisos hasta el miércoles 24. A partir de esa fecha sólo tendrá dos días para hacer campaña. Ha tenido que ser Inés Arrimadas, número uno del partido por Barcelona, quien reemplace a Rivera durante los actos de este fin de semana y los próximos días.

Rivera, a diferencia de Casado, quiere tenerlo todo bien medido y no ha dejado espacio para la improvisación

En el partido 'naranja' apuestan por aprovechar los debates y defienden Rivera es buen orador, "sabe debatir". No obstante, su estrategia contrasta con la de Casado y fuentes de su entorno confirman a Público que han alquilado unas cámaras de televisión y unos focos para hacer pruebas. El líder de Cs quiere tenerlo todo bien medido y no ha dejado espacio para la improvisación. El catalán pocas veces se sale del guión marcado, mide mucho qué dice y cómo lo hace, también en sus intervenciones del Congreso y mitines. Corre el riesgo de ser percibido como 'poco espontáneo', lo que en un debate de estas características puede hacerle perder puntos.

Desde la cúpula de Ciudadanos consideran que los debates pueden ser decisivos, aunque conceden que muchos votantes no se basan únicamente en lo que allí ocurra.  Subrayan que se tratan de “herramientas muy interesantes para que los españoles tengan más información para decidir su voto". En la organización de la campaña consideran que el hecho de que Santiago Abascal no participe en el debate es positivo por una mera cuestión: se reducen el número de actores en juego y de discursos, especialmente para los partidos que se disputan el espacio de la derecha.

Los liberales tratarán de hacer ver al electorado más indeciso que sólo hay dos alternativas: Sánchez gobernando junto a los independentistas y Unidas Podemos o Rivera con Casado, a quien le ha tendido la mano durante toda la campaña y con el que confía en reeditar un acuerdo como el de Andalucía, donde gobiernan conjuntamente gracias al apoyo de Vox.

Los antecedentes al debate

RTVE retrasó un día la jornada que ya tenía cerrada para hacer coincidir su debate con el de Antena 3 y La Sexta, aunque tras las críticas de los candidatos –solo Sánchez confirmó su presencia tras el cambio de fecha– y de los propios trabajadores de la cadena, se recuperó la fecha original para dejar espacio al debate de Atresmedia, que ya ha tenido que modificar el formato que pretendía después de que la Junta Electoral Central anulase la participación de Vox, al ser un partido sin representación parlamentaria

La alternativa unilateral para Sánchez pasaba por acudir a TVE a debatir con los "número dos" del resto de partidos y dejar una silla vacía –o mandar a alguien– en el debate de Atresmedia, por lo que participar en los dos debates ha resultado como menos dañina para su candidatura, sobrada vencedora en la jornada del 28A según múltiples encuestas y sondeos

De hecho, con la intención de evitar estas polémicas, Iglesias ha propuesto en varias ocasiones garantizar por ley la celebración de varios debates televisivos durante las campañas electorales y obligar a los dirigentes políticos a acudir: "Cualquier candidato debería estar obligado por ley a debatir en la pública. La pública celebra su debate el día 22, y la privada, el día 23. Lo más razonable es que vayamos a los dos debates. Nosotros estaremos en los dos. Es clave en una sociedad democrática que nos vean debatir, de empleo, de sanidad, de servicios públicos… En unas elecciones todos los candidatos tenemos que tener toda la disponibilidad para debatir cuando se nos invite. Esto va de respeto a los ciudadanos", defendió.

Objetivo: pescar al electorado indeciso

El 51% de las personas que se ubican en el centro del espectro político no tienen decicido su voto, según datos publicados por el CIS.

El dato se reduce considerablemente cuando el votante tiene clara su posición política. Un 30% de aquellas personas que se definen de izquierdas o derechas aún tiene dudas, un 21% menos que en los votantes de centro.

El dato es generalizado en todo el país, ya que hasta un 41,6% de la gente que quiere votar dice que no tiene decidido su voto, lo que supone diez puntos más que en 2016 y tanta gente como en 2015, que fue una cifra récord desde los noventa.

Uno de los datos más relevantes es el del aumento de indecisos en la derecha, históricamente un voto afianzado y claro. Han pasado de ser un 26% en 2015 a ser un 38% en 2019.

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