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La estrategia de los socialistas Sánchez buscará captar el espacio de centro tras la deriva a la derecha de PP y Ciudadanos

Algunos de los principales asesores del presidente creen que les han dejado un amplio campo electoral que tienen que aprovechar. La denuncia de la connivencia de Casado y Rivera con Vox será el eje en el argumentario de los socialistas

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, posan con la vicepresidenta Carmen Calvo y el resto del gabinete en la foto de familia momentos antes de la reunión del Consejo de Ministros celebrado en Barcelona. EFE/Quique García

“No le va a salir gratis al PP y, sobre todo, a Ciudadanos, su acuerdo con Vox en Andalucía”. Con este mensaje, algunos asesores y personas cercanas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llevan días trasladando la idea de que el PSOE debe aprovechar la deriva a derecha del partido de Pablo Casado y del de Albert Rivera para ocupar el espacio de centro y lanzar un mensaje que capte a este electorado.

Lo primero que se plantean en las filas socialistas será la denuncia permanente de este pacto con la ultraderecha y la vigilancia permanente de las decisiones que tome el Gobierno y el Parlamento andaluz, Y, a esto, se unirá la idea de que puede repetirse el “three party” -como denominó José Luis Rodríguez Zapatero al pacto entre PP, Ciudadanos y Vox- en otras Comunidades Autónomas y Alcaldías después de las elecciones del 26 de mayo de 2019.

Además, con estas advertencia el PSOE pretende dos cosas: movilizar a su electorado más tradicional para que no se quede en la abstención, y llamar al voto útil de la izquierda, para que agrupe en torno a sus siglas.

Otra bandera que ondearán los socialistas será la alianza de PP y Ciudadanos con un partido profundamente antieuropeísta, contraponiéndolo a la inequívoca apuesta por la Unión Europea que hace el Gobierno de España.

Los socialistas, sobre todo, esperan "pescar" en el caladero de Ciudadanos y recuperar a muchos votantes que han cambiado su voto a la formación naranja en los últimos comicios. Los analistas consultados creen que al partido de Rivera "se le ha caído la máscara" con el pacto en Andalucía, y se han situado ya definitivamente en la derecha política. Por el contrario, creen que al PP no le supondrá tanto coste electoral dicho acuerdo y su electorado difícilmente pasara a votar al PSOE.

De hecho, este jueves mismo el ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, denunció "la consumación del pacto de la vergüenza en Andalucía" por parte de Rivera y Casado, pero dirigió sus principales críticas a Ciudadanos, a quien le pidió que "reflexione" y le acusó de haberse apoyado en un partido de ultraderecha y antieuropeo para ocupar un sillón. "Algo tendrá que explicar a sus socios liberales en Europa"; añadió.

A todo ello, según fuentes consultadas, se le sumará un mensaje de mayor moderación y con medidas que puedan atraer al votante de centro que, en opinión de los socialistas, no ve con buenos ojos el camino a la derecha emprendido por Casado y Rivera, aunque no por ello se abandonarán las propuestas de medidas sociales dirigidas fundamentalmente a las clases medias.

El problema de Catalunya

El mayor problema que ven los asesores del Gobierno y del PSOE a esta estrategia es el tema de Catalunya, donde saben que su posicionamiento de negociación y diálogo no concita la simpatía de buena parte de su electorado y en muchos territorios del país. De hecho, no son pocos los que culpan de la pérdida del poder en Andalucía a esa circunstancia.

En principio, Sánchez quiere mantenerse en la misma posición política, pero algunos dirigentes del PSOE creen que si el independentismo catalán sigue con sus constantes desafíos no quedará otras salida que endurecer el discurso, lo que no quiere decir la aplicación del 155 al menos de manera inmediata.

No obstante, la posición en este asunto dependerá en gran parte la decisión que adopten los partidos independentistas catalanes con los Presupuestos. Si finalmente mantienen su actitud de no apoyarlos y que se continúen prorrogando los aprobados por el Gobierno del PP, no cabe duda que el Ejecutivo cambiará su discurso con estas formaciones y su actitud frente a la Generalitat.

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