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La cumbre de Marruecos reabre la brecha entre Sánchez y Unidas Podemos por el Sáhara

Ni Yolanda Díaz ni Ione Belarra ni Alberto Garzón acudirán a la cumbre bilateral entre España y Marruecos que se celebrará en febrero. Unidas Podemos rechazó y denunció el giro unilateral de Sánchez en el conflicto del Sáhara Occidental.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, en el acto de presentación de
Pedro Sánchez, Nadia Calviño y Yolanda Díaz en una imagen de archivo. Ricardo Rubio / EUROPA PRESS

La celebración de una Reunión de Alto Nivel (RAN) entre España y Marruecos ya tiene fecha y lugar, lo que ha reabierto una brecha en el seno del Gobierno de coalición que el pasado año ya provocó un importante choque entre el PSOE y Unidas Podemos. Pedro Sánchez y 10 ministros (según desveló este miércoles el titular de Exteriores, José Manuel Albares) acudirán a Rabat para celebrar esta cumbre bilateral los días 1 y 2 de febrero.

Entre esos ministros, a día de hoy, no estará ninguno de Unidas Podemos. Nada más conocer la fecha del encuentro, desde el equipo de la vicepresidenta segunda del Ejecutivo, Yolanda Díaz, se dejó claro que la titular de Trabajo no estaría presente en la misma.

Tampoco estarán, según ha podido confirmar Público, ni la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, y secretaria general de Podemos, Ione Belarra; ni el ministro de Consumo y líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón; ni el ministro de Universidades y representante de los comuns en el Gobierno, Joan Subirats

En este sentido, solo el ala socialista del Gobierno participará de la cumbre con Marruecos, lo que escenificará una brecha importante entre los dos socios que se abrió en marzo del pasado año. En ese momento, se conoció que el presidente había remitido una carta al rey marroquí, Mohamed VI, en la que apoyaba el denominado plan de autonomía para el Sáhara Occidental.

Este movimiento supuso de facto que España abandonaba su posición de neutralidad activa en el marco de la ONU y se posicionaba, por primera vez y de manera oficial, a favor de una de las partes en el conflicto del Sáhara: Marruecos. El inesperado giro de Sánchez provocó las críticas de prácticamente todos los actores políticos (socios y oposición) y dejó muy tocadas las relaciones con Argelia, que suspendió el denominado acuerdo de amistad que mantenía con España desde hacía dos décadas.

El Ejecutivo de coalición tuvo, además, su propio conflicto. Unidas Podemos criticó la decisión del presidente por motivos relacionados con el fondo y las formas. Respecto al fondo, el espacio confederal defiende el derecho de autodeterminación del pueblo saharui y es absolutamente contrario a la opción de "autonomía" que propone Marruecos.

UP y los socios de investidura no comparten el giro

En cuanto a las formas, los de Yolanda Díaz denunciaron que el giro de Pedro Sánchez y del PSOE fue unilateral y que en ningún momento el líder del Ejecutivo les informó del cambio de posición ni, mucho menos, trató de consensuarlo con su socio de Gobierno.

La vicepresidenta segunda calificó de "incoherente" la decisión del presidente y denunció la "opacidad" con la que se había gestado. De hecho, en ese momento hubo voces que se preguntaron incluso si una diferencia estratégica tan importante (sobre todo para la izquierda española, que ha asumido un papel relevante y sin fisuras en la defensa de la autodeterminación del Sáhara Occidental) era motivo suficiente para romper el Ejecutivo de coalición.

Díaz lo descartó, pero matizó que no lo haría "por responsabilidad". También fueron muy duras las críticas que hizo Podemos: "No entendemos con qué legitimidad se pretende defender los derechos de los ucranianos mientras se entregan los derechos del pueblo saharaui. Supone un giro en la posición de nuestro país frente a las resoluciones de Naciones Unidas, que hablan de autodeterminación del pueblo saharui, del programa del PSOE y del acuerdo de Gobierno. La sociedad española tiene un compromiso con los derechos saharauis", aseguraron entonces sus portavoces.

Las críticas no quedaron solo en el ámbito verbal, y Unidas Podemos, ERC y EH Bildu (estos últimos, socios parlamentarios del Gobierno) llevaron al Congreso de los Diputados una proposición no de ley cuyo debate y votación escenificó la unilateralidad de la decisión del presidente y su aislamiento. Todos los grupos, a excepción del Socialista (votó en contra), de Vox y de Ciudadanos (se abstuvieron) votaron a favor de esta propuesta, que apoyaba expresamente la autodeterminación del Sáhara.

En concreto, la proposición no de ley expresaba su apoyo a las resoluciones de la ONU y a la Misión de Naciones Unidas para el referéndum en esa región, y lo hacía con "el convencimiento de que solo el diálogo, la negociación y el acuerdo llevado de manera constructiva y conforme al Derecho Internacional, ayudarán a alcanzar una solución política justa, realista, viable, duradera y mutuamente aceptable en el Sáhara".

Tras varias semanas de tensión, el conflicto perdió fuelle y se difuminó para dejar paso a otros asuntos. Sin embargo, la cumbre que se celebrará en Marruecos los días 1 y 2 de febrero lo ha devuelto al foco político, y la imagen de Sánchez en Rabat podría ser muy parecida a la del PSOE el día que el Congreso avaló por una amplia mayoría un referéndum de autodeterminación para el Sáhara Occidental.

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