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La detención de Puigdemont reactiva la movilización independentista y debilita el diálogo

Miles de personas llenan plazas de toda Catalunya para protestar por la detención en Cerdeña del expresidente catalán, que ha salido en libertad sin medidas cautelares. Los hechos de las últimas 24 horas suponen un freno a la reactivación de la mesa del diálogo y podrían alimentar la confrontación.

Varias personas sostienen retratos del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont durante las fiestas de la Mercé.
Varias personas sostienen retratos del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont durante las fiestas de la Mercé. Marta Pérez / EFE

La detención del expresidente Carles Puigdemont ha vuelto a desatar una masiva movilización independentista, en este caso esparcida por decenas y decenas de pueblos y ciudades de Catalunya que han sumado miles y miles de personas concentradas para rechazar la detención. Convocadas por la Associació de Municipis per la Independència (AMI), las protestas se han materializado a partir de las 20 horas, cuando apenas hacía dos horas que Puigdemont había salido libre sin medidas cautelares en Cerdeña, donde fue detenido el jueves por la noche en el aeropuerto de Alguer.

Más de 2.000 personas se han congregado en la plaza Sant Jaume de Barcelona, la plaza del Vi de Girona se ha llenado de pleno, la plaza de la Font de Tarragona también ha reunido a cientos de personas, una gran multitud se ha acercado a la Avenida Blondel de Lleida. Y la protesta también ha congregado a cientos de personas en Sant Cugat del Vallès, Reus, Figueres, Sabadell, Terrassa, Sant Vicenç dels Horts y decenas y decenas de municipios catalanes.

Una vez más se ha puesto de manifiesto que el rechazo a la represión -especialmente cuando afecta a alguien con la fuerza simbólica de Puigdemont- es de las pocas cosas que ahora mismo genera una respuesta unitaria del independentismo. Pero, sobre todo, los hechos de las últimas 24 horas han levantado el listón de exigencia de una mesa de diálogo entre gobiernos para abordar el conflicto político que apenas se reanudó la semana pasada y ahora puede tambalearse. De hecho, en la plaza Sant Jaume de la capital, el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, ha sido muy claro: "Nos prometen diálogo y nos dan más represión. Si quieren negociación deben detener la represión". Cuixart, que hasta ahora sobre todo había reclamado unidad independentista para encarar el diálogo, ha añadido que "Europa debe decir algo, esto es un conflicto europeo y Europa no puede dar la espalda".

Puigdemont ha quedado en libertad a las 18 horas sin medidas cautelares, por lo que podrá volver a Bélgica si así lo desea y, además, ha podido retomar la agenda que le había llevado a Alguer, para asistir a un festival de cultura popular catalana. Seguramente su gran triunfo en las últimas horas es que el argumento del juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena que las euroórdenes continuaban activas no ha pasado el filtro de la justicia italiana, al menos de momento, ya que podrá seguirse moviendo por toda la UE con libertad excepto España.

Ya lo había pronostica su defensa y durante la tarde la Fiscalía belga ha asegurado que "el procedimiento en curso" en los tribunales belgas está "en suspenso a la espera" de la decisión final del Tribunal General de la Unión Europea sobre el "levantamiento de la inmunidad parlamentaria de Carles Puigdemont". Eso sí, el próximo 4 de octubre el expresidente catalán deberá declarar en la Corte de Apelación de Sassari -probablemente de manera telemática- en la vista sobre su extradición.

Concentraciones matinales

Las concentraciones de esta noche han puesto el punto y final a otra jornada política frenética, marcada nuevamente por la represión al independentismo. La detención de Puigdemont, a pesar de su liberación posterior, impacta de lleno en la reciente reanudación de la mesa de diálogo entre gobiernos para abordar el conflicto político. Por un lado, debilita la fuerza de ERC para apostar por ella, a la vez que refuerza los argumentos de Junts y la CUP para rechazarla o, al menos, mostrarse críticos; por otro, constata que la represión estatal contra el independentismo está muy lejos de detenerse, como han demostrado también otros casos recientes, como el reciente procesamiento por una acusación de terrorismo de los activistas de los CDR detenidos en la llamada operación Judas.

Después de que la detención trascendiera casi a última hora del jueves, el viernes de la Mercè -festivo en Barcelona- ha arrancado con una concentración en las cercanías del consulado italiano en la capital catalana, que estaba blindado por los Mossos, y que ha contado con una amplia representación de los partidos y entidades independentistas. JxCat ha desplazado a su plana mayor, comandada por el vicepresidente del Govern, Jordi Puigneró, la presidenta del Parlament, Laura Borràs, y el secretario general del partido, Jordi Sànchez, mientras que ERC no ha enviado a ningún conseller. La protesta, que se ha prolongado durante varias horas y ha reunido hasta un millar de personas, no ha sido la única que se ha hecho durante la mañana, ya que alrededor de 500 personas se han congregado también en Girona.

Reunión extraordinaria del Govern

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, ha convocado para el mediodía una reunión de urgencia del Govern que ha ido seguida de una comparecencia de todo el consejo ejecutivo en el que ha denunciado la represión y ha reclamado la liberación "inmediata" de Puigdemont, que llegaría horas después. Pero, sobre todo, ha reconocido que "es evidente que estos hechos no ayudan nada al proceso de la resolución del conflicto político. No contribuye a generar las condiciones que favorecen la confianza entre las partes. El primer paso era y es que acabe con la represión".

Oriol Junqueras ha  admitido que la detención ponía en peligro a la mesa de diálogo

Precisamente este es la tesis que ha sostenido ERC, la única formación independentista que hace bandera de la mesa de diálogo como espacio a explorar para resolver el conflicto político. Horas antes, el presidente del partido, Oriol Junqueras, admitía que la detención ponía en peligro a la mesa de diálogo, para añadir que una parte de los "aparatos del Estado" tienen la intención de "reventar cualquier posibilidad de negociación". Aunque recalcó que él mismo es "escéptico" con el espacio de diálogo y que es un camino "dificilísimo y lleno de obstáculos", ha reclamado al independentismo actuar de manera "coordinada" porque así "hay más posibilidades de éxito". El presidente español, Pedro Sánchez, también ha invocado el diálogo como única vía para "el reencuentro" y ha insistido en que es "más necesario que nunca", si bien añadió que Puigdemont "lo que tiene que hacer es comparecer y someterse ante la justicia".

JxCat critica el amparo a la persecución

Pero por si alguna cosa han servido los acontecimientos de las últimas 24 horas es para que Junts per Catalunya y la CUP vean reforzadas sus críticas o, directamente, rechazo frontal a la apuesta por el diálogo para resolver el conflicto. Asimismo, para que su retórica sobre la confrontación gane fuerza, después de comprobar que, al menos en primer término, el Tribunal Supremo ha vuelto a sufrir un revés europeo y, a corto plazo, parece bastante improbable que Puigdemont sea extraditado a España.

Durante la concentración de la mañana en el consulado italiano, el secretario general de JxCat, Jordi Sànchez, ha manifestado que "no se puede garantizar el diálogo y la negociación dando amparo a una persecución política y a una vulneración de los derechos fundamentales". Posteriormente, la presidenta del Parlament, Laura Borràs, ha emitido una declaración por escrito para reclamar al Estado español que "aborde de una vez sin más dilaciones la negociación de la amnistía y del ejercicio del derecho a la autodeterminación".

La CUP, por su parte, ha asegurado que el Gobierno español había "avalado" la detención de Puigdemont y la "represión" al independentismo, al tiempo que ha hecho un llamamiento a la movilización como única vía para solucionar el conflicto político. En este sentido, la formación ha insistido -a través de sus diputados Carles Riera y Dolors Saber- que el Gobierno español "no tiene ninguna intención" de revertir la "represión" y querer solucionar políticamente el conflicto.

A la espera de comprobar si la movilización contra la represión tiene mucha continuidad domingo, la gran duda a resolver es ver en qué condiciones continúa la mesa de diálogo. Sin embargo, ahora tiene una ventaja respecto a hace unas semanas, y es que en la reanudación de la semana pasada se acordó que las futuras reuniones serían "discretas", por lo que los trabajos pueden continuar alejados del ruido mediático y de las críticas políticas.

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