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Elecciones 2-D El PP amenaza a Chaves con llamarlo de nuevo al Senado después de la sentencia de los ERE

El expresidente de la Junta niega cualquier acusación de financiación irregular y lamenta actitudes “grotescas, y deleznables, que son incompatibles con el respeto” al Senado.

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Los expresidentes de la Junta Manuel Chaves y José Antonio Griñán, junto a otros ex altos cargos del Gobierno andaluz, en el banquillo de los acusados, en la recta final del juicio del caso ERE. EFE/José Manuel Vidal

La palabra castellana paciencia proviene de la latina patientia y tiene, según el diccionario de la RAE, siete acepciones. Son estas:

"1. f. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
2. f. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.
3. f. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.
4. f. Lentitud para hacer algo.
5. f. Resalte inferior del asiento de una silla de coro, de modo que, levantado aquel, pueda servir de apoyo a quien está de pie.
6. f. Bollo redondo y muy pequeño hecho con harina, huevo, almendra y azúcar y
cocido en el horno.
7. f. Tolerancia o consentimiento en mengua del honor".

El expresidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, practicó todas ellas esta mañana en el Senado, excepto, obviamente la quinta y la sexta. El senador del PP, Luis Aznar, el mismo que ya interrogó durante más de cinco horas a la presidenta de la Junta, Susana Díaz, hace una semana, se pasó una hora recordando a Chaves varios de los casos de corrupción coincidentes con su etapa de Gobierno investigados en los tribunales de Andalucía y lanzando además diversos tipos de conjeturas, insidias e insinuaciones sobre otros asuntos a los que los jueces, que han estudiado a fondo los temas, no han dado hasta ahora relevancia alguna. “Creemos que hay una vinculación entre [los ERE] y la financiación irregular del PSOE. Lo creemos así. No le estoy implicando”, resumió Aznar su posición. Sin embargo, no aportó ningún dato nuevo al respecto de este asunto que le permitiera apuntalar su afirmación.

Acusaciones sin nuevos datos

Chaves compareció en la comisión de investigación sobre financiación de los partidos políticos que abrió el PP -con su mayoría absoluta en Senado- para sacudirse parte de la presión que les abrumaba con el caso Gürtel. En ella solo participan ellos, porque los demás partidos la consideran un paripé y un circo. El expresidente, quien está siendo juzgado en la Audiencia de Sevilla por un delito continuado de prevaricación -dictar una resolución arbitraria a sabiendas de su injusticia- vinculado al fraude de los ERE, inició su intervención, al igual que lo han hecho -en otras comisiones- antes otras personas inmersas en causas judiciales, de esta manera: “No voy a contestar ninguna pregunta que pueda perjudicar mi defensa. Mi posición es perfectamente conocida. Figura en comisión de investigación e instancias judiciales”.

Luego, le dijo al senador Aznar: “He sido convocado aquí para una investigación sobre la financiación de los partidos políticos, sobre los extremos de los que tenga conocimiento. Le emplazo a usted dado que conoce el sumario de los ERE que me diga qué dato tiene que me incluya en esa presunta financiación ilegal del PSOE. Dígalo: aquí está mi implicación en la financiación ilegal”. Obviamente, el senador Aznar, no lo dijo. Sí insistió, sin pruebas fehacientes, en sus acusaciones.

Al senador Aznar los dirigentes de su partido le han encargado una tarea ciertamente ingrata. Él, por momentos, pareció consciente de ello. Es difícil apretar a alguien que ya ha sido apretado en numerosas ocasiones anteriormente. Apretar a alguien que ya ha respondido varias veces a las preguntas que esta mañana le fueron lanzadas de nuevo. Chaves ha dado explicaciones en dos comisiones de investigación abiertas en el Parlamento de Andalucía, en el Tribunal Supremo y en la Audiencia Provincial de Sevilla. Se le ha interrogado, por tanto, por experimentados profesionales jurídicos y por diputados de todos las sensibilidades con profusión sobre sus actos como presidente de la Junta desde la óptica política y también desde la penal. Y está a la espera de una sentencia.

Al senador Aznar le han encargado los dirigentes del PP ciertamente una tarea ingrata

Y sobre todo, es difícil apretar con credibilidad a alguien, sin aportar datos nuevos, en este momento, justo a las puertas de las elecciones andaluzas. Porque es ahora, cuando el PP, que tiene abierta esta comisión desde hace más de un año, ha decidido llamarlo. A él esta mañana y hace una semana a Susana Díaz, que opta a la reelección. La presidenta andaluza lo resumió así entonces: “Estoy aquí porque hay elecciones”. También Chaves está ahí por la misma razón. Ningún senador ni senadora de otros partidos, como Ciudadanos y Podemos, también inmersos en la campaña andaluza, decidió participar ni en la comparecencia de Chaves ni tampoco en la de Díaz, no porque consideren que no tienen explicaciones que dar, sino porque no han querido participar de esta estratagema del PP.

Chaves recibió, en paralelo a su comparecencia, un espaldarazo de su amigo, el expresidente de España, Felipe González, quien en una conferencia en Sevilla dijo que había que revisar la condición del Senado, “para que deje de hacer tonterías, [porque] todos los días está haciendo tonterías, hoy también”. 

Apostilla final y enfado

El expresidente de la Junta de Andalucía aguantó en silencio, mudo, durante una hora la diatriba del senador Aznar, que terminó con palabras amables: "Esperamos que este asunto forme parte del pasado. No somos la justicia ni lo pretendemos. A mí me gustaría cuando pase el tiempo pudiera también colaborar con nosotros a poner esos frenos y controles. Termino dándole las gracias. Le agradezco que haya colaborado con nosotros".

Chaves lamentó las actitudes "grotestas, deleznables, que son incompatibles con el respeto y la dignidad de esta Cámara"

Al terminar de escucharlo, Chaves decidió tomar la palabra, pero no inició su parlamento final parafraseando al jurista, político y pensador romano Cicerón, quosque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? (¿hasta cuándo vas a abusar de nuestra paciencia, Catilina?), como podría haber hecho con humor, sino que quiso recordar que no hay "ni un dato, rasgo, indicio o prueba” en ningún sumario judicial que vincule al PSOE con una financiación ilegal. Chaves añadió que tampoco los había de sobresueldos ni de reforma de la sede central ni de una caja B, en referencia al caso Gürtel, que afecta al PP. Y cerró: “He estado muchas veces en este Senado. Siempre he tenido un máximo respeto por esta institución, muy importante, y básica. Y lamento actitudes grotescas, deleznables, que son incompatibles con el respeto y la dignidad de esta Cámara”.

Esta apostilla final de Chaves enfadó al senador Aznar, quien le recordó, de nuevo sin pruebas, sus acusaciones de financiación ilegal a través de los ERE y le dijo que, si la sentencia contra él, contra el presidente José Antoni Griñán y otra veintena de altos cargos era condenatoria, era legítimo pensar eso. Y, al final, el senador Aznar acabó por amenazarlo y le espetó: “A lo mejor le volvemos a llamar a usted aquí cuando salga del juzgado para que aclare”.

Chaves intentó volver a tomar la palabra, pero la presidenta de la comisión, Rosa Vindel, ya no se lo permitió. Esta cerró la comparecencia con un receso de cinco minutos

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