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Financiación autonómica Díaz acude a pedir a Rajoy mejoras en la financiación de Andalucía sin el apoyo de Cs

Ciudadanos se desmarca del acuerdo sobre financiación autonómica que avalaron en la Cámara PSOE, PP, Podemos e IU.

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Mariano Rajoy y Susana Díaz - EUROPAPRESS

Susana Díaz, la presidenta de la Junta de Andalucía, acude a su encuentro con Mariano Rajoy, el presidente del Gobierno, con la idea declarada de abrir de una vez por todas el melón del debate sobre la financiación autonómica que mejore los servicios públicos. Díaz acude a la reunión con los deberes hechos. Ha logrado llegar a un acuerdo de principios, votado en la Cámara, con todos los partidos con representación parlamentaria en Andalucía, excepto con Ciudadanos. Al partido con el que Díaz firmó el Acuerdo de Investidura y que apoyó los tres últimos presupuestos de la Junta, en la recta final de la legislatura, empujado por las encuestas, le está costando explicar por qué no apoya lo que sí apoyan todos los demás.

Díaz ha preparado con mimo la reunión. Después de lograr el respaldo, bien es cierto que cogido con pinzas, pero respaldo al fin y al cabo de los partidos, Díaz presentó el acuerdo a los agentes sociales, la patronal, los sindicatos, la mesa del tercer sector, las organizaciones agrarias y las universidades. Con ello, buscaba reforzar su posición antes de sentarse con Rajoy. La presidenta dijo esta mañana, en una entrevista en la Cadena Ser, que acude a ver a Rajoy con el aval de 101 de los 109 diputados del Parlamento de Andalucía. “Lo que quiero es que el presidente dé respuesta a todos los andaluces”, afirmó.

La presidenta le va a pedir a Rajoy que convoque cuanto antes el Consejo de Política Fiscal y Financiera y que allí ponga sobre la mesa una nueva propuesta de modelo de financiación para todas las Comunidades, que ya está caducado. Según ha manifestado el PSOE de Andalucía, el objetivo primordial del encuentro es que empiece el debate. Hasta ahora, según las estimaciones del Gobierno andaluz, la “mala aplicación del sistema de financiación” autonómica ha reducido el crecimiento del PIB en 6,2 puntos y ha impedido así la creación de 200.000 puestos de trabajo. El Ejecutivo de Susana Díaz y el PSOE de Andalucía llevan muchos meses exigiendo que se mejore la financiación de Andalucía, algo para lo que Rajoy nunca ha tenido prisa.

El objetivo primordial del encuentro es que empiece el debate

Díaz le pedirá al presidente también “explicaciones” por lo que llamó nuevo “castigo” a Andalucía, con el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado. “No es de recibo”, dijo la presidenta, que cada andaluz cuente con 42 euros menos que la media española en inversión. Díaz agregó que lleva también a la reunión algunos “encargos”: las reivindicaciones de las camareras de piso, la defensa de Doñana y la recuperación de las playas andaluzas afectadas por el temporal.

Igualdad en el acceso a los servicios

El acuerdo de los partidos está votado, pero es frágil, porque, por un lado, el PP entró más por cálculo político para defenderse de lo que le hubiera costado no estar, que por un compromiso real con las medidas pactadas, y por otro, porque Podemos ya ha alertado de que no es un cheque en blanco. “Llegamos a un acuerdo para una propuesta donde nos alegramos de que Susana Díaz y su equipo asumiera el perjuicio de las políticas de austeridad, y no puede ser que se diga vamos a un sistema de financiación justo y que no quieran ni hablar del 5% para educación. O hay coherencia en la defensa de los servicios públicos o Podemos tendrá que replantearse hasta dónde se cree Susana Díaz lo que ha firmado”, afirmó el pasado lunes el portavoz de Podemos Andalucía, Pablo Pérez Ganformina.

El documento andaluz persigue que se afinen los criterios de ponderación de la población, con un ajuste con nuevas variables: el número de universitarios, la tasa de paro, la población en riesgo de pobreza y exclusión social y el número de atendidos por el sistema de atención a la dependencia. También apuesta por una nivelación total de todos los servicios públicos bajo el criterio de “igual financiación por habitante (ajustado) para cualquier ciudadano español, con independencia de su lugar de residencia y dado un mismo esfuerzo fiscal”.

Propone además ampliar el actual 50% del IRPF cedido a las autonomías y elevar los porcentajes cedidos del IVA y el de los Impuestos Especiales hasta el 70%. El objetivo fundamental es la igualdad en el acceso a los servicios públicos independientemente del territorio en el que vivan el ciudadano.A Juan Marín, el jefe de Cs en Andalucía, su negativa a entrar en el acuerdo le ha costado severas críticas. Entre otras cosas, Díaz le espetó que había que tener autonomía para defender Andalucía. Marín y los suyos defienden que el acuerdo obligaría a subir los impuestos a costa de la clase trabajadora y que el documento renuncia a la igualdad porque no rechaza el cupo vasco.

Además, Ciudadanos defiende que, una vez distribuidos los fondos, las comunidades más ricas no deberían perder posiciones respecto de las que menos aportan, lo que impediría, según el punto de vista de la izquierda, la convergencia entre territorios y, en última instancia, la igualdad. A Ciudadanos le sonríen las encuestas en Andalucía. Tal vez, por ello, no le ha asustado quedarse solo en este desmarque en un terreno capital, el de la financiación de los servicios públicos. Después de tres años de apoyo al Gobierno socialista, a menos de un año de las autonómicas -Díaz reiteró hoy que no va a adelantarlas, lo que las dejaría para la primavera de 2019-, Marín mira al caladero del PP. Varios sondeos, unos más serios, otros menos, les sitúan o bien cerca de alcanzar al PP o bien cerca de superarlo, según la que se mire, lo que les situaría como segunda fuerza, algo que nadie termina de creerse en los ambientes políticos de Andalucía.

“Es impensable que Cs supere al PP”

“Es impensable que Cs supere al PP”, dijo hace una semana Moreno Bonilla. “(Sacamos) el triple de votos que Cs en Andalucía”. Las relaciones entre Cs y PSOE no se han visto realmente afectadas. Ambos partidos niegan un distanciamiento y pregonan la estabilidad como valor. Sin embargo, en los últimos tiempos, el tono y el contenido de las declaraciones públicas no son, en absoluto, como lo eran antes. La prueba de fuego serán los presupuestos del año que viene que tienen que cerrarse en otoño. ¿Los apoyará Cs a las puertas de unos comicios? ¿Le interesa hacerlo o esperará a ver el resultado electoral?