Los dirigentes catalanes asumen más poder en la cúpula de Vox
Dentro del organigrama estatal de la formación de extrema derecha tienen un papel clave el secretario general y líder del partido en el Parlament, Ignacio Garriga, y Montserrat Lluís, que es su mano derecha y uniformiza el discurso en todas las instituciones.
También destacan el eurodiputado Jorge Buxadé y la joven diputada Júlia Calvet, que es uno de los nombres emergentes de Vox.

Barcelona--Actualizado a
A medida que ha ganado apoyos y ha aumentado su representación política, Vox ha acentuado una estructura orgánica absolutamente jerárquica en la que las grandes decisiones las toman un número muy reducido de personas. El poder en la formación españolista de extrema derecha gira alrededor de su presidente, Santiago Abascal, y de su particular guardia de corps. Que está formada por un puñado de dirigentes de su máxima confianza que ha ido cambiando con los años y en la que ahora tienen un papel muy destacado los catalanes Ignacio Garriga y Montserrat Lluís.
Ellos son los máximos exponentes de los catalanes que mandan en Vox, pero no son los únicos, ya que en la ejecutiva de la formación también figuran el eurodiputado Jorge Buxadé y, desde hace pocas semanas, la joven Júlia Calvet, que ocupa un escaño en el Parlament. Aparte, desde una óptica estrictamente catalana también destacan otros nombres, como el de Joan Garriga, portavoz del partido en el Parlament y presidente de la formación en Barcelona, además de primo del secretario general estatal.
A pesar de la competencia que le ha supuesto la irrupción de Aliança Catalana, con quien comparte discurso contrario a la inmigración y un electorado que cada vez se parece más, la realidad es que ahora mismo las perspectivas de Vox son positivas tanto en Catalunya, donde podría llegar a 15 diputados en el Parlament y a recibir el 10% de los sufragios, como en el Estado, donde el último CIS le da el 17,6% de estimación de voto. Repasamos los nombres clave del partido en clave catalana.
Ignacio Garriga, el omnipotente número dos de Abascal
Número dos del partido desde octubre de 2022, cuando relevó a Javier Ortega Smith como secretario general, Ignacio Garriga (Sant Cugat del Vallès, 1987) se ha consolidado como la mano derecha de Santiago Abascal y no ha dejado de ascender y acumular poder desde que en 2014 se afilió a la formación ultraderechista.
Hijo de Clotilde Vaz de Conceiçao -española de origen ecuatoguineano- y de Rafael Garriga Kuijpers -catalán con ascendencia flamenca-, Garriga empezó su militancia política en 2015 en Nuevas Generaciones, las juventudes del PP, partido del que formaba parte su madre. Poco después, sin embargo, se desmarcaría de él y en 2010 se presentó a las elecciones al Parlament con Alternativa de Govern, la efímera y fallida formación que lideraba la exdirigente del PP de Catalunya Montserrat Nebrera.
Ya posteriormente se afiliaría a Vox, donde creía que encajarían mejor sus ideas ultracatólicas y muy conservadoras -se le sitúa en la órbita del Opus Dei-. Plenamente alineado con el discurso contrario a la inmigración del partido, así como con su proyecto recentralizador y de rechazo al Estado de las autonomías -aparte de profesar un furibundo anticatalanismo-, Garriga se estrenó como cargo electo en la primavera de 2019, tras ser escogido diputado en el Congreso en las elecciones generales de abril de aquel año.
Reeditaría el cargo en la repetición electoral de noviembre y su proyección política y mediática daría un enorme salto el 21 de octubre de 2020, cuando fue el encargado de defender la moción de censura contra Pedro Sánchez que presentó Vox. Había sido escogido por Abascal, obviamente. Su creciente proximidad con el líder lo catapultaría como cabeza de lista del partido en las elecciones catalanas de febrero de 2021, que permitirían al partido ultra estrenarse en el Parlament con 11 diputados y el 7,7% de los votos, resultados que calcaría tres años después y con unas perspectivas actuales al alza, a pesar de la irrupción de Aliança Catalana.
En octubre de 2022 se convirtió en el secretario general de Vox, cargo que reforzaría en enero de 2024, cuando pasó a ser también su vicepresidente único. Una posición que le ha permitido controlar con mano de hierro el día a día del partido y construir su propio equipo. De hecho, Garriga es uno de los integrantes del Comité de Acción Política de Vox, el núcleo duro de la dirección que preside el propio Abascal y que se encarga de marcar la estrategia, el posicionamiento y las líneas de actuación del partido. También forma parte de él Montserrat Lluís, que desde el pasado mayo es la secretaria general adjunta y, por tanto, número dos del propio Garriga.
Los dos dirigentes catalanes fueron los encargados de pilotar las recientes negociaciones con el PP de cara a alcanzar un acuerdo para la investidura de Juanfran Pérez Llorca como nuevo presidente valenciano, después de la dimisión de Carlos Mazón. Vox consiguió que el PP asumiera su agenda ultra punto por punto. Paralelamente, Garriga tiene ahora mismo un peso decisivo en la confección de las listas electorales de un partido que no acepta la mínima discrepancia y en el que solo hay un discurso posible: el que marca su líder y su entorno más inmediato.
Montserrat Lluís, la negociadora jefa alejada de los focos
Aún más fulgurante ha sido la ascensión dentro de Vox que ha protagonizado la tarraconense Montserrat Lluís, que justo aterrizó en la formación en 2022, como alto cargo del Gobierno de Castilla y León. Periodista de formación, Lluís dio el salto a la política tras una larga trayectoria en medios de la órbita conservadora, ya que pasó por El Correo, tuvo una prolongada etapa en ABC —donde llegaría a ser directora adjunta— y también ejerció como directora general del grupo COPE, que depende de la Conferencia Episcopal Española.
El acuerdo para gobernar Castilla y León sellado en marzo de 2022 entre PP y Vox provocó el cambio de actividad de Lluís, que el mes siguiente se incorporaría al ejecutivo autonómico como directora general de Coordinación e Interacción Social. Su jefe directo era el entonces vicepresidente del Gobierno de la comunidad, Juan García Gallardo, ahora ya fuera de Vox. Menos de un año y medio después, la catalana cambiaría de destino y asumiría un peso orgánico que cada vez ha ido a más.
En concreto, tras las elecciones municipales y autonómicas celebradas en mayo de 2023, Lluís pasó a la estructura estatal de Vox y, por encargo de Abascal, se hizo cargo de la coordinación de las negociaciones para la formación de gobiernos —siempre con el PP— surgidos de aquellos comicios. Convertida en la vicesecretaria de acción de Gobierno y Coordinación Parlamentaria, a partir de enero de 2024 entró en la ejecutiva del partido de extrema derecha.
Desde hace más de dos años y medio, Lluís ha dirigido las negociaciones de presupuestos -autonómicos y municipales- en las que ha participado Vox y, sobre todo, a través de la oficina técnica que encabeza garantiza que las propuestas y discursos del partido sean uniformes en todas las instituciones donde participa, sin margen para la iniciativa —o la diferencia— territorial y local. Una muestra clara de su ascendencia es que sea una de las integrantes del Comité de Acción Política, el núcleo duro de la dirección, y que el pasado mayo fuera nombrada secretaria general adjunta, es decir, elevada a número dos de Ignacio Garriga, de quien tiene la máxima confianza.
A pesar de su innegable -y creciente- ascendencia interna, Lluís se mantiene alejada de los focos y de la primera línea política y, al menos hasta el momento, no ha ostentado ningún cargo electo. Con todo, sí que se ha visto salpicada por la crisis entre Vox y la organización juvenil Revuelta como conocedora de las supuestas irregularidades con los fondos recaudados por esta, en principio en apoyo a las víctimas de la DANA.
Jorge Buxadé, el abogado del Estado con pasado falangista
Antes del ascenso de Ignacio Garriga, el catalán con más poder en Vox era Jorge Buxadé, que durante un tiempo fue el número dos de la formación, como vicepresidente de acción política. Con pasado en el Ejército español, es un exponente del sector más vinculado a la extrema derecha clásica —proviene, directamente, del falangismo— y un furibundo ultracatólico, como miembro del Opus Dei.
Buxadé adquirió una cierta trascendencia pública en el lejano 2009. En aquel momento militaba en el PP y como abogado del Estado denunció la consulta independentista que se celebró el 13 de septiembre de aquel año en Arenys de Munt (Barcelona), que marcaría el punto de inicio de votaciones similares en decenas de municipios y supondría uno de los embriones del futuro Procés.
Más allá de su trayectoria profesional como abogado, Buxadé ya acumulaba entonces un recorrido político. En 1995 había sido candidato de la Falange Española de las JONS en las elecciones al Parlament y un año después lo fue de la Falange Española Auténtica en las generales. Más tarde, en 2004, se sumaría al PP, donde pasaría una década, una militancia de la que posteriormente ha confesado sentirse arrepentido, cosa que no ha hecho con su pasado falangista. En su etapa en el PP fue un estrecho colaborador de Montserrat Nebrera, que fue la número dos de Josep Piqué en el Parlament.
Afiliado a Vox desde el inicio, se estrenó como cargo electo en 2019, cuando obtuvo un acta de eurodiputado tras liderar la candidatura de Vox en los comicios comunitarios. Acta que reeditaría en 2024, cuando volvió a encabezar la candidatura. En la Eurocámara Buxadé se encarga de estrechar las relaciones del partido con otros exponentes de la ultraderecha continental, que conforman el grupo Patriotas por Europa. Entre otros, se agrupan el Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen; el Fidesz del húngaro Viktor Orbán; la Liga de Matteo Salvini o el neerlandés Partido de la Libertad, de Geert Wilders.
En el particular juego de tronos de Vox, Buxadé se enfrentó a los sectores ultraliberales que representaban antiguos dirigentes como Iván Espinosa de los Monteros, hoy ya fuera de Vox. Con todo, en enero de 2024 fue apartado por Abascal de la vicepresidencia de la formación para pasar a ser únicamente vocal de la ejecutiva. Ahora bien, Ignacio Garriga no deja de ser un dirigente que ha sido, en cierta manera, apadrinado por el propio Buxadé y con quien comparte valores ultracatólicos.
Júlia Calvet, del activismo estudiantil españolista a la ejecutiva
Nacida en 2001, la diputada más joven del actual Parlament de Catalunya es la incorporación más reciente a la ejecutiva estatal de Vox. Pasó a tener un sitio en ella a finales de diciembre, cuando Abascal decidió expulsar a Javier Ortega Smith, en tiempos pretéritos secretario general. Hace menos de dos años que la barcelonesa Júlia Calvet Puig dio el salto a la política partidista. Lo hizo cuando aceptó la propuesta para ir como número seis de la candidatura de Vox en la provincia en las elecciones al Parlament de mayo de 2024, que le supondrían obtener el escaño y, como diputada más joven, participar en la mesa de edad en la constitución de la cámara.
No era, sin embargo, una desconocida entre el españolismo más visceral y de derechas en Catalunya. Calvet se había hecho un nombre como presidenta de la plataforma estudiantil S'ha Acabat!, que lideró entre 2021 y 2024 y que había surgido en 2018 como instrumento de oposición en las universidades al independentismo, sobre todo el de izquierdas. En aquella etapa se la situaba próxima al PP y, incluso, había asistido a algún acto del fallido proyecto de Valents, que encabezaba Eva Parera. Finalmente, sin embargo, fichó por Vox.
La cámara catalana ha abierto un expediente a esta graduada en Derecho por la UPF por vulnerar el código de conducta, un hecho que casa con el estilo vehemente e irrespetuoso que predomina en la formación. En una intervención en RTVE, Calvet llegó a tildar a Lluís Companys de "asesino", siguiendo la tesis carente de cualquier mínimo rigor histórico que propugnan sectores revisionistas de extrema derecha con la voluntad de llamar la atención. Calvet también es portavoz nacional de las juventudes de Vox y forma parte del grupo de dirigentes jóvenes que el partido está promoviendo, junto con Pepa Millán, Carlos Hernández Quero o José María Figaredo, todos ellos también integrantes de la ejecutiva.
Joan Garriga, el hombre que dirige el grupo en el Parlament
Presidente de Vox en la provincia de Barcelona, Joan Garriga Doménech es diputado en el Parlament desde 2021 y ejerce de portavoz del grupo que preside su primo Ignacio. De 52 años y profesionalmente vinculado a la administración de patrimonios inmobiliarios, en el pasado estuvo afiliado al PP y, posteriormente, a la xenófoba Plataforma per Catalunya, el partido ultra fundado por Josep Anglada con el que concurrió a las elecciones municipales de 2015 en Montcada i Reixac (Barcelona).
Miembro de Vox desde 2018, actualmente es un dirigente clave del partido en Catalunya y quien se encarga del día a día del grupo parlamentario por las responsabilidades estatales de su primo. Como a Calvet, el Parlament también le ha abierto expedientes por vulnerar el código de conducta, uno de los cuales justamente por colgar carteles en la cámara calificando a Lluís Companys de "asesino". Medios próximos al españolismo en Catalunya lo sitúan como posible alcaldable del partido en Barcelona en las elecciones municipales del año que viene.



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