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Educación Colegios como saunas en Andalucía

Una circular que envió el Ayuntamiento de Sevilla el pasado 26 de mayo a los colegios electorales recupera la polémica por la deficiente climatización de numerosos centros educativos en Andalucía

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Protesta con abanicos por el calor en un colegio de Murcia. (Foto: ORM).

La tarde electoral del pasado 26 de mayo, domingo, circuló por las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea y fue recogida por algunos medios la historia de la carta que envió el Ayuntamiento de Sevilla y la respuesta que recibió de la comunidad escolar.

“Dadas las previsiones meteorológicas para el próximo domingo 26 de mayo, donde se puede llegar a alcanzar los 36 grados, rogamos que se facilite el encendido de los sistemas de refrigeración, con la intención de mejorar las condiciones de trabajo de todos los miembros de las mesas electorales, así como al electorado. No olvidemos que son personas las que soportan las inclemencias del tiempo”, recoge el correo que fue remitido desde el Ayuntamiento a los colegios electorales, muchos de ellos escuelas, hace una semana.

El texto indignó a docentes. "No tendríamos inconveniente ninguno , por supuesto. Únicamente tenemos un ligero contratiempo….. ¡EN NUESTRO CENTRO NO EXISTEN SISTEMAS DE REFRIGERACIÓN! ni en las aulas ni en las zonas comunes ( al igual que ocurre en la mayoría de los centros docentes públicos )”. Respuestas similares a esta circularon por las redes y las aplicaciones de mensajería instantánea durante toda la jornada electoral.

La anécdota revelaba en esta ocasión una categoría. Los colegios en algunas zonas de Andalucía están en efecto climatizados de manera deficiente. La legislatura pasada, cuando gobernaba el PSOE, la climatización de las aulas se convirtió, por así decirlo, en un asunto de Estado y colocó a las asociaciones de madres y padres (Ampas), agrupadas en el movimiento que se dio en llamar Escuelas de Calor, que sigue en activo, dando la batalla, en la primera línea de la actualidad.

El trabajo de las Ampas desembocó entonces en la presentación por Podemos de una Ley de Bioclimatización -que no cerró su tramitación la pasada legislatura por la convocatoria electoral- que pretendía resolver el problema. 

La administración socialista, después de que la entonces consejera Adelaida de la Calle hiciera unas declaraciones que incendiaron a toda la comunidad educativa y causaron la queja de toda la oposición, aunque se negó a entrar en el marco de la Ley de Podemos, tras las protestas, modificó el discurso.

“Tenemos nuestras dificultades. Nos lo hemos propuesto pero cada centro es una caso particular. Hemos hecho un diagnóstico de centros. Creo que para finales de diciembre (del año pasado) terminaremos esos centros más urgentes y luego seguiremos mejorando la climatización en los demás. El programa de climatización ha venido para quedarse”, dijo a Público en una entrevista la exconsejera Sonia Gaya, quien sucedió a De la Calle en el cargo.

156 centros, 9,8 millones

A lo largo del último año, según los datos de la Junta de Andalucía, se llevaron a cabo 179 actuaciones en 156 centros que supusieron una inversión de 9,8 millones de euros. Las intervenciones se centraron en la instalación de toldos, porches y pérgolas en patios, la plantación de vegetación de sombra, la mejora de la protección solar de las fachadas y ventanas, la mejora del aislamiento térmico en las cubiertas de los edificios, la instalación de ventiladores de techo y sistemas de ventilación natural y la instalación de equipos de aire acondicionado en comedores.

Podemos ha recuperado en esta legislatura la proposición de Ley de Bioclimatización, que ha sido apoyada por el nuevo Ejecutivo y por los partidos que lo forman, PP y Ciudadanos. "No hay cordón sanitario a nadie”, dijo el consejero de la Presidencia, Elías Bendodo, tras el consejo de Gobierno en que informó su criterio favorable a la tramitación en el Parlamento de la ley, que recoge, según el Ejecutivo, reclamaciones de las familias que hasta ahora “la Junta no había escuchado”.

“Los alumnos andaluces merecen unas garantías mínimas y decentes en las aulas, que no pueden ser saunas en verano y neveras en invierno, como ocurre en algunos centros”, dijo el consejero Bendodo en la misma comparecencia.

La derecha y Adelante Andalucía, la coalición de izquierdas y andalucista en la que se integra Podemos, discrepan, de momento, tan solo en el tratamiento que se debe dar a la escuela concertada, católica en su mayoría, por lo que la Ley tiene posibilidades de acabar aprobándose. Adelante, al contrario que PP y Ciudadanos, considera que la Junta no debe pagar las mejoras en los colegios “privados concertados”, salvo que se trate de “centros educativos sostenidos con fondos públicos radicados en áreas declaradas zonas desfavorecidas o categoría equivalente” o “centros específicos de Educación Especial” o “aquellos en los que los ingresos de las unidades familiares de los alumnos así lo aconsejen”.

La exposición de motivos de la Ley de Podemos, elaborada en colaboración con las Ampas, recoge, como causas del problema, las siguientes: “Es un hecho que la gran mayoría de los edificios públicos dedicados a la enseñanza en Andalucía, por haber sido construidos en momentos en los que los criterios constructivos eran menos exigentes o por falta de presupuesto para dotarlos entonces, carecieron en su origen del equipamiento necesario de sistemas de ventilación, climatización y producción de agua caliente solar, al tiempo que los materiales y métodos constructivos no tenían muy en consideración otros aspectos como el aislamiento, la forma, la orientación solar de las edificaciones u otras consideraciones climáticas o microclimáticas del lugar en el que se implantaban”.

La “finalidad” de la norma es la mejora de las condiciones térmicas y ambientales de los centros educativos públicos andaluces “mediante el desarrollo de actuaciones que contengan la aplicación de técnicas bioclimáticas y de energías renovables”.

Entre 17 y 27 grados

La ley parte de la siguiente reflexión: “El cambio climático, con su efecto térmico directo más notable de elevación de las temperaturas medias anuales, máximas y mínimas diarias, es una realidad probada científicamente que está afectando de manera significativa al medioambiente y, consiguientemente, a las condiciones de habitabilidad en el interior de las edificaciones. La situación geográfica de Andalucía la hace especialmente sensible y vulnerable al calentamiento global. En los últimos años se ha constatado que la elevación de las temperaturas en épocas otoñales, primaverales y veraniegas, coincidentes con el calendario lectivo escolar, está afectando a la calidad y eficacia del proceso educativo y, en ocasiones, puede afectar a la salud tanto del alumnado como del colectivo docente y del resto de personal que trabaja en los centros educativos”.

En los centros educativos andaluces se realiza una actividad profesional a la que se le aplica, entre otras normas, el Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo. En él, se recoge que “la temperatura de los locales donde se realicen trabajos sedentarios propios de oficinas o similares estará comprendida entre 17 y 27 ºC” y que “la temperatura de los locales donde se realicen trabajos ligeros estará comprendida entre 14 y 25 ºC”. En los meses de calor en Andalucía, el decreto se incumple en los colegios.

Este es el objetivo final de la ley de climatización. Así en su artículo 9, se lee: “El resultado de las actuaciones sobre las edificaciones tendrá como objetivo la renovación del aire y mantener la temperatura del ambiente interior de los espacios habitables de uso docente en un intervalo de temperaturas de entre 17 y 27 grados centígrados durante las horas de uso de la edificación”.

La Consejería de Educación y Deporte está en este momento, según dijo Bendodo, trabajando en soluciones "con el objetivo de mejorar la eficacia y la eficiencia de las obras a ejecutar”. La ley que está en tramitación recoge: “El confort térmico podrá obtenerse gracias a distintas técnicas y estándares constructivos, uso de diferentes materiales de construcción, distintas instalaciones de gran rendimiento y con actuaciones sobre la mejora de la envolvente, de los sistemas de aprovechamiento de energías renovables, y la instalación o sustitución de sus equipos productores por otros de mayor eficiencia, todo ello con el objetivo de alcanzar la categoría de edificio de consumo de energía casi nulo”.

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