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La difícil semana del Gobierno El órdago con Gibraltar y el viaje a Cuba llevan a la euforia al Gobierno y alejan el adelanto electoral

Se vende como un éxito el acuerdo final sobre el brexit y la visita oficial a la isla, volviéndose a aplazar la posibilidad de elecciones para “bastantes meses”. Sólo si el Gobierno se ve en una situación de debilidad o falta de apoyo parlamentario podrían precipitarse los acontecimientos, pero es un escenario que no se contempla a corto plazo 

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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante su comparecencia ante los periodistas tras la reunión del Consejo Europeo que avaló el acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido para hacer efectivo el brexit. EFE/ Horst Wagner

Pedro Sánchez puso cara de asombro cuando un periodista le preguntó en La Habana el viernes si estaba pasando por la peor semana política de su mandato. La ruptura del pacto con el PP sobre el CGPJ, los constantes rumores de que tiraba la toalla y se avecinaba un adelanto electoral y lo que parecía una batalla perdida sobre la posición en que quedaba Gibraltar en el acuerdo del Brexit podrían justificar tal apreciación, pero era lo más alejado de lo que pensaban el propio presidente del Ejecutivo y su equipo más cercano de colaboradores.

Por el contrario, desde el Gobierno se pensaba que la crisis del CGPJ dejaba en evidencia las discrepancias internas del PP sobre este acuerdo y retrataba lo que los “populares” piensan de la Justicia en el mensaje por WhatsApp del portavoz en el Senado Ignacio Cosidó; que los movimiento de Pablo Iglesias de que su partido tenga ya un candidato para las elecciones generales no iban a cambiar un ápice los planes que tiene Sánchez sobre el adelanto electoral; y que la batalla sobre Gibraltar en el acuerdo del brexit la iba dar con todas las consecuencias.

Y, a todo esto, había que añadir lo que desde La Moncloa se considera el éxito político del viaje a Cuba, que ni siquiera creen que le ha pasado demasiada factura el hecho de no reunirse con los disidentes al régimen que, por cierto, acudieron a la recepción de la colectividad cubana en la embajada española en La Habana.

Por el contrario, ponen el valor la buena acogida que ha tenido por parte del empresariado español en Cuba la visita, y el impulso a la mejora de relaciones con el Gobierno de Miguel Díaz-Canel en múltiples campos de colaboración.

Pero cuando la euforia llegó al Gobierno fue cuando el sábado, sólo tres horas después de aterrizar en Barajas procedente de Cuba, se anunciaba una declaraciòn institucional del presidente y se filtraba que se había un acuerdo satisfactorio para España sobre Gibraltar.

Sánchez salió entonces con un discurso triunfalista, con frases grandilocuentes que casi parecía que Gibraltar ya era española. Toda la maquinaria de propaganda del Gobierno se puso a funcionar para vender que Sánchez había ganado el pulso, y que su órdago a la grande lanzado el día anterior de no acudir a la Cumbre Europea y mantener el “no” al acuerdo y a la declaración política habían dado resultado.
Todo ello le ha dado un oxígeno al Gobierno que no tenía la principio de la semana y que vuelve a dar una patada hacia adelante a la posibilidad de unos comicios anticipados.

Ni lo más cercanos a Sánchez saben los planes del presidente, pero sí creen que pese a todas las dificultades que hay, cada día que pasa Sánchez en La Moncloa se fortalece, por lo que apuntan que el adelanto electoral es impredecible y sólo lo podrán determinar los acontecimientos si el Gobierno llega a ver en una situación de debilidad y de falta de apoyos que lo haga inevitable.

Pero, a continuación, añaden: “Eso, de momento, no está ocurriendo, más bien todo lo contrario”, y recuerdan los reales decretos aprobados ya por el Congreso y la posibilidad de que los que lleguen las próximas semanas, relativos a la subida de las pensiones, el Salario Mínimo Interprofesional o el subsidio para mayores de 52 años, también salgan adelante.

Por ello, las fuentes consultadas se aferran a lo que dijo Sánchez en La Habana al afirmar que al Gobierno “le quedan aún unos meses por delante”. Para añadir a continuación, como corrigiéndose a sí mismo: “Bastantes meses”.

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