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Elecciones 2D Autonómicas del 2D en Andalucía: Unas elecciones con eco 

El resultado en Andalucía, además de resolver la gobernabilidad de la Comunidad, será leído también en clave nacional. Son las primeras elecciones con Pedro Sánchez de presidente y las primeras también de Pablo Casado, al frente del PP

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El Pleno del Parlamento de Andalucía.

Los comicios del próximo día 2 de diciembre en Andalucía dirimirán, como es natural, la gobernabilidad de la Comunidad Autónoma más poblada del país. Susana Díaz, la presidenta, busca revalidar una mayoría suficiente que le permita gobernar en solitario con apoyos que buscará después en la nueva Cámara tanto a su derecha (Ciudadanos) como a su izquierda (Adelante Andalucía).

La primera batalla de estas elecciones está por tanto en calibrar el poder real del socialismo andaluz después de 36 años de gobiernos ininterrumpidos, que han abarcado grandes cambios sociales, pero que, azotados en estos últimos años por la crisis económica no han podido resolver el gran problema estructural de la Comunidad, el paro, que es 8 puntos superior a la media española, y los bajos salarios, que han llevado a que Andalucía haya regresado a las regiones más pobres de la UE, las que tienen un PIB inferior al 75% de la media comunitaria.

La legislatura pasada ha estado marcada, sobre todo, en términos políticos, por el intento de Díaz de acceder a la secretaría general del PSOE nacional, un capítulo novedoso en la historia de los presidentes andaluces, que se saldó con un durísimo conflicto interno, del que aún quedan secuelas, y un fracaso, del que la presidenta dice haber salido ya (“estoy feliz”) y que estas elecciones dejarán atrás, de una -con una victoria suficiente- o de otra forma -con una victoria insuficiente-.

Todas las encuestas conocidas pronostican una victoria del PSOE con la distancia suficiente sobre los demás partidos para que nadie le pueda discutir el Gobierno, que solo sería posible con ellos, porque la suma de las derechas no alcanzaría, o con una alianza de todos contra ellos, algo que ya ha descartado Teresa Rodríguez, quien lidera Adelante Andalucía, la nueva propuesta electoral de la izquierda andalucista, en la que están Podemos e IU.

La realidad es que estas elecciones están muy abiertas y las encuestas y estudios demoscópicos reflejan un cierto terremoto en la derecha -caída de PP y ascenso de Ciudadanos- y cierta incertidumbre en la izquierda por saber hasta dónde llega Adelante Andalucía y si Ciudadanos le pegará o no un mordisco también al PSOE. En las pasadas elecciones, las de 2015, el 56% de los votos fueron para las izquierdas (PSOE, Podemos e IU) y el 35,8% para las derechas (PP y Ciudadanos). Es fácil que en estas ese desequilibrio sea menor.

El 2D se eligen 109 diputados. El punto de partida, si se toma como referencia los pasados comicios, es para el PSOE 47 escaños y el 35,2% de los votos; para el PP 33 escaños y el 26,6%; para Podemos-IU 20 escaños (15 más 5) y el 21,6% (14,8% más 6,86%); y para Ciudadanos 9 escaños y el 9,2% de los sufragios.

Estas son algunas de las preguntas que serán respondidas el 2D. ¿Obtendrá el PSOE de Susana Díaz los votos suficientes para renovar el Gobierno otros cuatro años? ¿Lo podrá hacer con apoyos de Ciudadanos? ¿De Podemos? ¿Sumarán PP y Ciudadanos una mayoría suficiente para acabar con la infalibilidad del PSOE de Andalucía? ¿Quién quedará en segundo lugar? ¿Superará Ciudadanos al PP y tomará el relevo como oposición a los socialistas? ¿Lo hará Podemos? ¿Crecerá lo suficiente Adelante Andalucía como para erigirse en alternativa por la izquierda a los gobiernos socialistas?

Un contrabajo

Pero hay también, además de esta lectura que es la que realmente se vota, otras lecturas de los resultados, cuyo eco se escuchará en todo el país, como ya sucedió con los comicios de 2015, cuando la distancia en Andalucía entre PSOE y Podemos, que fue de 20 puntos, provocó un cierto frenazo en las expectativas de sorpasso que tenía Podemos en el resto del país.

Las elecciones andaluzas son así, desde este punto de vista, un contrabajo. Aparte del sonido propio de sus cuerdas, llevan incorporadas una gran caja de resonancia (que amplifica un sonido y define también el timbre del instrumento) que llevará la voz de sus resultados por todo el país.

En cierto modo, esta situación supone una paradoja, que probablemente tenga algo que ver con cómo se mira a Andalucía desde fuera. Aunque la presidenta, Susana Díaz, y buena parte de las fuerzas parlamentarias también quieren que los comicios se celebren en solitario para que permitan hablar de la Comunidad, de sus problemas, que los tiene y muy serios, y de las soluciones a los mismos que ya se han implementado y que proponen para resolverlos las distintas fuerzas políticas, puede que se acabe hablando más de las consecuencias que tengan estos comicios en la escena nacional que de las cuitas propias de la Comunidad.

Son las primeras elecciones con Pedro Sánchez en el Gobierno. Son las primeras elecciones con Pablo Casado como líder del PP. Si el resultado de Ciudadanos es bueno en Andalucía y hay algunos sondeos que lo ubican en segundo lugar, a Albert Rivera se le pondrá cara de alternativa en la derecha al Gobierno de Pedro Sánchez y dejaría tocado a Pablo Casado, en sus primeros comicios al frente del PP, que tendría que remontar un resultado adverso en las dos comunidades más pobladas (Andalucía y Catalunya) para consolidar su liderazgo. Las consecuencias de un terremoto, de un sorpasso en la derecha, tras la irrupción de Vox, estarían por ver.

A Pedro Sánchez una victoria contundente del PSOE en las autonómicas le permitiría también atribuirse parte de la victoria, después de la audaz moción de censura que sacó adelante contra todo pronóstico. A Sánchez, que desembarcará en Sevilla el próximo 26 de octubre con medidas específicas para la Comunidad, le permitiría seguir surfeando la ola que generó su investidura y acallar el eco de fin de fiesta que trae la lectura de algunos sondeos. Tanto Sánchez como Pablo Iglesias, con su acuerdo de presupuestos, están marcando de manera indirecta el camino a Díaz y Rodríguez. Si Sánchez e Iglesias han logrado finalmente entenderse en Madrid, ¿Por qué no van a poder hacerlo también Díaz y Rodríguez en Sevilla

La gobernabilidad de Andalucía es muy probable que dependa finalmente, cuando se abran las urnas, de ello, de que ambas logren entenderse, si no en lo personal, al menos en algunas políticas a desarrollar, después de que Ciudadanos, aunque está por ver que cumpla su palabra, cerrase la puerta a revalidar ningún tipo de acuerdo que le dé la presidencia a Susana Díaz. Sin embargo, de momento, ese acuerdo en Madrid entre Sánchez e Iglesias solo ha servido para que Podemos y PSOE vuelvan a tirarse los trastos a la cabeza en Andalucía. Y así será a lo largo de toda la campaña, en la que Podemos no dará tregua al PSOE.

Adelante Andalucía es la nueva propuesta que se encontrarán los andaluces el 2D. Los esfuerzos de Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, coordinador de IU, en configurar una alternativa de izquierdas, andalucista al socialismo, pasarán ahora la prueba del algodón. Necesitan para crecer votos del granero del PSOE y, para conseguirlos, han fijado el objetivo en la presidenta, en denunciar y desgastar lo que denominan el susanismo, que describen como un régimen caduco y clientelar, que oponen al sanchismo e, incluso, al socialismo. Con ello, pretenden es llevarse los sufragios de todos los votantes de izquierdas desencantados con Díaz.

Dureza del PP

En el PP han planteado una durísima campaña contra todo y contra todos. Son las segundas elecciones de Juanma Moreno y se juega su futuro. Por un lado, Moreno tratará de cuadrar el círculo. Tratará de situarse a sí mismo como el único capaz de derrocar al PSOE, pero para ello necesita sumar con Ciudadanos, a quienes al mismo tiempo tiene que robarle votos, porque una de las batallas más importantes de estas elecciones, que tendrá consecuencias para la gobernabilidad, es quién va a quedar segundo, si Ciudadanos, PP o, incluso, Adelante Andalucía. Por otro, llevará la campaña al fango, a la corrupción y tratará de vincular los 36 años de gobiernos socialistas con un régimen podrido que necesita regenerarse que tiene a Andalucía estancada en el furgón de cola de la Unión Europea. Ni un respiro le va a dar el PP a la presidenta. La renovación del PP en Madrid y la llegada de Casado le dan a Moreno un poco de aire, después de la gestión de Rajoy, que es vista con muy malos ojos en numerosísimos sectores de Andalucía.

Marín, después de haber despejado el horizonte, situando en este inicio de precampaña a su partido claramente como alternativa al PP, dejará que los líderes nacionales le lleven en volandas hasta el 2D. Albert Rivera y sobre todo, Inés Arrimadas, son gente apreciada en numerosos círculos de Andalucía por su papel en la crisis catalana. Andalucía, ya lo ha dicho Rivera, es clave para sus ambiciones en el resto del país. Ciudadanos mira a la derecha y al centro. Su campaña solo tiene un pero: pasar en menos de un mes de aliado de Díaz a máximo rival de Díaz puede que chirríe en los oídos de mucha gente conservadora. Ciudadanos dará la batalla con el mismo tema que el PP, la regeneración democrática, el que utilizó para romper con el PSOE. Con ello, quiere asegurarse, después de tres años y medio de relación, de que los escándalos del pasado que aún no están resueltos y que afectan a los socialistas no le salpiquen y busca protegerse así también frente a la sobreactuación del PP, que el mismo día, horas antres, de que Díaz convocase los comicios, habían convocado a la prensa a las puertas de un prostíbulo de Sevilla. Desde luego, Ciudadanos va a darse la oportunidad de obtener el mejor resultado posible. 

En el PSOE, tratarán de explotar el perfil presidencial de Susana Díaz. Responderán a cada exabrupto contra Andalucía o su Gobierno con firmeza. La cercanía de los comicios con la fecha simbólica del 4D no es casualidad. Aquel día de 1977 arrancó el camino propio hacia la autonomía plena, con las grandes manifestaciones que se produjeron en en toda Andalucía. Que nadie espere otra cosa de Díaz que la defensa de Andalucía al 100%. En la campaña mirará al centro y a la izquierda, recordará las medidas más importantes de la legislatura y avanzará otras aún por tomar. 

La corrupción, adonde quiere llevar el PP la campaña, salvo que aparezcan escándalos hoy desconocidos o novedades de calado en los ya conocidos, no parece que vaya a ser un problema real para los socialistas. La defensa del PSOE es la siguiente y hasta el momento es contundente: Los casos pertenecen al pasado, están en los tribunales y ni Díaz ni el PSOE consienten ni protegen a nadie acusado con fundamento de corrupción.

Sus relaciones con el presidente Pedro Sánchez y, por ende, con el Gobierno de España, no parece que en esta ocasión vayan a ser un problema. Al contrario. Desde que Sánchez es presidente, ambos líderes han sido capaces de entenderse en las políticas y de encontrar vías de colaboración. La presidenta ha manifestado que sus relaciones son ahora, más de un año después de las primarias, “muy fluidas” y el presidente le dará argumentos para sostenerlo. El acuerdo de las inversiones por población y el Consejo de Ministros del 26, que se celebrará en Sevilla, serán claves en esta estrategia. Mientras los demás prometen, el PSOE recupera un clásico: los Gobiernos socialistas en Madrid le sientan bien a Andalucía. 

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