Este artículo se publicó hace 6 años.
el futuro del psoe de AndalucíaDíaz asume las tesis de Sánchez y endurece su posición frente al PP
La rectificación del pasado martes buscaba sobre todo destacar la falta total y absoluta de sentido de Estado de PP y Ciudadanos, además de lanzar un mensaje hacia dentro del partido: el hacha de guerra está enterrada y bien enterrada

Sevilla-
Casi cuatro años después del gran cisma que partió en dos al PSOE –la bronca interna que en los meses de septiembre y octubre de 2016 desembocó en el accidentado comité federal que forzó la dimisión de Pedro Sánchez para permitir que gobernara el PP de Mariano Rajoy–, Susana Díaz, la abanderada del bando que eligió la abstención, se rectificó a sí misma.
En el fragor del debate parlamentario del martes pasado con Juanma Moreno, el presidente de la Junta de Andalucía, quien le arrebató el cargo tras las autonómicas de diciembre de 2018, Díaz le espetó: "Yo me equivoqué y Pedro Sánchez acertó porque lo hicimos [abstenernos] por generosidad con España. Queríamos que España tuviera un Gobierno y pensábamos que su partido, cuando le tocara a la inversa, pondría a España por delante de sus intereses. [Pero] nos habrían llevado a cuartas, quintas votaciones hasta que sumaran con la ultraderecha para alcanzar el Gobierno. España le preocupaba muy poco".
La frase de Díaz, que la secretaria general del PSOE de Andalucía llevaba preparada –según las fuentes consultadas por Público– y tenía previsto soltar si el debate con Moreno se ponía caliente, como sucedió, cayó como una bomba en el partido y provocó todo tipo de reacciones, dentro y fuera del PSOE.
Los suyos, con rapidez, salieron a alabar la rectificación e hicieron circular el vídeo por las redes sociales. Sus críticos en el PSOE de Andalucía –una fuerza heterogénea, compuesta por sanchistas de primera hora y por susanistas desencantados, cuya fuerza real se desconoce y que hoy por hoy carece de un general y de un proyecto capaz de aglutinar el malestar que existe en el partido tras la pérdida del Gobierno andaluz– analizaban, unos con satisfacción y otros con espíritu crítico, la rectificación de la expresidenta. Algunos, también, se cachondearon directamente.
El giro sentó mal entre algunos de quienes estuvieron en aquella etapa por la abstención. Hubo quien rechazó sus palabras abiertamente en las redes sociales, como Elena Valenciano, exvicesecretaria general del partido con el fallecido y añorado Alfredo Pérez Rubalcaba, y Nino Torre, exsecretario general de Juventudes. El presidente de Castilla La Mancha, Emiliano García Page, también se desmarcó de la frase de Díaz.
Moreno, quien, por momentos, parece sorprendido de que Díaz siga aún ahí, en el escaño, debatiendo con él cada quince días, aguantando carros y carretas, se lanzó, tras escuchar estupefacto la frase de Díaz, a la yugular de la expresidenta y detrás de él, todos los demás en la derecha. Moreno le dijo que estaba "irreconocible" y que había "perdido sus principios".
La rectificación de Díaz supone un giro argumental, una nueva vuelta de tuerca en sus posiciones políticas con el que se busca, sobre todo, según las fuentes consultadas por Público, destacar la falta total y absoluta de sentido de estado del PP y de Ciudadanos, que, ante la disyuntiva de apoyar con sus votos a un presidente socialista, ni siquiera pensaron en ello, según las fuentes consultadas por Público. Prefirieron unirse a Vox.
La frase supone también un intento de desembarazarse de uno de los serios hándicaps –el otro son los casi 40 años de Gobiernos consecutivos del PSOE, de los que seis son de su responsabilidad– que arrastra Díaz a la hora de hacer oposición al Gobierno andaluz: la losa que pesaba sobre ella, al haber promovido la abstención al PP. Al rectificar, diluye el efecto de la crítica, a la que la derecha es adicta, por ese flanco.
Además, encierra un mensaje a la militancia del PSOE –"yo me equivoqué, Pedro acertó"–, con el que viene a decir que el hacha de guerra está enterrada y bien enterrada. El diálogo entre Sánchez y Díaz es hoy fluido, según las fuentes consultadas.
La frase, sin duda, la ubica en un terreno nuevo por el que va a transitar de aquí hasta que se produzca el Congreso regional, cuya fecha depende de Sánchez, quien debe convocar antes el federal. Las fuentes dijeron a Público que será, como mínimo, a mediados de 2021.
Oposición a Moreno
El secretario de Organización del partido, José Luis Ábalos, estuvo el pasado mes de enero en Córdoba, junto a Juan Cornejo, la mano derecha de Díaz en el PSOE de Andalucía, y dejó claro que Ferraz no quiere en este momento movimientos que puedan desestabilizar al PSOE en un momento muy delicado, El apoyo de la federación andaluza, la más grande y poderosa, al arriesgado proyecto del presidente es un factor importante de estabilidad para todo el partido.
Ábalos, que dejó palabras amables para los críticos, vino a zanjar la cuestión congresual: "A los partidos de la derecha les molesta, pero también les sorprende encontrar tanta unidad en el partido. Os pido que no caigáis en ninguna tentación que nos haga ser débiles frente al adversario". Ya habrá "los momentos para el debate". La intención de Ferraz es que el partido en Andalucía, todo, incluidos los sanchistas, se centre en hacer oposición al Gobierno de PP y Ciudadanos, al que apoya la ultraderecha.
Ábalos desembarcó en Córdoba y despejó el Congreso después de que se produjeran tres dimisiones de antiguos susanistas en la Ejecutiva del PSOE de Sevilla, de las que el sector crítico que lidera Kiko Toscano, alcalde de Dos Hermanas, se desmarcó –no así el que lidera Alfonso Rodríguez Gómez de Celis–, y –más relevante– después de que Juan Espadas, alcalde de Sevilla, quien ha venido diciendo que no se va a volver a presentar a la reelección como regidor, hiciera unas ambiguas declaraciones en Madrid, que se podían interpretar perfectamente –y así lo hizo en efecto mucha gente– como el planteamiento de una alternativa –liderada por él o no– a Díaz en Andalucía. Tres días después, el propio Espadas dijo que "había alcalde para rato", con lo que aplazó el debate.
Ferraz no tiene el foco en Díaz
Ni Sánchez ni Ferraz, de momento, tiene puesto ningún foco en el PSOE andaluz ni en Díaz. Algunos dirigentes sí vieron alguna posiblidad de mover la silla a la dirigente andaluza cuando se barajó el adelanto del 40º Congreso al verano, lo que posibilitaba buscar un candidato alternativo a Díaz este mismo año con tiempo para consolidarse antes de las elecciones andaluzas. Sin embargo, una vez aplazado el Congreso Federal a 2021 el asunto ha quedado aparcado.
Además, el cambio de actitud de Díaz frente a Sánchez y sus políticas hace que ya no se vea en el PSOE como un problema de desestabilización interna que pueda minar la unidad o volver a poner en aprietos al secretario general.
No obstante, el tema no está encima de la mesa por otros motivos: el PSOE no tiene un candidato claro que enfrentar a Díaz y sabe que, aunque lo tenga, la dirigente andaluza dará la batalla y aún tiene un amplio respaldo en el socialismo andaluz. En Ferraz no se quiere dividir, ni abrir una guerra interna en la federación más importante del partido.
El nombre de la ministra Portavoz, María Jesús Montero, es al que apuntan todas las quinielas como sustituta, pero la también ministra de Hacienda ha dicho en público y mantiene en privado que no está en sus planes liderar el PSOE andaluz ni mucho menos ir a un enfrentamiento congresual con Díaz. No dará el paso, según aseguran fuentes cercanas a Montero, ni aunque se lo pidiera el propio Pedro Sánchez.
También en Ferraz se sabe que Espadas no concitaría todo el entusiasmo y el apoyo interno necesario para sustituir a la ex presidente de la Junta; y otros nombres que han sonado no tienen el suficiente peso para un envite de esta magnitud.
No obstante, hay dirigentes próximos a Sánchez que sí creen necesario un cambio en el liderazgo del PSOE andaluz y que no se pueden permitir no volver a gobernar en Andalucía tras las próximas elecciones, por lo que no se descarta que vuelvan a plantearlo a medida que se acerque el congreso del PSOE.
Díaz y Sánchez
Desde las elecciones municipales de mayo del año pasado, la relación de Díaz y Sánchez ha cambiado una vez más. Sánchez llegó a la secretaria general por primera vez en 2014 –tras ganarle unas primarias a Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias– con ayuda de Díaz y del PSOE de Andalucía. Luego, la relación personal y política se rompió.
Los hechos que culminaron en la abstención del 2016 y las primarias del año siguiente, que le ganó Sánchez a Díaz por Ko, se desarrollaron en un clima de tal deterioro que caló hacia abajo y causó enfrentamientos durísimos entre militantes, en las propias agrupaciones y casas del pueblo del PSOE, lo que generó en el partido una herida dolorosísima que aún no se ha cerrado.
En aquel momento, tras las elecciones de mayo de 2019, el PSOE refrendó el resultado de las generales de abril y Sánchez se convirtió en el líder indiscutido del partido. Justo al día siguiente de los comicios, Diaz y Sánchez mantuvieron un encuentro a solas en La Moncloa en el que, según las fuentes consultadas, firmaron un armisticio, que hoy sigue vigente. Mucha gente, dentro y fuera del partido, cree que esa tregua es mentirosa y que se romperá en algún momento, después de todo lo vivido entre ambos. El tiempo lo dirá.
Díaz afronta ahora, en estos próximos meses, el momento más delicado de su carrera política, repleta de momentos complicados. La secretaria general del PSOE de Andalucía ha recibido dos golpes tremendos –la derrota en las primarias y la pérdida del Gobierno andaluz– que la lanzaron sobre la lona y que hubieran acabado con cualquiera.
Sin embargo, Díaz, después de meditarlo y recibir el respaldo de mucha gente, según las fuentes, decidió pelear por recuperar el Gobierno andaluz. De momento –y a la espera de que Sánchez tome sus decisiones cuando llegue el momento– ha despertado de la conmoción y ha elegido arriesgar.
Si su rectificación es un error, como argumentan sus críticos, o no, se verá en función del resultado que le da a la hora de hacer oposición al Gobierno de Moreno, y si logra o no repetir como secretaria general del PSOE de Andalucía y candidata a la Junta de Andalucía, su objetivo final.
La celebración del congreso regional en 2021 tiene una doble consecuencia. Por un lado, le da tiempo a Díaz a rehacerse y, por otro, permite también a sus críticos organizarse para que cuaje una alternativa. Los estatutos del partido obligan a celebrar primarias para la secretaría general. El número de avales necesarios para poder presentarse es bajo, en torno a mil, lo cual facilita la formación de candidaturas y augura emociones fuertes cuando Sánchez dé el pistoletazo.
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