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El caso de la 'manada de Sabadell', un manual sobre cómo no hay que celebrar un juicio por violación grupal 

El juicio por la violación múltiple que sufrió una joven en Sabadell ha quedado visto para sentencia rodeado por la polémica en cuanto al tratamiento que se le ha dado a la víctima, cuyo nombre, su voz y su orientación sexual han quedado al descubierto. Expertas juristas reclaman mayor protección para las víctimas de violencia sexual.

El abogado de la víctima de la violación, Jorge Albertini (d), atiende a los medios de comunicación momentos antes de iniciarse esta mañana en la Audiencia de Barcelona el juicio a uno de los supuestos autores
El abogado de la víctima de la violación, Jorge Albertini, atiende a los medios de comunicación momentos antes de iniciarse el juicio por la 'manada de Sabadell' en la Audiencia de Barcelona. Marta Pérez / EFE

De la víctima de la 'manada de Sabadell' se sabe prácticamente todo: su nombre, su edad y hasta su orientación sexual. Su voz ha sido difundida en las televisiones con los fragmentos más delicados de su declaración en el juicio que ha quedado visto para sentencia este miércoles. En la vista oral, además de enfrentarse al duro interrogatorio del fiscal y de la abogada defensora de su presunto violador, la víctima ha visto cómo su identidad ha quedado al descubierto, referiéndose a ella todas las partes personadas por su nombre y su apellido. ¿La revictimización en su caso se había podido evitar? 

"Por lo menos, se habría tenido que intentar paliar esa revictimización", asegura, indignada, Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas. "Se había tenido que acordar de oficio que este juicio fuera a puerta cerrada para preservar la intimidad de la víctima. No es normal que se dé a conocer su nombre y aspectos de su vida personal delante de los acusados. Habría tenido que ser mejor protegida". 

Coincide con esta reflexión María Ángeles Jaime de Pablo, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis. "En este tipo de juicios por violencia sexual se tendría que decretar la publicidad restringida y que se celebrara a puerta cerrada. No tiene por qué difundirse la voz de la víctima". La víctima declaró detrás de un biombo para evitar ver a sus presuntos agresores y que estos la vieran.  "A la víctima de violencia sexual hay que cuidarla mucho, porque ella, con su denuncia, puede evitar que un depredador sexual siga en las calles, puede evitar que otra mujer pase por lo mismo que ella. Esta motivación hay que hacérsela ver a la víctima", dice María Ángeles Jaime de Pablo.

Para la presidenta de Themis, la revictimización puede evitarse "con la necesaria y urgente formación de jueces y fiscales". El fiscal de este caso ha sido criticado por las preguntas incisivas que le formuló a la víctima. "Creo que el afán del fiscal era tratar de conseguir pruebas de cargo incuestionables, pero quizá no ha tenido la destreza de hacerlo sin parecer falto de empatía". En este sentido, la fiscal de Sala Delegada de Violencia sobre la Mujer, Pilar Martín Nájera, considera que el interrogatorio incisivo del fiscal a la víctima de la violación múltiple se hizo "sin ningún tipo de sensibilidad ni empatía", algo que "no se debe producir nunca". Sin embargo, el letrado de la víctima, Jorge Albertini, ha manifestado su conformidad con las preguntas que el fiscal hizo a su cliente. "Eran necesarias", ha dicho. Además el abogado ha indicado que la víctima ha tenido "la templanza para declarar de manera precisa". 

María Ángeles Jaime de Pablo opina respecto a la abogada del presunto autor material que "se puede defender a un presunto agresor sexual sin tener que llegar al extremo de echar por tierra a la víctima", como ha ocurrido en este juicio. La letrada Raquel Ramos ha llegado a reprochar a la víctima no haber gritado para pedir ayuda o no haberse resistido cuando "iba acompañada de un solo individuo sin un objeto que le pudiera hacer temer por su vida".

El testimonio de la víctima, que en este caso fue violada de todas las maneras posibles por tres hombres, uno detrás de otro, es imprescindible en el ordenamiento procesal. Sin denuncia de la víctima de violencia sexual no puede haber proceso. "Pero hay que racionalizar las diligencias de investigación para que no tenga que declarar tantas veces y revivir la agresión que sufrió", dice Yolanda Besteiro, que recuerda que una sentencia del Tribunal Supremo aboga por esta medida para evitar sufrimientos a las víctimas. "Tienen que declarar un mínimo de cuatro veces en todo el proceso. Hay medidas, como la grabación de su testimonio, con todas las garantías procesales, o declarar por videoconferencia que serían menos incisivas en su dolor", dice Besteiro. 

Para la abogada criminalista Marta Pellón, el testimonio de la víctima, su relato en la vista oral, es "imprescindible". "En un denuncia hay que contar lo que pasó con todos los detalles y claro que es doloroso pero no hay otra manera de hacerlo. Lo que hay que hacer es ser lo más respetuosos posibles con la víctima", dice Pellón.

La presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis cree que a la víctima de agresión sexual hay que explicarle bien cómo es el proceso penal. "Su abogada o abogado debe contarle bien lo que va a pasar una vez presente la denuncia y acompañarla en todo el proceso".  Solo un 20% de las mujeres violadas denuncian, según datos de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género. "¿Por qué no denuncian? Pues porque no se las cree, se las cuestiona y porque quieren olvidar cuanto antes", explica María Ángeles Jaime de Pablo. Por eso es tan importante que los casos enjuiciados por violación sean rigurosos en cuanto a la protección y respeto a las víctimas.

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